{"id":820,"date":"2012-10-25T14:14:09","date_gmt":"2012-10-25T13:14:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=820"},"modified":"2012-10-25T14:14:09","modified_gmt":"2012-10-25T13:14:09","slug":"mal-de-amores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/10\/25\/mal-de-amores\/","title":{"rendered":"Mal de amores"},"content":{"rendered":"<p>El art\u00edculo que Ethan Kross y su grupo, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, comienza as\u00ed: \u201cConsidere estas dos situaciones. En la primera, usted se tira una taza de caf\u00e9 caliente en el brazo, y siente un intenso dolor. En la segunda situaci\u00f3n, mira unas fotograf\u00edas de su \u00faltima pareja, que le acaba de dejar inesperadamente, y, seg\u00fan ve cada una de las im\u00e1genes, siente el rechazo experimenta dolor, un dolor distinto al que provoca el caf\u00e9 hirviendo. Ambas situaciones parecen muy diferentes. Mientras que la primera trata de un est\u00edmulo nocivo para el cuerpo, la segunda viene del final de una relaci\u00f3n social\u201d. Kross se pregunta por qu\u00e9 culturas de todo el mundo describen ambos dolores con los mismos t\u00e9rminos \u2013dolor, da\u00f1o, herida,\u2026- y si esto implica que los dolores que se originan por el da\u00f1o f\u00edsico o por el rechazo social tienen, entonces, algo en com\u00fan.<\/p>\n<p>El grupo de Kross trabaja con 40 universitarios, con 21 mujeres y una edad media de 20.8 a\u00f1os. Reclutados a trav\u00e9s de Internet, todos est\u00e1n sanos y siguen ning\u00fan tratamiento psicol\u00f3gico o psiqui\u00e1trico. Por supuesto, aseguran que sus parejas les han dejado en los \u00faltimos seis meses. Pasan por resonancia magn\u00e9tica despu\u00e9s de ver fotograf\u00edas de la expareja o de sentir dolor f\u00edsico en el brazo por calentamiento, seg\u00fan lo declaran los mismos voluntarios.<\/p>\n<p>Cuando los autores analizan la actividad cerebral despu\u00e9s de que reciben los est\u00edmulos, f\u00edsico o rom\u00e1ntico, encuentran que se activan las mismas zonas del cerebro: la corteza somatosensorial secundaria y la \u00ednsula dorsal. Ambas estructuras est\u00e1n ubicadas en el l\u00f3bulo parietal, cerca del l\u00f3bulo temporal, en la superficie del cerebro, algo por encima de las orejas. Ya se sab\u00eda que, sin en un cerebro se activan estas zonas, la probabilidad de que sea por un dolor f\u00edsico es del 88%. Y, ahora, Kross y sus colegas encuentran que esas mismas zonas se activan con el dolor que hemos llamado rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p>En fin, que la sabidur\u00eda popular acert\u00f3 al definir ambos dolores con los mismos t\u00e9rminos y, adem\u00e1s, quiz\u00e1 esta misma activaci\u00f3n explique por qu\u00e9 algunos dolores que no son f\u00edsicos, en principio, acaban provocando da\u00f1os f\u00edsicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Kross, E. y 4 colaboradores. 2011. Social rejection shares somatosensory representations with physical pan. Proceedings of the National Academy of Sciences USA doi:10.1073\/pnas.1102693108<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El art\u00edculo que Ethan Kross y su grupo, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, comienza as\u00ed: \u201cConsidere estas dos situaciones. 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