{"id":870,"date":"2013-03-12T18:55:18","date_gmt":"2013-03-12T17:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=870"},"modified":"2013-03-12T18:55:18","modified_gmt":"2013-03-12T17:55:18","slug":"en-la-oficina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/03\/12\/en-la-oficina\/","title":{"rendered":"En la oficina"},"content":{"rendered":"<p>En nuestra sociedad, en el mundo desarrollado en general, millones de personas pasan su jornada laboral, ocho o m\u00e1s horas, en el interior de un edificio, sin salir al exterior durante la mayor parte del d\u00eda. Es m\u00e1s, hay c\u00e1lculos que aseguran que pasamos alrededor del 90% de nuestra vida bajo techo. Y los trabajadores, en sus centros de trabajo, comparten despachos, vestuarios, servicios sanitarios, ordenadores, sillas, mesas, la m\u00e1quina del caf\u00e9 y muchas, muchas bacterias, hasta 1000000 por metro c\u00fabico de aire, m\u00e1s las del suelo y, tambi\u00e9n, las de la piel, bocas y dem\u00e1s orificios y superficies de sus colegas.<\/p>\n<p>Por todo ello, Krissi Hewitt y su equipo, de la Universidad Estatal de San Diego, en California, han aplicado las t\u00e9cnicas m\u00e1s modernas de muestreo y de recuento de bacterias, incluyendo el estudio del ADN, en edificios de oficinas de tres ciudades importantes de Estados Unidos, en concreto Nueva York, San Francisco y Tucson. Han revisado 30 oficinas de cada ciudad, 90 en total, y han tomado 450 muestras en total, en despachos con una superficie media de 13 metros cuadrados y procedentes de cinco superficies: sillas, mesa, tel\u00e9fono, rat\u00f3n del ordenador y teclado.<\/p>\n<p>Los resultados demuestran que hay m\u00e1s bacterias, aproximadamente un 20% m\u00e1s, en los despachos respecto de los ocupados por mujeres. En las oficinas de Nueva York y Tucson, el n\u00famero de bacterias es parecido mientras que en las de San Francisco hay casi un 30% menos. Y, adem\u00e1s, es en la silla y en el tel\u00e9fono donde m\u00e1s bacterias hay, con un 30% m\u00e1s que en la mesa, el teclado o el rat\u00f3n.<\/p>\n<p>De estudio de los m\u00e1s de 500 g\u00e9neros de bacterias encontrados, se deduce que su origen es, sobre todo, el cuerpo humano. Son especies que tambi\u00e9n se encuentran en la piel, la cavidad nasal, la boca o el intestino. Adem\u00e1s, se encuentran algunas bacterias t\u00edpicas del suelo. Y en cuanto a las comunidades bacterianas, Nueva York y San Francisco son indistinguibles; sus oficinas tienen agrupaciones muy parecidas de bacterias. Sin embargo, Tucson es diferente, tiene mayor diversidad y especies adaptadas al clima m\u00e1s c\u00e1lido y seco habitual en Arizona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Hewitt, K.M. y 3 colaboradores. 2012. Office space bacterial abundante and Diversity in three metropolitan areas. PLoS one 7: e37849<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En nuestra sociedad, en el mundo desarrollado en general, millones de personas pasan su jornada laboral, ocho o m\u00e1s horas, en el interior de un edificio, sin salir al exterior durante la mayor parte del d\u00eda. Es m\u00e1s, hay c\u00e1lculos que aseguran que pasamos alrededor del 90% de nuestra vida bajo techo. Y los trabajadores, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/870"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=870"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/870\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}