{"id":867,"date":"2013-03-06T14:49:38","date_gmt":"2013-03-06T13:49:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=867"},"modified":"2013-03-06T14:49:38","modified_gmt":"2013-03-06T13:49:38","slug":"la-magdalena-de-proust","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/03\/06\/la-magdalena-de-proust\/","title":{"rendered":"La magdalena de Proust"},"content":{"rendered":"<p>Mand\u00f3 mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llama magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste d\u00eda que hab\u00eda pasado y por la perspectiva de otro tan melanc\u00f3lico por venir, me llev\u00e9 a los labios una cucharada de t\u00e9 en el que hab\u00eda echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, toc\u00f3 mi paladar, me estremec\u00ed, fija mi atenci\u00f3n en algo extraordinario que ocurr\u00eda en mi interior. Un placer delicioso me invadi\u00f3, me aisl\u00f3, sin noci\u00f3n de lo que lo causaba. Y \u00e9l me convirti\u00f3 las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llen\u00e1ndose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en m\u00ed, es que era yo mismo. Dej\u00e9 de sentirme mediocre, contingente y mortal. \u00bfDe d\u00f3nde podr\u00eda venirme aquella alegr\u00eda tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del t\u00e9 y del bollo, pero le exced\u00eda en mucho, y no deb\u00eda de ser de la misma naturaleza. \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda y qu\u00e9 significaba? (&#8230;)<\/p>\n<p>Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad. Pero \u00bfc\u00f3mo? Grave incertidumbre \u00e9sta, cuando el alma se siente superada por s\u00ed misma, cuando ella, la que busca, es juntamente el pa\u00eds oscuro por donde ha de buscar, sin que le sirva para nada su bagaje. \u00bfBuscar? No s\u00f3lo buscar, crear. Se encuentra ante una cosa que todav\u00eda no existe y a la que ella sola puede dar realidad y entrarla en el campo de su visi\u00f3n.<\/p>\n<p>(&#8230;)<\/p>\n<p>Y de pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que ten\u00eda el pedazo de magdalena que mi t\u00eda Leoncia me ofrec\u00eda, despu\u00e9s de mojado en su infusi\u00f3n de t\u00e9 o de tila, los domingos por la ma\u00f1ana en Combray (porque los domingos yo no sal\u00eda hasta la hora de misa) cuando iba a darle los buenos d\u00edas a su cuarto.<\/p>\n<p>Marcel Proust, En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno Proust es aquel que consigue que los olores despierten nuestra memoria y revivan nuestra biograf\u00eda de una manera v\u00edvida y detallada. Sean agradables o no, los olores son eficaces para evocar nuestros recuerdos y emociones. Marieke Toffolo y su grupo, de la Universidad de Utrecht, en Holanda, nos relatan lo que significan los olores, por ejemplo, para las personas que padecen estr\u00e9s postraum\u00e1tico. Desentierran el recuerdo de lo que caus\u00f3 el estr\u00e9s y, sea cual sea el origen, lo consiguen. Por ejemplo, se consigue con el olor a sangre, a di\u00e9sel, a la hierba reci\u00e9n cortada e, incluso, a una determinada loci\u00f3n para despu\u00e9s del afeitado. Y el efecto se mantiene en el tiempo y, por ello, cada vez que se percibe el olor, se sufre el estr\u00e9s.<\/p>\n<p>Para averiguar el poder de los olores para recordar los malos momentos, as\u00ed como otras percepciones visuales y auditivas, Marieke Toffolo trabaja con 70 universitarias, todas chicas pues es conocido que son mejores que los chicos para percibir y reconocer olores. Las voluntarias ven, a la vez que reciben est\u00edmulos visuales (luces de colores), auditivos (m\u00fasica interpretada al piano) y olfatorios (olor a cassis o grosella negra), ven una pel\u00edcula desagradable que incluye accidentes de tr\u00e1fico, operaciones quir\u00fargicas, escenas del genocidio de Rwanda o un sangriento accidente en un circo con un elefante. En una sesi\u00f3n posterior, de seis a ocho d\u00edas m\u00e1s tarde, se les pide a las voluntarias que escriban lo que recuerdan de la pel\u00edcula y lo hacen en una habitaci\u00f3n cerrada en la que, a la vez, ponen alguna de la luces de colores o la pieza al piano o el olor a cassis.<\/p>\n<p>Los resultados demuestran que los recuerdos que despierta el olor, respecto al sonido del piano, son m\u00e1s detallados, claros y desagradables. Por el contrario, los est\u00edmulos visuales, las luces de colores, tienen la misma eficacia que los olores. Por tanto, olor y luz nos pueden llevar a los recuerdos desagradables mejor que los sonidos. El fen\u00f3meno Proust, solo con el olfato, no es del todo cierto; tambi\u00e9n la visi\u00f3n nos lleva a los recuerdos, por ahora, a los recuerdos desagradables. Proust ten\u00eda raz\u00f3n, pero le falt\u00f3 la luz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Toffolo, M.B.J., M.A.M. Smeets &#038; M.A. van den Hout. 2012. Proust revisited: Odours as triggers of aversive memory. Cognition and Emotion 26: 83-92.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mand\u00f3 mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llama magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. 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