{"id":95,"date":"2008-04-18T03:34:00","date_gmt":"2008-04-18T03:34:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=95"},"modified":"2008-04-18T03:34:00","modified_gmt":"2008-04-18T03:34:00","slug":"risa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/04\/18\/risa\/","title":{"rendered":"Risa"},"content":{"rendered":"<p>Los humanos se divierten, y emiten gritos de alegr\u00eda y se r\u00eden llegado el caso y  si merece la pena. Pero para estudiar cualquier aspecto de esta alegr\u00eda tan  humana son necesarios modelos animales que nos sirvan para experimentar y  comprender su funcionamiento. Y, mira por d\u00f3nde, hay ratas que r\u00eden. Ya sab\u00edamos  que las ratas emit\u00edan chirridos de placer cuando practican el sexo, como nos lo  cuentan Ronald Barfield y David Thomas, de la Universidad Estatal de New Jersey  en New Brunswick, o que chirr\u00edan de miedo ante situaciones que pueden ser  dolorosas, como describen Takefumi Kikusui y sus colegas, de la Universidad de  Tokio. Por cierto, estas \u00faltimas gritan con una frecuencia de entre 21 y 33 kHz.  Pero fueron Jaak Panksepp y Jeff Burgdorf, de la Universidad Estatal de Ohio en  Bowling Green, quienes descubrieron que las ratas se re\u00edan o, lo menos que se  puede decir, chirriaban de alegr\u00eda; y con una frecuencia de alrededor de 50 kHz,  m\u00e1s o menos el doble que cuando tienen miedo. Notaron que cuando un grupo de  ratas j\u00f3venes jugaba, el juego se interrump\u00eda si se las ensordec\u00eda con un ruido  fuerte, es decir, si se imped\u00eda la comunicaci\u00f3n mutua. Cuando desaparec\u00eda el  ruido, el juego se reanudaba. Y fue Brian Knutson, en el laboratorio de los  autores, quien primero grab\u00f3 las vocalizaciones ultras\u00f3nicas, a 50 kHz, que las  ratas emit\u00edan en medio del juego. Incluso lograron reproducir la respuesta  haciendo cosquillas a las ratas. Los autores comparan el comportamiento de los  juegos y las risas-chirridos de estas ratas j\u00f3venes con las de los beb\u00e9s humanos  de hasta unos tres meses de edad. En resumen, ya tenemos un modelo biol\u00f3gico  para estudiar la fisiolog\u00eda y la evoluci\u00f3n de la risa: son las ratas que  r\u00eden.<\/p>\n<p>*Barfield, R.J. &#038; D.A. Thomas. 1986. The role of ultrasonic  vocalizations in the regulation of reproduction in rats. <em>Annals of the New  York Academy of Sciences<\/em> 474: 33-43.<br \/>\n*Kikusui, T., D. Nishizawa, Y.  Takeuchi &#038; Y. Mori. 2003. Conditioned fear-related ultrasonic vocalizations  are emitted as an emotional response. <em>Journal of Veterinary Medical  Science<\/em> 65: 1299-1305.<br \/>\n*Panksepp, J. &#038; J. Burgdorf. 2003. &#8220;Laughing&#8221;  rats and the evolutionary antecedents of human joy? <em>Physiology &#038;  Behavior<\/em> 79: 533-547. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los humanos se divierten, y emiten gritos de alegr\u00eda y se r\u00eden llegado el caso y si merece la pena. Pero para estudiar cualquier aspecto de esta alegr\u00eda tan humana son necesarios modelos animales que nos sirvan para experimentar y comprender su funcionamiento. Y, mira por d\u00f3nde, hay ratas que r\u00eden. Ya sab\u00edamos que las [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=95"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=95"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=95"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=95"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}