{"id":893,"date":"2013-05-12T15:46:11","date_gmt":"2013-05-12T14:46:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=893"},"modified":"2013-05-12T15:46:11","modified_gmt":"2013-05-12T14:46:11","slug":"dulce-herida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/05\/12\/dulce-herida\/","title":{"rendered":"Dulce herida"},"content":{"rendered":"<p><em>Dedicado a Itzi, mi prima, que cura las heridas de sus hijos con az\u00facar, y me dio la idea para esta entrada.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un golpe en la cara, un labio sangrando y mi prima Larraitz, de algo m\u00e1s de dos a\u00f1os, llora. Su madre, mi prima Itzi, pide az\u00facar y le pone un poco sobre la herida. Deja de sangrar, desaparece el dolor y Larraitz vuelve a sus juegos. Nos cuenta Richard Knutson, del Centro M\u00e9dico Delta de Greenville, en Estados Unidos, que los productos con az\u00facar, como la miel, la melaza o el sirope, adem\u00e1s del az\u00facar granulado, se han utilizado desde antiguo en la cura de heridas y quemaduras con excelentes resultados. Es curioso que cuando estaba preparando este texto dieron por televisi\u00f3n la pel\u00edcula (Shooter, 2007, dirigida por Antoine Fuqua) en la que el protagonista, Mark Walhberg, es un francotirador del ej\u00e9rcito de Estados Unidos que es herido y se cura con az\u00facar; otro de los personajes asegura que se utiliz\u00f3 mucho durante las guerras napole\u00f3nicas. La primera cita escrita sobre el az\u00facar para curar heridas se debe a Johannes Scultetus, en 1679, y, ya en el siglo pasado, los trabajos publicados no son muchos pero tampoco raros, tal como cuentan Karol Mathews y Allen Binnington, de la Universidad de Guelph en Ontario, Canad\u00e1.<\/p>\n<p>Knutson y su equipo publicaron los resultados de la utilizaci\u00f3n de az\u00facar para curar heridas que siguieron durante cinco a\u00f1os, de1976 a1980. En los ensayos previos, consiguen curar en poco tiempo \u00falceras que personas de edad tienen en la espalda. Cuando las heridas se van curando, se secan y el az\u00facar cae en la cama de los pacientes. Para evitarlo, Knutson disuelve az\u00facar en Betadine y consigue que quede en la herida e, incluso, favorece la cura.<\/p>\n<p>A partir de entonces, forman un grupo que trat\u00f3 heridas con az\u00facar de enero de 1976 a agosto de 1980, en total a 759 pacientes con heridas, quemaduras y \u00falceras. De ellos, 154 se trataron con la terapia habitual y 90 con la mezcla de az\u00facar y Betadine hasta 1978; despu\u00e9s de esa fecha, los 515 pacientes restantes son curados con la mezcla de az\u00facar y Betadine. En total, 605 pacientes son tratados con az\u00facar y Betadine.<\/p>\n<p>Todas las heridas, quemaduras, quemaduras y \u00falceras, curan y se cubren de piel normal. De los 154 pacientes tratados con la terapia habitual, 62 (el 40%) necesitan un transplante de piel. En cambio, de los primeros 90 pacientes tratados con az\u00facar y Betadine, solo 4 (el 4.5%) necesita un transplante de piel, y de los 515 pacientes restantes, posteriores a 1978 y todos curados con az\u00facar y Betadine, ninguno necesita un transplante. Un \u00edndice valioso sobre la eficacia de este tratamiento es que, de 1976 a 1980, el n\u00famero de curas o de visitas m\u00e9dicas por una herida, ha bajado de una media de 50 a algo m\u00e1s de 10, con una reducci\u00f3n de un 75%.<\/p>\n<p>Knutson y su equipo sugieren que el az\u00facar, en las concentraciones altas en que se usa en este tratamiento, es un buen agente antibacteriano y, adem\u00e1s, su poder higrosc\u00f3pico seca las heridas. Por otra parte, el az\u00facar promueve la formaci\u00f3n de tejido para la cicatrizaci\u00f3n por su poder energ\u00e9tico y acelera la cura, adem\u00e1s de ser barato y estar disponible con facilidad.<\/p>\n<p>Y, por cierto, A.N.G. Mphande y su grupo, del Hospital Internacional Beit de Blantyre, en Malawi, aseguran que la miel es todav\u00eda mejor que el az\u00facar para curar heridas, casi doblando su eficacia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Knutson, R.A. y 3 colaboradores. 1981. Use of sugar and povidone-iodine to enhance wound healing: Five years\u2019 experience. Southern Medical Journal 74: 1329-1335.<\/p>\n<p>*Mathews, K.A. &#038; A.G. Binnington. 2002. Wound management using sugar. Compendium 24: 41-50.<\/p>\n<p>*Mphande, A.N.G. y 4 colaboradores. 2007. Effects of honey and sugar dressings on wound healing. Journal of Wound Care 16: 317-319.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dedicado a Itzi, mi prima, que cura las heridas de sus hijos con az\u00facar, y me dio la idea para esta entrada. &nbsp; Un golpe en la cara, un labio sangrando y mi prima Larraitz, de algo m\u00e1s de dos a\u00f1os, llora. 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