{"id":889,"date":"2013-05-06T16:25:21","date_gmt":"2013-05-06T15:25:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=889"},"modified":"2013-05-06T16:25:21","modified_gmt":"2013-05-06T15:25:21","slug":"premios-ignobel-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/05\/06\/premios-ignobel-2012\/","title":{"rendered":"Premios IgNobel 2012"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 20 de septiembre, y por tanto con meses de retraso incluyo aqu\u00ed este texto, \u00a0se entregaron en la Universidad de Harvard los Premios Ignobel de este a\u00f1o. Son los galardones que premian la investigaci\u00f3n que, como dijo alguien que siento no recordar, primero nos hacen sonre\u00edr y, despu\u00e9s, nos llevan a la reflexi\u00f3n. Vamos a tratar en detalle alguno de los trabajos premiados este a\u00f1o, cuatro en total, los m\u00e1s cercanos a la biolog\u00eda y dejar\u00e9 otros que me parecen muy interesantes e, incluso, \u00fatiles, pero quedan lejos de lo que s\u00e9 y los conocimientos no me alcanzan para explicarlos con claridad. Por ejemplo, dejar\u00e9 de lado un interesante estudio sobre la f\u00edsica de llevar recogido el pelo en cola de caballo seg\u00fan su forma, tama\u00f1o y la estructura que se da a los mechones de pelo que la forman. O, en otro estudio premiado, se aclara, a partir de la mec\u00e1nica de fluidos, el porqu\u00e9 de que, cuando llevamos una taza de caf\u00e9 en la mano y paseamos, a veces se nos cae y otras no. El asunto de la cola de caballo lo han estudiado cient\u00edficos de la Universidad de Stanford, y lo de la taza de caf\u00e9, investigadores de la Universidad de California en Santa Barbara, ambas en Estados Unidos y de reconocido prestigio internacional.<\/p>\n<p>Bien, vamos a lo nuestro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">La Torre Eiffel<\/span><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo calcula cualquier persona, as\u00ed, a ojo, la altura de la Torre Eiffel? Que, por cierto, son unos325 metros. Quiz\u00e1 piensan en la altura de otro edifico que conocen y lo comparen mentalmente con la famosa Torre. Vale, quiz\u00e1 se as\u00ed, pero Anita Eerland y su grupo, de la Universidad Erasmus de Rotterdam, en Holanda, ya nos avisan de lo poco que se conoce de los factores que influyen en este proceso de comparaci\u00f3n de edificios. Pero, a\u00f1aden que ya se sabe que la postura del cuerpo influye en la recuperaci\u00f3n del recuerdo de la altura del edificio conocido y en la comparaci\u00f3n con la Torre. Y, por otra parte, Anita Eerland nos cuenta que tambi\u00e9n se sabe que, si se pide a una persona que represente una cantidad, simbolizada en n\u00fameros, en una l\u00ednea, lo har\u00e1 colocando las cifras m\u00e1s peque\u00f1as a la izquierda y las m\u00e1s grandes a la derecha en esa l\u00ednea imaginaria. Seguramente por eso asociamos nuestra mano izquierda y nuestro campo visual izquierdo con n\u00fameros peque\u00f1os y los respectivos derechos con n\u00fameros grandes. Para terminar, Eerland y sus colegas proponen, como hip\u00f3tesis, que puede ocurrir que quien se incline a la izquierda vea la Torre Eiffel m\u00e1s peque\u00f1a que quien se incline a la derecha. Veamos.