{"id":96,"date":"2008-04-17T03:35:00","date_gmt":"2008-04-17T03:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=96"},"modified":"2008-04-17T03:35:00","modified_gmt":"2008-04-17T03:35:00","slug":"ordenadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/04\/17\/ordenadores\/","title":{"rendered":"Ordenadores"},"content":{"rendered":"<p>Hace un tiempo, la prensa public\u00f3 una <A href=\"http:\/\/www.elmundo.es\/navegante\/2003\/10\/27\/esociedad\/1067246280.html\">encuesta  <\/a>que conclu\u00eda que el 43% de los espa\u00f1oles gritaba, insultaba o pegaba a su  ordenador. Violencia inform\u00e1tica en el hogar y en el puesto de trabajo. Entonces  con raz\u00f3n que el cat\u00e1logo de patolog\u00edas producidas por el uso continuado de los  ordenadores sea asombroso. Lo es, antes que por otra causa, porque no son nuevas  esas patolog\u00edas y se parece mucho ese cat\u00e1logo al correspondiente a las  enfermedades laborales, por ejemplo, de los conductores de autob\u00fas, cami\u00f3n o  taxi.<br \/>\nEn relaci\u00f3n con los ordenadores, hace ya m\u00e1s de 20 a\u00f1os, en 1984, <A href=\"http:\/\/bscw.uji.es\/pub\/bscw.cgi\/d317726\/Salanova,%20M.%20y%20Nadal,%20M.%20A.%20%282003%29.%20Sobre%20el%20concepto%20y%20medida%20del%20tecnoestr%C3%A9s:%20Una%20revisi%C3%B3n%20Marisa%20Salanova,%20Miguel%20Angel%20Nadal.%20F%C3%B2rum%20de%20Recerca.%208.%20ISSN:%201139-5486.%20Facultat%20de%20Ci%C3%A8ncies%20Humanes%20i%20Socials.%20Universitat%20Jaume%20I.\">Craig  Rod <\/a>acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino &#8220;tecnoestr\u00e9s&#8221; para la presi\u00f3n psicol\u00f3gica del uso  siempre novedoso y r\u00e1pidamente cambiante de la inform\u00e1tica en todos los \u00e1mbitos  de nuestra sociedad. El tecnoestr\u00e9s se produce por la imposibilidad del usuario  en manejar las nuevas tecnolog\u00edas de manera saludable. Se manifiesta a trav\u00e9s de  dos conductas extrem\u00e1s: el odio o el desprecio hacia los ordenadores o, por el  contrario, con la superidentificaci\u00f3n y la adicci\u00f3n al uso de cualquier chisme  que tenga que ver con la inform\u00e1tica. Si el estr\u00e9s es prolongado y profundo, la  respuesta llega en tres etapas: alarma, resistencia y rendici\u00f3n.<br \/>\nLos s\u00edntomas  t\u00edpicos del tecnoestr\u00e9s son f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos, causados por una ergonom\u00eda  deficiente en el puesto de trabajo o en la ubicaci\u00f3n del ordenador en el hogar,  o por el propio ordenador, y por el uso de programas m\u00e1s enemigos que amigables  y, desde el punto de vista psicol\u00f3gico, por la ansiedad ante o por el  ordenador.<br \/>\nEn concreto, puede haber irritabilidad, fatiga visual, pesadillas,  resistencia a aprender el uso del ordandor e, incluso, rechazo total. M\u00e1s  adelante se desarrollan sentimientos de aislamiento y frustraci\u00f3n, indiferencia,  rechazo y actitud admirativa y dependencia ante quien los sabe utilizar. Puede  causar el <em>burn-out<\/em> o s\u00edndrome del quemado: s\u00edndrome de agotamiento  f\u00edsico y emocional, con el desarrollo de un concepto negativo de s\u00ed mismo,  actitud negativa ante el trabajo y p\u00e9rdida de compromiso ante otras personas. En  una relaci\u00f3n m\u00e1s detallada, se pueden concretar los s\u00edntomas f\u00edsicos en tensi\u00f3n  muscular, taquicardia, sequedad en la boca y en la garganta, respiraci\u00f3n r\u00e1pida,  jaqueca y problemas g\u00e1stricos, entre otros. Entre los s\u00edntomas congitivos est\u00e1n  la fatiga mental, la dificultad para concentrarse o la toma de decisiones  err\u00f3neas. Y en la conducta puede haber des\u00e1nimo, sensaci\u00f3n de soledad, falta de  apetito o insomnio.