{"id":894,"date":"2013-05-17T17:16:12","date_gmt":"2013-05-17T16:16:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=894"},"modified":"2013-05-17T17:16:12","modified_gmt":"2013-05-17T16:16:12","slug":"explosion-inesperada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/05\/17\/explosion-inesperada\/","title":{"rendered":"Explosi\u00f3n inesperada"},"content":{"rendered":"<p>De este asunto ya hemos hablado aqu\u00ed, aunque, parece, hasta este a\u00f1o no ha merecido el Premio IgNobel. Trata del peligro de explosi\u00f3n cuando se cura alg\u00fan tipo de lesi\u00f3n en nuestro tubo digestivo y, en concreto, en este caso hablaremos del colon y las colonoscopias. Los premiados, liderados por Emmanuel Ben-Soussan, de la Clinique de l\u2019Alma de Par\u00eds, y Spiros Ladas, de la Universidad de Atenas, precisan que se tienen que dar tres factores para que explote el colon: que haya gases combustibles, como hidr\u00f3geno o metano, producidos en la fermentaci\u00f3n por bacterias de carbohidratos que no podemos absorber en el intestino; presencia de gases inflamables, como el ox\u00edgeno; y aplicaci\u00f3n de una fuente de calor que, en este contexto, suele ser alguna t\u00e9cnica que cierra heridas y \u00falceras como, por ejemplo, el electrocauterio o la coagulaci\u00f3n con arg\u00f3n\/plasma.<\/p>\n<p>Los gases inflamables y combustibles que pueden intervenir en la explosi\u00f3n aparecen en porcentajes muy variables y dependen de la dieta, de las bacterias del tubo digestivo y de su actividad fermentadora. As\u00ed, el ox\u00edgeno aparece entre el 0.1% y el 2.3%; el metano entre el 0% y el 26% y el hidr\u00f3geno entre el 0.06% y el 47%. Las concentraciones de metano por encima del 5% y del hidr\u00f3geno por encima del 4% son potencialmente explosivas. Y, m\u00e1s o menos, la mitad de los pacientes (casi el 43%) con el colon no preparado y lavado tienen concentraciones de metano e hidr\u00f3geno potencialmente explosivas. Adem\u00e1s, se necesita que el ox\u00edgeno est\u00e9 por encima del 5%. Sin embargo, tambi\u00e9n es cierto que con el tratamiento adecuado, lavados y enemas, las concentraciones de metano e hidr\u00f3geno se mantienen por debajo del 0.01% y, entonces, no hay peligro de explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para acabar, los autores hacen una revisi\u00f3n de los trabajos publicados sobre explosiones en el tubo digestivo humano entre 1952 y 2006. Encuentran 20 casos de explosi\u00f3n: 11 en medio de una operaci\u00f3n y 9 durante colonoscopias. Se produjo perforaci\u00f3n de colon en 9 casos, lo que requiri\u00f3 cirug\u00eda, y una de estas perforaciones acab\u00f3 con la muerte del paciente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Ladas,S.D., G. Karamandis &#038; E. Ben-Soussan. 2007. Colonic gas explosion during therapeutic colonoscopy with electrocautery. World Journal of Gastroenterology 28: 5295-5298.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De este asunto ya hemos hablado aqu\u00ed, aunque, parece, hasta este a\u00f1o no ha merecido el Premio IgNobel. Trata del peligro de explosi\u00f3n cuando se cura alg\u00fan tipo de lesi\u00f3n en nuestro tubo digestivo y, en concreto, en este caso hablaremos del colon y las colonoscopias. Los premiados, liderados por Emmanuel Ben-Soussan, de la Clinique [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/894"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/894\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}