{"id":943,"date":"2013-10-06T10:33:36","date_gmt":"2013-10-06T09:33:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=943"},"modified":"2013-10-06T10:33:36","modified_gmt":"2013-10-06T09:33:36","slug":"caer-y-levantarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/10\/06\/caer-y-levantarse\/","title":{"rendered":"Caer y levantarse"},"content":{"rendered":"<p>Los beb\u00e9s aprenden a andar. Todos lo hicimos pero, visto ahora, con la mirada del adulto viendo a un ni\u00f1o, parece un milagro, o se acerca a ello. Karen Adolph y su grupo, de la Universidad de Nueva York, nos cuentan que llevamos 100 a\u00f1os investigando este milagro, sus antecedentes en el desarrollo del ni\u00f1o, la din\u00e1mica de los pasos que da y los cambios neurofisiol\u00f3gicos que se observan en los sistemas muscular y nervioso. Y, sin embargo, Adolph a\u00f1ade que no se ha estudiado la ecolog\u00eda de la locomoci\u00f3n del ni\u00f1o, es decir, nadie, por lo visto, ha mirado a un ni\u00f1o para ver lo que hace cuando aprende a andar. O sea, ver c\u00f3mo gatean y c\u00f3mo andan, c\u00f3mo distribuyen su tiempo entre gatear, andar y no hacer nada de esto, cu\u00e1nto de lejos llegan y hacia d\u00f3nde van, cu\u00e1ntas veces se caen y que les motiva a levantarse y a perseverar, y c\u00f3mo cambia su manera de andar con el paso del tiempo. Ya ven, queda mucho por mirar.<\/p>\n<p>Los autores de este estudio trabajan observando la actividad locomotora espont\u00e1nea, en sesiones de 15 a 60 minutos, de 151 ni\u00f1os, con 72 ni\u00f1as, del \u00e1rea de Nueva York, y desde los cinco d\u00edas hasta algo m\u00e1s de 14 meses de edad. Entre los ni\u00f1os, al comenzar el estudio, hay 20 que gatean y 116 que andan. Las observaciones se hacen en una habitaci\u00f3n del centro de investigaci\u00f3n, adaptada para los ni\u00f1os y con juguetes, y por la que se pueden mover con libertad. Adem\u00e1s, con 15 de estos ni\u00f1os, con edades entre 12 y 14 meses, tambi\u00e9n se hacen observaciones en su hogar.<\/p>\n<p>La edad en la que empiezan a andar es, como media, entre los 12 y los 14 meses, sin diferencias en cuanto a las observaciones en el laboratorio o en su casa. El extremo m\u00e1s bajo en el rango de edades para empezar a andar es nada menos que 5 d\u00edas. En los chavales de 1 a\u00f1o, cuando empiezan a andar, la media de ca\u00eddas por hora es de 31.5 y a los 19 meses, con m\u00e1s experiencia, las ca\u00eddas bajan a 17 por hora, casi la mitad. En cambio el n\u00famero de pasos por hora va de 1456 a los 12 meses hasta los 2368 a los 19 meses. A esta edad tambi\u00e9n dedican m\u00e1s tiempo a andar, lo hacen m\u00e1s r\u00e1pido y llegan m\u00e1s lejos. Y, si dividimos la habitaci\u00f3n en cuadrados y contamos el n\u00famero de cuadrados que visitan por hora, aunque sean repetidos, los de 12 meses visitan 128.3 como media y los de 19 meses 205.9.<\/p>\n<p>Visto lo visto, Karen Adolph termina su art\u00edculo con dos preguntas a las que busca respuesta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 andan?\u201d es la primera pregunta. Y se responde a s\u00ed misma con otra pregunta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no?\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Adolph, K.E. y 7 colaboradores. 2012. How do you learn to walk? Thousands of steps and dozens of falls per day. Psychological Science 23: 1387-1394.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los beb\u00e9s aprenden a andar. Todos lo hicimos pero, visto ahora, con la mirada del adulto viendo a un ni\u00f1o, parece un milagro, o se acerca a ello. 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