{"id":32,"date":"2014-10-13T12:00:48","date_gmt":"2014-10-13T10:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vocento.com\/lacolumna\/?p=32"},"modified":"2014-10-13T12:00:48","modified_gmt":"2014-10-13T10:00:48","slug":"saah-exco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/2014\/10\/13\/saah-exco\/","title":{"rendered":"Saah Exco"},"content":{"rendered":"<div>\n<div id=\"noticia-pestanas\">\n<div id=\"ccronica\">\n<div>\n<p>Se llamaba Saah Exco y ten\u00eda 10 a\u00f1os. En agosto apareci\u00f3 enfermo en una playa de Monrovia, desnudo, abandonado despu\u00e9s de salir o escapar de un moridero de \u00e9bola en el que dejaron de abrazarle una madre y un hermano. La muchedumbre lo sent\u00f3 sin ponerle una mano encima en un cubo verde vuelto en mitad de la calle con las manos entre los muslos y le echaron a los pies cuatro ropajes que se puso \u00e9l mismo con la mirada arrasada de asombro. No s\u00e9 si lleg\u00f3 a comprender algo. Espero que no. Supimos de \u00e9l porque David Gilkey le hizo unas fotos. Despu\u00e9s, se resguard\u00f3 en un rinc\u00f3n y all\u00ed sobre la arena y una caja de cart\u00f3n plegada, se ech\u00f3 a morir. En dos meses, nadie ha osado tocarle por miedo al virus del \u00e9bola.<\/p>\n<p>En un centro al que lo acerc\u00f3 alg\u00fan h\u00e9roe, Saah se fue m\u00e1s o menos a la misma hora en que sedaban al perro Excalibur en un piso de Alcorc\u00f3n y un centenar de personas se pegaba con la Polic\u00eda para que no entraran los veterinarios a la casa de la enfermera. Las velas que portaban eran para el perro, no para el ni\u00f1o, ni siquiera para su due\u00f1a. Todav\u00eda, a ratos, es como si lo escuchara llorar y me da asco esta silla, este teclado, esta casa, este carro de la compra, estas manos y esta escala de valores enferma sobre la que danzamos a la espera de que termine tan absurda funci\u00f3n. Detesto estos amores animales que maquillan el desprecio al ser humano, esta pol\u00edtica, este zoom, este boom y este crash. Mi propia supervivencia me enloquece y me empuja a salir a la calle a arrancar los sombreros a los viandantes y a apedrear neones y farolas. Hoy reniego de toda la luz y maldigo la alegr\u00eda. Los amaneceres, y las fiestas y los besos de los adolescentes, la delicadeza con las que se posan las gotas de roc\u00edo sobre la hierba, la perspectiva de los mapas, el sonido del agua y cualquier rastro de primavera, todo eso, digo, deber\u00eda estar supeditados al gemido de Saah y a sus semejantes que mueren en los rincones, peque\u00f1os fantasmas asustados que gritan sin sonido el aullido infantil de nuestra verg\u00fcenza.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se llamaba Saah Exco y ten\u00eda 10 a\u00f1os. En agosto apareci\u00f3 enfermo en una playa de Monrovia, desnudo, abandonado despu\u00e9s de salir o escapar de un moridero de \u00e9bola en el que dejaron de abrazarle una madre y un hermano. La muchedumbre lo sent\u00f3 sin ponerle una mano encima en un cubo verde vuelto en [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":45219,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45219"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}