{"id":816,"date":"2012-10-12T11:48:18","date_gmt":"2012-10-12T10:48:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=816"},"modified":"2012-10-12T11:48:18","modified_gmt":"2012-10-12T10:48:18","slug":"clase-alta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/10\/12\/clase-alta\/","title":{"rendered":"Clase alta"},"content":{"rendered":"<p>As\u00ed, de primeras, ni se me ocurre calificar a los que pertenecen a la clase alta como malas personas, con poca \u00e9tica, menos empat\u00eda y muy poco inter\u00e9s por el bienestar de los dem\u00e1s. Dir\u00eda m\u00e1s, la verdad es que, antes de leer el art\u00edculo que hoy voy a comentar, poco sab\u00eda de estos asuntos y me costaba definir eso de clase alta y clase baja o, m\u00e1s bien, arriba y abajo como dec\u00eda la serie de televisi\u00f3n. Seg\u00fan Paul Piff y sus colegas de la Universidad de California en Berkeley, para conocer a qu\u00e9 clase social pertenece un individuo hay que establecer su rango seg\u00fan su riqueza, prestigio y educaci\u00f3n y, para la clase alta, todo ello se resuelve en, simplemente, recursos abundantes, libertad e independencia y, todo ello, conduce a una serie de conductas y comportamientos caracter\u00edsticos. Y los investigadores de Berkeley se preguntan si en estas conductas y comportamientos influye en algo la \u00e9tica.<\/p>\n<p>Veamos c\u00f3mo hacen para averiguarlo. Hacen siete experimentos con diferentes grupos de personas. Los dos primeros tienen que ver con la conducta de las personas cuando conducen un coche. En los dos experimentos deducen la clase a la que pertenece el conductor por el coche que lleva, es decir, seg\u00fan su marca, edad, aspecto y limpieza. El primer experimento estudia el comportamiento de los conductores en un cruce perpendicular de dos calles, con dos carriles ambas y los consiguientes stops y \u201cceda el paso\u201d. Y en el segundo experimento se observa si los conducteros dejan cruzar la calle a los peatones en un paso de cebra.<\/p>\n<p>En el cruce, el 8% de los que llevan un coche cutre, o sea, que se supone son de clase baja, no cumple las normas de tr\u00e1fico sobre stops o \u201cceda el paso\u201d, mientras que son un 26% de los de coche de clase alta los que no lo hacen. Algo parecido ocurre en el paso de cebra aunque aqu\u00ed la diferencia es mayor pues todos los coches cutre paran para dejar pasar a los peatones mientras que el 45% de los de buen coche no loasen.<\/p>\n<p>El tercer experimento va dirigido a detectar conductas poco \u00e9ticas en la vida diaria de los estudiantes universitarios. Los voluntarios se colocan ante un ordenador que les presenta ocho situaciones que ellos deben puntuar seg\u00fan sientan que har\u00edan lo mismo que all\u00ed se describe. Las situaciones van desde irse sin pagar de una hamburgueser\u00eda o coger, para uso personal, papel de la fotocopiadora de la facultad hasta no decir nada cuando un profesor se equivoca al corregir tu examen y te punt\u00faa de m\u00e1s o, si tienes que entregar un trabajo y como se te ha pasado el plazo y no tienes tiempo de hacerlo, consigues uno de a\u00f1os anteriores y lo entregas como tuyo. Para saber a qu\u00e9 clase pertenece cada voluntario, deben responder a un cuestionario en el que se les presentan diez posibilidades, cada una con su educaci\u00f3n, ingresos y prestigio, y deben elegir aquella a la que consideran que pertenecen.<\/p>\n<p>Los resultados siguen la l\u00ednea de los dos primeros experimentos: a clase m\u00e1s alta, m\u00e1s posibilidades de conductas poco \u00e9ticas cada vez m\u00e1s graves.<\/p>\n<p>Tiene gracia el cuarto experimento. Es tambi\u00e9n con universitarios que, despu\u00e9s de responder a los cuestionarios del experimento anterior, los voluntarios son conducidos a una sala de espera donde deben permanecer unos minutos. Esa sala de espera la comparten con ni\u00f1os que est\u00e1n participando en otro experimento y los que se les dejan unas cajas con caramelos en las mesas para que endulcen la espera. A los universitarios se les dice expresamente que los caramelos son para los ni\u00f1os. Pues ya se lo pueden figurar: a clase m\u00e1s alta, m\u00e1s caramelos a los bolsillos.