{"id":946,"date":"2013-10-10T09:15:56","date_gmt":"2013-10-10T08:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=946"},"modified":"2013-10-10T09:15:56","modified_gmt":"2013-10-10T08:15:56","slug":"biologas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/10\/10\/biologas\/","title":{"rendered":"Bi\u00f3logas"},"content":{"rendered":"<p>A las chicas les gusta la Biolog\u00eda, son mayor\u00eda en las Facultades de Biolog\u00eda y se grad\u00faan en mayor n\u00famero que los chicos. Son el 45% de los doctores en Biolog\u00eda en los \u00faltimos 10 a\u00f1os y, en 2009, son casi la mitad, exactamente el 49.5%. Sin embargo, como profesoras en la universidad no son tantas como deber\u00edan teniendo en cuenta los datos anteriores: solo son el 39% y no en los cargos m\u00e1s altos, donde son todav\u00eda menos. Estas cifras, que nos proporciona Shelley Adamo, de la Universidad Dalhousie, en Canad\u00e1, corresponden a este pa\u00eds y, seg\u00fan dice la autora, sirven tambi\u00e9n para Estados Unidos y, a\u00f1ado yo, tambi\u00e9n para Espa\u00f1a, m\u00e1s o menos. En resumen, hay m\u00e1s mujeres que hombres hasta el nivel de m\u00e1ster y, despu\u00e9s, hay m\u00e1s hombres que mujeres.<\/p>\n<p>Adamo se pregunta por qu\u00e9 esta discrepancia en la cifras. Las explicaciones, m\u00e1s bien hip\u00f3tesis, son variadas. Se sabe que las mujeres con hijos abandonan la ciencia m\u00e1s que los hombres y las mujeres solas. Es mas, el tener hijos no influye para nada en la carrera de los hombres. Adamo compara estos datos con los que generan las mujeres m\u00e9dicos y, por ejemplo, estas no abandonan su carrera aunque tengan hijos.<\/p>\n<p>La carrera cient\u00edfica es absorbente e implica una gran dedicaci\u00f3n y una fuerte carga de trabajo y, afirma Adamo, hay quien ha propuesto que las mujeres abandonan porque es dif\u00edcil de compaginar familia y carrera. Sin embargo, y volvemos a las mujeres m\u00e9dico, esto no ocurre en el ejercicio de la medicina, por lo menos en Estados Unidos y Canad\u00e1, y no se puede negar que la medicina es, tambi\u00e9n, una carrera absorbente y dura. Es m\u00e1s, en ambos pa\u00edses, las m\u00e9dicos trabajan m\u00e1s horas por semana que las cient\u00edficas. En Canad\u00e1, de un grupo de estudiantes que, al acabar la carrera de medicina, el 44% son mujeres, siguen ejerciendo el 99% cinco a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Por tanto, en Canad\u00e1 y en Estados Unidos parece que maternidad y carga de trabajo no deber\u00edan influir en la carrera de las bi\u00f3logas puesto que no lo hacen en la de las m\u00e9dicos. Adamo, entonces, supone que quiz\u00e1 sea el sueldo. No hay duda de que las m\u00e9dicos ganan m\u00e1s y se pueden permitir, entre otras cosas, una mejor atenci\u00f3n para sus hijos y contratar quien les cuide mientras ellas trabajan. Sin embargo, Adamo cuenta que, a niveles medios, la diferencia de sueldo entre las m\u00e9dicos y los profesores de biolog\u00eda no es tan grande y el sueldo medio es parecido. Concluye que tampoco el sueldo es la raz\u00f3n de los abandonos.<\/p>\n<p>Otra posible cuesti\u00f3n es la competencia por un puesto m\u00e1s o menos estable en la muy exigente carrera acad\u00e9mica. Mientras las m\u00e9dicos encuentran trabajo estable antes de los 25 a\u00f1os, las bi\u00f3logas compiten hasta los 30. A esta edad ya existe competencia directa entre el trabajo y la pareja y los hijos. Y, adem\u00e1s, con la crisis, el mercado de trabajo es cada vez m\u00e1s escaso y, por tanto, competitivo. El n\u00famero de plazas de profesor de biolog\u00eda ha disminuido un 20% en los \u00faltimos 8 a\u00f1os mientras que, por el contrario, el n\u00famero de doctores en biolog\u00eda ha crecido un 23%. Por otra parte, Adamo asegura que el n\u00famero de mujeres que se presenta a un puesto de trabajo disminuye cuando la competencia para ese puesto concreto es muy alta y ello a pesar de que las mujeres que se presentan est\u00e1n muy bien preparadas.