<\/p>\n<p>Los autores trabajan con 33 voluntarios, estudiantes de psicolog\u00eda, con 24 mujeres y edades de 18 a 27 a\u00f1os y, adem\u00e1s, todos diestros. Utilizan el Wii Balance Board, de Nintendo, para manipular y medir el centro de presi\u00f3n, o sea, la postura de los voluntarios. El chisme este, adem\u00e1s, avisa si se salen de la postura acordada y as\u00ed se puede corregir. El desv\u00edo a la izquierda o a la derecha que se pide a los voluntarios no pasa del 2% respecto a la postura recta. Como no solo investigan la altura de la Torre Eiffel sino, en general, como influye la postura en estas estimaciones, en el experimento se les pide que eval\u00faen alturas de edificios (incluyendo la famosa Torre), poblaci\u00f3n de alguna ciudad, alcohol en una bebida, distancias entre dos localidades,\u2026, y con sus respuestas se obtienen medias referentes a cada postura, hacia la izquierda, hacia la derecha o recta.<\/p>\n<p>Los resultados est\u00e1n claros: mientras que mantenerse recto o inclinarse a la derecha supone casi el mismo resultado, inclinarse a la izquierda da una media casi el doble m\u00e1s baja. Todas las estimaciones, si nos inclinamos a la izquierda, son menores que a la derecha o recto.<\/p>\n<p>Y, por cierto, los que se inclinan a la izquierda ven la Torre Eiffel, como media,12 metrosm\u00e1s baja que los que se inclinan a la derecha o se mantienen rectos.<\/p>\n<p>*Eerland, A., T.M. Guadalupe &#038; R.A. Zwaan. 2011. Leaning to the left makes the Eiffel Tower seen smaller: Posture-modulated estimation. Psychological Science 22: 1511-1514.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">Salm\u00f3n muerto<\/span><\/p>\n<p>Hace cincuenta a\u00f1os no era f\u00e1cil hacer cientos de tests estad\u00edsticos con miles de datos; recuerden, los ordenadores solo exist\u00edan para gobiernos y grandes corporaciones y no llegaban a la poblaci\u00f3n en general. Ahora, con los m\u00e1s potentes ordenadores y su tama\u00f1o tan manejable, se puede hacer estad\u00edstica casi de lo que se quiera, aunque los datos sean, si as\u00ed se puede decir, innumerables. Y esto nos lleva al problema de los errores que siempre, siempre, se producen cuando se manejan estos vol\u00famenes de datos, en ordenadores a los que una mota de polvo les puede equivocar el bit y con complejos programas estad\u00edsticos. Y si esto ocurre con las im\u00e1genes de un esc\u00e1ner cerebral puede provocar errores de diagn\u00f3stico e interpretaci\u00f3n. Una imagen de un cerebro, tomada por resonancia magn\u00e9tica en un escaner, tiene unos 130000 voxels, unidad que equivale a un pixel c\u00fabico, o sea, a un cubo que tiene los lados de un pixel de longitud. Un volumen, como dec\u00eda antes, enorme de datos y el peligro del falso positivo. Craig Bennett y su grupo, de la Universidad de California en Santa Barbara, nos ilustran el peligro de los falsos positivos con un estudio detallado del cerebro de un muerto, nada menos que de un salm\u00f3n muerto.<\/p>\n<p>No nos dicen donde obtienen el salm\u00f3n, quiz\u00e1 de la pescader\u00eda, pero mide algo m\u00e1s de 45 cent\u00edmetros de longitud y pesa 1.7 kilos, y no estaba vivo cuando se hizo la resonancia, nos aseguran. Adem\u00e1s, dicen que no averiguaron si era macho o hembra pues, dado su estado post-mortem, consideraron que no era una variable importante. Por otra parte, una vez colocado el salm\u00f3n en el esc\u00e1ner, desechan cualquier m\u00e9todo para mantenerlo inm\u00f3vil pues observan que ya, de por s\u00ed, su movilidad es muy baja. Para completar el experimento, seg\u00fan le hacen la resonancia al salm\u00f3n, le ense\u00f1an fotograf\u00edas de personas en diferentes situaciones y le piden que revele qu\u00e9 emoci\u00f3n siente al observarlas.