<\/p>\n<p>El siguiente experimento, el quinto, se hace a trav\u00e9s de Internet con la intenci\u00f3n de conocer si lo observado hasta ahora no es solo conducta de universitarios. Son 108 voluntarios, con 61 mujeres, edades de \u00a0 18 a 82 a\u00f1os y edad media de casi 36 a\u00f1os. Los investigadores pretenden averiguar si en toda la sociedad hay relaci\u00f3n entre clase social y conducta \u00e9tica y, adem\u00e1s, si es la codicia la que est\u00e1 en la base de las decisiones poco \u00e9ticas. Los voluntarios se asignan, como hemos visto antes, a qu\u00e9 clase social pertenecen. El experimento en s\u00ed consiste en pedir al voluntario que se ponga en la situaci\u00f3n de estar negociando con un trabajador su salario, siempre a la baja y dici\u00e9ndole que, si acepta un salario bajo los primeros seis meses, despu\u00e9s se le har\u00e1 un contrato estable. Y todo ello a pesar de que el negociador sabe que el contrato solo durar\u00e1 seis y, despu\u00e9s, el trabajador ser\u00e1 despedido. Y se le pide al voluntario si dir\u00eda o no la verdad al trabajador. Despu\u00e9s, para conocer lo que piensa de la codicia rellenar\u00e1 una encuesta que permite averiguar si cree que la codicia est\u00e1 justificada, es beneficiosa y es moralmente aceptable.<\/p>\n<p>Los resultados siguen apuntando en la misma direcci\u00f3n: a clase m\u00e1s alta, menos se dice la verdad al trabajador, y a clase m\u00e1s alta, m\u00e1s justificaci\u00f3n para la codicia.<\/p>\n<p>El sexto experimento, tambi\u00e9n por Internet, con 195 voluntarios, de ellos 129 son mujeres, de 18 a 72 a\u00f1os y con una edad media de casi 34 a\u00f1os, investiga si la clase influye en trampear en un juego de ordenador. Sin entrar en detalles, en este juego todo aquel que pase de la puntuaci\u00f3n de 12, ha \u00a0 \u00a0hecho trampa. Cada voluntario, como antes, se asigna la clase a la que pertenece y, tambi\u00e9n, rellenan el cuestionario sobre la codicia. Ya pueden suponer que a m\u00e1s clase, m\u00e1s trampas, y a m\u00e1s codicia, m\u00e1s clase y m\u00e1s trampas.<\/p>\n<p>Y en el s\u00e9ptimo y \u00faltimo experimento, los autores se plantean la hip\u00f3tesis de que, detr\u00e1s de estas conductas no \u00e9ticas, est\u00e1 la codicia y, entonces, deciden manipular las ideas sobre la codicia de los que se apuntan a las clases bajas y ver si luego cambian sus conductas hacia la poca \u00e9tica. Para cambiar las ideas sobre la codicia, dan a parte de los de clase baja un texto neutro para que lean y a otra parte un texto que argumenta los beneficios y oportunidades de la codicia. Est\u00e1 claro, estos \u00faltimos acaban siendo poco \u00e9ticos en relaci\u00f3n con su trabajo simulado en el ordenador y aceptan sobornos, meten mano a la caja y cobran de m\u00e1s a sus clientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Piff, P.K. y 4 colaboradores. 2012. Higher social class predicts increased unethical behavior. Proceedings of the NationalAcademy of SciencesUSA109: 4086-4091.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed, de primeras, ni se me ocurre calificar a los que pertenecen a la clase alta como malas personas, con poca \u00e9tica, menos empat\u00eda y muy poco inter\u00e9s por el bienestar de los dem\u00e1s. Dir\u00eda m\u00e1s, la verdad es que, antes de leer el art\u00edculo que hoy voy a comentar, poco sab\u00eda de estos asuntos [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/816"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=816"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/816\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=816"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}