<br \/>\nEn algunos casos, el diagn\u00f3stico final es depresi\u00f3n.  Yoshio Mino y sus colegas, de la Universidad de Okayama, en el Jap\u00f3n, ya  describieron en 1993 tres casos de depresi\u00f3n grave en trabajadores que  utilizaban ordenadores. En los tres casos, el uso del ordenador implicaba,  adem\u00e1s, una mayor carga de trabajo y un alargamiento excesivo de la jornada; en  resumen, es posible que tambi\u00e9n existiera un componente de adicci\u00f3n al trabajo y  al ordenador.<br \/>\nSilvia T\u00e1mez y Susana Mart\u00ednez, de la Universidad Aut\u00f3noma  Metropolitana de Xochimilco, en M\u00e9xico, en un estudio sobre la influencia del  ordenador en la salud de los trabajadores de un peri\u00f3dico, llegaron a la  conclusi\u00f3n de que no era el ordenador en s\u00ed mismo quien produc\u00eda los da\u00f1os  f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos sino que la causa era que su utilizaci\u00f3n no simplificaba  sino que complicaba y aumentaba la carga de trabajo de los encuestados;  consideraban que crec\u00eda su responsabilidad y requer\u00eda una mayor atenci\u00f3n.<br \/>\nUno  de los da\u00f1os f\u00edsicos m\u00e1s curiosos y controvertidos son los llamados cambios en  la piel de la cara que han sido descritos en varios pa\u00edses. Los s\u00edntomas m\u00e1s  habituales son enrojecimientos de la piel de diversa intensidad: eritema, eczema  o dermatitis. Parece existir una relaci\u00f3n entre el tiempo de trabajo ente el  ordenador y los s\u00edntomas que aparecen en el trabajador. Sin embargo, los  estudios cl\u00ednicos no han encontrado ninguna relaci\u00f3n con el ordenador. Los  trabajos de Nils Eriksson y sus colaboradores, de la Universidad de Umea, en  Suecia, demuestran m\u00e1s bien una relaci\u00f3n entre los s\u00edntomas declarados por los  trabajadores y factores psicosociales asociados al entorno de trabajo como son  la relaci\u00f3n con jefes y colegas o una carga excesiva de trabajo. En resumen,  tecnoestr\u00e9s pero sin inform\u00e1tica; estr\u00e9s sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>*Eriksson, N., J. H\u00f6\u00f6g,  K.H. Mild, M. Sandstr\u00f6m &#038; B. Stenberg. 1997. The psychosocial work  environment and skin symptons among visual dispaly terminal workers. A case  report study. <em>International Journal of Epidemiology<\/em> 26:  1250-1257.<br \/>\n*Kuppersmith, J. 1992. Technostress and the reference librarian.  <em>Reference Services Review<\/em> 20: 7-14.<br \/>\n*Mino, Y., T. Tsuda, A.  Babazono, H. Aoyama, S. Inoue, H. Sato &#038; H. Ohara. 1993. Depressive states  in workers using computers. <em>Environmental Research<\/em> 63:  54-59.<br \/>\n*T\u00e1mez-Gonz\u00e1lez, S. &#038; S. Mart\u00ednez-Alc\u00e1ntara. 1993. Uso de  computadoras personales y da\u00f1o a la salud en trabajadores de un diario  informativo. <em>Salud P\u00fablica de M\u00e9xico<\/em> 35: 177-185.<br \/>\n*T\u00e1mez-Gonz\u00e1lez,  S. &#038; S. Mart\u00ednez-Alc\u00e1ntara. 2003. Rasgos y da\u00f1os a la salud derivados del  uso de videoterminal. <em>Salud P\u00fablica de M\u00e9xico<\/em> 45: 171-180. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace un tiempo, la prensa public\u00f3 una encuesta que conclu\u00eda que el 43% de los espa\u00f1oles gritaba, insultaba o pegaba a su ordenador. Violencia inform\u00e1tica en el hogar y en el puesto de trabajo. Entonces con raz\u00f3n que el cat\u00e1logo de patolog\u00edas producidas por el uso continuado de los ordenadores sea asombroso. 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