<\/p>\n<p>Pues bien, en la imagen del cerebro del salm\u00f3n, obtenida mientras ve\u00eda las fotos, aparecen unos cuantos voxels activos, revelando que hay zonas del cerebro que funcionan. Una de las zonas est\u00e1 en la cavidad interna del cerebro y mido unos 81 cent\u00edmetros c\u00fabicos. La otra zona activa, m\u00e1s peque\u00f1a, est\u00e1 en la m\u00e9dula espinal. Obviamente, son falsos positivos, y los autores lo demuestran pasando los datos por dos programas estad\u00edsticos diferentes que se usan para eso precisamente, para detectar falsos positivos. Lo que ya supon\u00edamos todos pues, repito, el salm\u00f3n estaba muerto. Qu\u00e9 se lo cuenten a Iker Jim\u00e9nez.<\/p>\n<p>*Bennett, C.M. y 3 colaboradores. 2009. Neural correlatos of interspecies perspective taking in the post-mortem Atlantic salmon: An argument for proper multiple comparisons correction. Journal of Serendipitous and Unexpected Results 1: 1-5.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">\u00a0Identificaci\u00f3n de chimpanc\u00e9s<\/span><\/p>\n<p>Necesitamos reconocer a quienes ya conocemos y, adem\u00e1s, lo primero que intentamos averiguar en el reconocimiento es el sexo de la persona que contemplamos. Miramos la cara y percibimos la presencia o ausencia de ayudas visuales que ayudan a determinar el sexo. Entran el peinado, la barba, la ropa y tantos otros detalles que, a menudo, dependen de la cultura. Y buscamos el sexo de la persona porque, desde la biolog\u00eda, conocer o reconocer a otra persona puede que tenga que ver con la reproducci\u00f3n, con la pareja, con la b\u00fasqueda de pareja, con los rivales, con los que son nuestros aliados o nuestros enemigos en este asunto tan importante. Pero los primates no humanos tambi\u00e9n viven en grupos y necesitan conocer a sus semejantes y establecer su sexo. Y a Frans de Waal y Jennifer Pokorny, de la Universidad Emory de Atlanta, en Estados Unidos, se les ha ocurrido preguntarse si los chimpanc\u00e9s (Pan troglodytes), de los que son expertos reconocidos a nivel mundial, se reconocen, que ya se sabe que s\u00ed, y si pueden reconocerse por otra parte del cuerpo, adem\u00e1s de la cara. Por ejemplo, por el trasero.<\/p>\n<p>Trabajan con seis chimpanc\u00e9s adultos, de m\u00e1s de 12 a\u00f1os, y la mitad son hembras. Aprenden a marcar im\u00e1genes en la pantalla de un ordenador utilizando un joystick. Ven una imagen en la pantalla, colocada abajo, arriba, a la izquierda o a la derecha, y la deben marcar con el cursor. Cuando lo hacen, aparecen en la pantalla otras dos im\u00e1genes, una relacionada con la primera imagen y la otra no, y el chimpanc\u00e9 debe marcar la acertada. Si lo hace, suena una sirena y recibe una recompensa; si falla, suena una bocina y no recibe recompensa. Y as\u00ed va aprendiendo.<\/p>\n<p>Durante la prueba de reconocimiento, la primera imagen que ven es del trasero de un chimpanc\u00e9 y, cuando lo marcan con el cursor, aparecen dos im\u00e1genes de las caras de dos chimpanc\u00e9s, y deben marcar la cara del due\u00f1o del trasero. Traseros y caras pertenecen a chimpanc\u00e9s de ambos sexos de su grupo, y que por tanto conocen, y de otros grupos y que no conocen.<\/p>\n<p>En los chimpanc\u00e9s que no conocen, no consiguen relacionar trasero y rostro. Si las dos caras son del mismo sexo y pertenecen a su grupo, el chimpanc\u00e9 asocia con facilidad trasero y cara. Si las dos caras son de distinto sexo, tambi\u00e9n asocian la cara al trasero sin son chimpanc\u00e9s conocidos. Incluso si ponemos dos caras de chimpanc\u00e9s, cada una de un sexo, pero que no son los due\u00f1os del trasero, el chimpanc\u00e9 voluntario reconocer\u00e1 la cara del mismo sexo que el trasero. Es decir, los chimpanc\u00e9s se reconocen entre s\u00ed tanto por el rostro como por la regi\u00f3n anogenital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*De Waas, F.B.M. &#038; J.J. Pokorny. 