{"id":815,"date":"2012-10-09T21:59:13","date_gmt":"2012-10-09T20:59:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=815"},"modified":"2012-10-09T21:59:13","modified_gmt":"2012-10-09T20:59:13","slug":"zombies-hongos-y-mas-hongos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/10\/09\/zombies-hongos-y-mas-hongos\/","title":{"rendered":"Zombies, hongos y m\u00e1s hongos"},"content":{"rendered":"<p>Hace un tiempo cont\u00e9 la historia de las hormigas zombie de Thailandia. Eran las hormigas Camponotus que, parasitadas por el hongo Ophiocardyceps, mor\u00edan y echaban a andar para descender de los \u00e1rboles en que viven a una zona del bosque tropical m\u00e1s cercana al suelo, apropiada para la reproducci\u00f3n del hongo. La hormiga, con el cerebro invadido por el hongo, desciende y a la altura adecuada muerde una hoja y all\u00ed queda, fija y muerta. El hongo crece formando un tallo, cargado de esporas, que sale por la parte posterior de la cabeza de la hormiga. Las esporas se liberan y el ciclo vital del hongo comienza de nuevo.<\/p>\n<p>Pues bien, Sandra Andersen y su grupo, de la Universidad de Copenhague, acaban de publicar un sorprendente estudio que demuestra c\u00f3mo es posible que una colonia de hormigas no desaparezca ante el ataque del hongo que las convierte en zombies. El trabajo de campo lo hicieron en los bosques tropicales atl\u00e1nticos de Minas Gerais, en Brasil, y en una colonia de hormigas que llevan a\u00f1os estudiando.<\/p>\n<p>Para los autores era asombroso que la colonia perdurara tanto tiempo vista la facilidad con que el hongo infectaba a las hormigas y con ataques continuados del par\u00e1sito. Y, adem\u00e1s,\u00a0 encontraron que eran cuatro las especies de hongo capaces de convertirlas en muertos vivientes. Para conocer en detalle lo que ocurr\u00eda, estudiaron 432 hormigas zombies que recogieron de cinco zonas, llamadas cementerios, donde los cad\u00e1veres hab\u00edan quedado adheridos a las hojas.<\/p>\n<p>De los 432 zombies, el 12.5% est\u00e1 reci\u00e9n infectado y acaba de llegar al cementerio; en el 12.9% ya se observa el tallo creciendo de la cabeza; el 12.7% est\u00e1 da\u00f1ado, lleva tiempo en el cementerio pero no tiene tallo; s\u00f3lo el 6.5% tiene tallo y esporas maduras; y nada menos que el 55.4% tiene tallo pero el hongo par\u00e1sito est\u00e1 da\u00f1ado y no tiene esporas viables. Repito, s\u00f3lo el 6.5% produce esporas que infectar\u00e1n a otras hormigas.<\/p>\n<p>Cuando los investigadores miran que es lo que da\u00f1a el hongo par\u00e1sito en ese 55.4% se encuentran con la sorpresa de que el hongo par\u00e1sito est\u00e1, a su vez, parasitado por otro hongo que impide su desarrollo. As\u00ed es como las colonias de hormigas sobreviven a los ataques del hongo; simplemente, hay otro hongo que castra al hongo que produce zombies.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Andersen, S.B. y 5 colaboradores. 2012. Disease dynamics in a specialized parasite of ant societies. PLoS ONE 7: e36352<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace un tiempo cont\u00e9 la historia de las hormigas zombie de Thailandia. Eran las hormigas Camponotus que, parasitadas por el hongo Ophiocardyceps, mor\u00edan y echaban a andar para descender de los \u00e1rboles en que viven a una zona del bosque tropical m\u00e1s cercana al suelo, apropiada para la reproducci\u00f3n del hongo. La hormiga, con el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/815"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=815"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/815\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}