{"id":24,"date":"2014-09-08T17:30:42","date_gmt":"2014-09-08T15:30:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vocento.com\/lacolumna\/?p=24"},"modified":"2014-09-08T17:30:42","modified_gmt":"2014-09-08T15:30:42","slug":"un-vater-a-orillas-del-mara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/2014\/09\/08\/un-vater-a-orillas-del-mara\/","title":{"rendered":"Un v\u00e1ter a orillas del Mara"},"content":{"rendered":"<p>En la orilla norte del r\u00edo Mara, en Kenia, se erige una tienda de campa\u00f1a abierta a un r\u00edo poderoso hecho de sangre vieja que recorre aquella tierra como una herida que prende. Al frente, flotan entre dos aguas un par de hipop\u00f3tamos como submarinos rosados que imagino rellenos de tres toneladas de jam\u00f3n cocido.<br \/>\nSuenan las llamadas de peque\u00f1as aves que sorprenden con voces graves y huecas de pajar\u00f3n y desde el r\u00edo arriba llega el siseo de los r\u00e1pidos junto a los que Brutus, un enorme saurio de cuatro metros, espera que pase flotando su raci\u00f3n de cad\u00e1veres con la frialdad met\u00f3dica un ejecutivo en un sushi bar. Corre una brisa liger\u00edsima y pese a que la habitaci\u00f3n no tiene paredes m\u00e1s que de tela, todo lo que sucede all\u00ed dentro, ya sea chapuz\u00f3n de bala de ca\u00f1\u00f3n lanzada al agua o chorrito abundoso y percutiente, toda esa melod\u00eda inc\u00f3moda queda discretamente tapada por fondo ac\u00fastico del torrente.<br \/>\nHuele a hierba cortada, seca y vuelta a mojar, a suelo fermentado, a mantequilla de la buena, a fuego y a esti\u00e9rcol diluido. Huele a pelo y a c\u00e9sped, que es como huele el Mara. Est\u00e1 limpio como una patena y siempre hay papel. A la izquierda, una bacinilla, una jarra con agua y un espejo colgado del ramaje de un crot\u00f3n de hoja naranja como simp\u00e1tico y lujoso atrezzo.<br \/>\nEs el trono perfecto para que all\u00ed planten las duquesas, los mendigos, las modelos, los ancianos y los emperadores. Resulta tambi\u00e9n ideal para reflexionar y trazar ocurrentes mapas mentales sobre los viajes de la materia en el interior de los humanos, los para\u00edsos perdidos de Rilke o la pir\u00e1mide de Maslow, a la que el propio inodoro pone en solfa como un rebelde blanco y reluciente, pues es mezcla ocurrent\u00edsima entre lujo y llaneza.<br \/>\nDetr\u00e1s de la curiosa caba\u00f1a hay una lanza masai que basta clavar en la tierra para que otros humanos no rompan tan pastoril escena, pero el aviso no tiene ning\u00fan efecto sobre la fauna local que, como imaginan, es rica, diversa e indiscreta. Por poner un ejemplo, ronda el servicio un macho joven de elefante, un pibe adolescente hecho de m\u00fasculo y hormona que podr\u00eda parecer travieso aunque en realidad no haga otra cosa que agilizar el tr\u00e1nsito digestivo del usuario del servicio gracias al batir de sus orejas, a sus cargas simuladas y a alg\u00fan trompetazo a bocajarro. Es sin duda uno de los mejores v\u00e1teres del mundo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la orilla norte del r\u00edo Mara, en Kenia, se erige una tienda de campa\u00f1a abierta a un r\u00edo poderoso hecho de sangre vieja que recorre aquella tierra como una herida que prende. Al frente, flotan entre dos aguas un par de hipop\u00f3tamos como submarinos rosados que imagino rellenos de tres toneladas de jam\u00f3n cocido. [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":45219,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45219"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/lacolumna\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}