<\/p>\n<p>En resumen, que saber por qu\u00e9 las mujeres abandonan la ciencia es un asunto complicado. No es el mucho trabajo, no es la carga de trabajo ni el estr\u00e9s, no es la maternidad y no es el sueldo, nos cuenta Adamo. Quiz\u00e1, es todo a la vez, poco a poco, y la autora sugiere que quiz\u00e1 se necesite un entorno de trabajo m\u00e1s favorable con la vida familiar. Y, desde luego, m\u00e1s trabajo estable.<\/p>\n<p>Casi a la vez Jordi Duch y sus colegas, de la Universidad del Noroeste en Evanston, Estados Unidos, se preguntan si estas diferencias entre sexos que se aprecian en la carrera cient\u00edfica dependen, entre otras cosas, del campo de trabajo y, para ello, investigan siete disciplinas: Biolog\u00eda, Ingenier\u00eda Qu\u00edmica, Qu\u00edmica, Ingenier\u00eda Industrial, Ciencias de Materiales, Psicolog\u00eda y Ecolog\u00eda. Lo hacen en los departamentos correspondientes de las mejores universidades de Estados Unidos y se fijan, en concreto, en la concesi\u00f3n de recursos y en el n\u00famero de publicaciones de cada investigador y en su impacto (el impacto de una publicaci\u00f3n cient\u00edfica se mide por el n\u00famero de veces que ese trabajo es citado por investigadores).<\/p>\n<p>Los autores encuentran que, cuanto m\u00e1s dinero se necesita, o se concede, a una disciplina, m\u00e1s diferencia hay entre el n\u00famero de art\u00edculos que publican hombres y mujeres en esa disciplina. As\u00ed, en biolog\u00eda molecular, con mucha financiaci\u00f3n, los hombres publican mucho m\u00e1s que las mujeres y, por el contrario, en ingenier\u00eda qu\u00edmica, con poca financiaci\u00f3n (es una disciplina que se investiga mucho m\u00e1s en las empresas que en la universidad), hombres y mujeres casi publican por igual. En conclusi\u00f3n, es evidente que la financiaci\u00f3n tiene un efecto crucial en la cantidad de publicaciones de las cient\u00edficas y, por tanto, en su carrera acad\u00e9mica. Y, ya ven, la biolog\u00eda molecular es uno de los campos con la diferencia m\u00e1s clara.<\/p>\n<p>Otra de las diferencias entre disciplinas se da en cuanto a obtener una plaza en la universidad. En seis a\u00f1os despu\u00e9s de publicar su primer art\u00edculo, las cient\u00edficas en qu\u00edmica, si quieren, tienen una plaza. De nuevo, la qu\u00edmica es una disciplina con muchas ofertas de las empresas o en el gobierno y la competencia es menor. En cambio, en ecolog\u00eda y con pocas ofertas externas, las mujeres deben esperar ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y si miramos el impacto de las publicaciones, o sea, las veces en que otros cient\u00edficos citan ese trabajo en sus propias publicaciones, vemos que en los campos dif\u00edciles para las mujeres, por ejemplo, ecolog\u00eda o ingenier\u00eda industrial, el impacto es mayor para las mujeres que para los hombres. Por tanto, a menos mujeres en una disciplina, m\u00e1s preparadas est\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Adamo,S.A.2012. Attrition of women in the biological sciences: workload, motherhood, and other explanations revisited. BioScience 63: 43-48.<\/p>\n<p>*Duch, J. y 6 colaboradores. 2012. The possible role of resource requirements and academic career-choice risk on gender differences in publication rate and impact. PLoS one 7:e51332.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A las chicas les gusta la Biolog\u00eda, son mayor\u00eda en las Facultades de Biolog\u00eda y se grad\u00faan en mayor n\u00famero que los chicos. Son el 45% de los doctores en Biolog\u00eda en los \u00faltimos 10 a\u00f1os y, en 2009, son casi la mitad, exactamente el 49.5%. 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