{"id":865,"date":"2013-03-05T15:57:27","date_gmt":"2013-03-05T14:57:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=865"},"modified":"2013-03-05T15:57:27","modified_gmt":"2013-03-05T14:57:27","slug":"mordisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2013\/03\/05\/mordisco\/","title":{"rendered":"Mordisco"},"content":{"rendered":"<p>La cantidad de alimento que comemos depende, es obvio, de la cantidad que tengamos a nuestra disposici\u00f3n. A m\u00e1s comida, m\u00e1s comemos. A m\u00e1s raci\u00f3n, m\u00e1s comemos. Tambi\u00e9n comemos m\u00e1s de un plato grande que de uno peque\u00f1o. Sin embargo, una establecido todo esto, queda una duda, tal como nos lo cuentan Arul Mishra y su grupo, de la Universidad de Utah en Salt Lake City, y es si la cantidad que comemos depende del tama\u00f1o del bocado, o sea, de la cantidad de alimento que nos llevamos a la boca. Y es importante, pues la mayor\u00eda de los alimentos no nos caben enteros en la boca y hemos de fraccionarlos y, tal como plantea Mishra, es importante saber si los bocados, grandes o peque\u00f1os, influyen en la cantidad de comida que ingerimos.<\/p>\n<p>Los autores organizan su experimento en un restaurante italiano del sudoeste de Estados Unidos, en funcionamiento hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os y que ofrece el men\u00fa habitual en estos establecimientos. Los platos se llevan a las mesas con tenedores de tama\u00f1o normal, tenedores que llevan un 20% m\u00e1s de alimento o tenedores que llevan un 20% menos. Es decir, tenedores normales, grandes o peque\u00f1os. Cuando se va a servir un plato, se pesa lo que lleva, el tipo de tenedor, si es comida o cena y datos de localizaci\u00f3n en el comedor, fecha y hora. Con todos estos datos se imprime una etiqueta que se pega en la base del plato para reconocerlo cuando vuelve a la cocina. All\u00ed se vuelve a pesar el alimento que no se ha comido y se calcula el consumido.<\/p>\n<p>Una vez analizados los datos, el resultado es sorprendente: se come m\u00e1s con el tenedor peque\u00f1o pues, con el tenedor grande, se devuelve m\u00e1s comida a la cocina. Es casi el doble, en gramos, el peso de comida que queda en el plato si se come con el tenedor grande.<\/p>\n<p>Este resultado no parece seguir lo que hasta ahora sab\u00edamos sobre la cantidad de alimento que comemos seg\u00fan lo que tenemos delante: hasta ahora, a m\u00e1s comida, m\u00e1s comemos. Sin embargo, a m\u00e1s bocado, con el tenedor grande, comemos menos y, viceversa, a menos bocado, con el tenedor peque\u00f1o, comemos m\u00e1s. Por lo menos eso ocurre en un restaurante italiano del sudoeste de Estados Unidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Mishra, A., H. Mishra &#038; T.M. Masters. 2012. The influence of bite size on quantity of food consumed: A field study. Journal of Consumer Research 38: doi:10.1086\/660838<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cantidad de alimento que comemos depende, es obvio, de la cantidad que tengamos a nuestra disposici\u00f3n. A m\u00e1s comida, m\u00e1s comemos. A m\u00e1s raci\u00f3n, m\u00e1s comemos. Tambi\u00e9n comemos m\u00e1s de un plato grande que de uno peque\u00f1o. Sin embargo, una establecido todo esto, queda una duda, tal como nos lo cuentan Arul Mishra y [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/865"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=865"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/865\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}