2008. Faces and behinds: Chimpanzee sex perception. Advanced Science Letters 1: 99-103.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">Explosi\u00f3n inesperada<\/span><\/p>\n<p>De este asunto ya hemos hablado aqu\u00ed, aunque, parece, hasta este a\u00f1o no ha merecido el Premio IgNobel. Trata del peligro de explosi\u00f3n cuando se cura alg\u00fan tipo de lesi\u00f3n en nuestro tubo digestivo y, en concreto, en este caso hablaremos del colon y las colonoscopias. Los premiados, liderados por Emmanuel Ben-Soussan, de la Clinique de l\u2019Alma de Par\u00eds, y Spiros Ladas, de la Universidad de Atenas, precisan que se tienen que dar tres factores para que explote el colon: que haya gases combustibles, como hidr\u00f3geno o metano, producidos en la fermentaci\u00f3n por bacterias de carbohidratos que no podemos absorber en el intestino; presencia de gases inflamables, como el ox\u00edgeno; y aplicaci\u00f3n de una fuente de calor que, en este contexto, suele ser alguna t\u00e9cnica que cierra heridas y \u00falceras como, por ejemplo, el electrocauterio o la coagulaci\u00f3n con arg\u00f3n\/plasma.<\/p>\n<p>Los gases inflamables y combustibles que pueden intervenir en la explosi\u00f3n aparecen en porcentajes muy variables y dependen de la dieta, de las bacterias del tubo digestivo y de su actividad fermentadora. As\u00ed, el ox\u00edgeno aparece entre el 0.1% y el 2.3%; el metano entre el 0% y el 26% y el hidr\u00f3geno entre el 0.06% y el 47%. Las concentraciones de metano por encima del 5% y del hidr\u00f3geno por encima del 4% son potencialmente explosivas. Y, m\u00e1s o menos, la mitad de los pacientes (casi el 43%) con el colon no preparado y lavado tienen concentraciones de metano e hidr\u00f3geno potencialmente explosivas. Adem\u00e1s, se necesita que el ox\u00edgeno est\u00e9 por encima del 5%. Sin embargo, tambi\u00e9n es cierto que con el tratamiento adecuado, lavados y enemas, las concentraciones de metano e hidr\u00f3geno se mantienen por debajo del 0.01% y, entonces, no hay peligro de explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para acabar, los autores hacen una revisi\u00f3n de los trabajos publicados sobre explosiones en el tubo digestivo humano entre 1952 y 2006. Encuentran 20 casos de explosi\u00f3n: 11 en medio de una operaci\u00f3n y 9 durante colonoscopias. Se produjo perforaci\u00f3n de colon en 9 casos, lo que requiri\u00f3 cirug\u00eda, y una de estas perforaciones acab\u00f3 con la muerte del paciente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Ladas, S.D., G. Karamandis &#038; E. Ben-Soussan. 2007. Colonic gas explosion during therapeutic colonoscopy with electrocautery. World Journal of Gastroenterology 28: 5295-5298.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 20 de septiembre, y por tanto con meses de retraso incluyo aqu\u00ed este texto, \u00a0se entregaron en la Universidad de Harvard los Premios Ignobel de este a\u00f1o. Son los galardones que premian la investigaci\u00f3n que, como dijo alguien que siento no recordar, primero nos hacen sonre\u00edr y, despu\u00e9s, nos llevan a la reflexi\u00f3n. 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