{"id":814,"date":"2012-10-07T16:43:08","date_gmt":"2012-10-07T15:43:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=814"},"modified":"2012-10-07T16:43:08","modified_gmt":"2012-10-07T15:43:08","slug":"menos-basura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/10\/07\/menos-basura\/","title":{"rendered":"Menos basura"},"content":{"rendered":"<p>Se supone que vivir entre basura es desagradable, adem\u00e1s de poco saludable y biol\u00f3gicamente poco aconsejable; con seguridad, la evoluci\u00f3n nos ha seleccionado para evitar el peligro de la infecci\u00f3n y los malos olores nos avisan de lo que hay que evitar. Sin embargo, me temo que seguro que hay quien desmiente con convicci\u00f3n esta, quiz\u00e1, ingenua creencia m\u00eda y, a pesar de la biolog\u00eda, le encanta vivir entre porquer\u00eda. En fin, que ya vemos que los olores son importantes e, incluso, como cuentan Martijn de Lange y sus colegas de la Universidad Radboud de Nimega, en Holanda, los olores son poderosos disparadores de sentimientos, emociones y conductas, a pesar de que a menudo no seamos ni siquiera conscientes de ello. Los olores, por ejemplo, pueden alterar el \u00e1nimo y provocar conductas de aproximaci\u00f3n o de hu\u00edda (como hemos dicho, la materia en descomposici\u00f3n o basura), o pueden provocar asociaciones de ideas y recuerdos que nos cambien el \u00e1nimo (como pasar delante de una poller\u00eda y, unos metros m\u00e1s all\u00e1, sentir que tenemos hambre). Todo esto se conoce, sobre todo, de trabajos en el laboratorio y poco se ha hecho en la calle, con su confusi\u00f3n y acumulaci\u00f3n de est\u00edmulos, no solo de olores, sino tambi\u00e9n de los que llegan a trav\u00e9s de los otros cuatro sentidos. Y estamos en estas cuando a los ferrocarriles de Holanda (los Dutch Railways), que llevan a\u00f1os prometiendo a sus clientes viajar en vagones bien limpios, se les ocurre una idea y un proyecto de investigaci\u00f3n: averiguar si la existencia de un ambiente oloroso en los vagones influir\u00eda en la cantidad de basura que los viajeros arrojan durante el trayecto. Y Martijn de Lange va a averiguarlo.<\/p>\n<p>En un determinado trayecto y en algunos vagones del convoy, de Lange coloca 7 recipientes escondidos con aroma a lim\u00f3n y perfume \u201cCapitaine\u201d. El trayecto que dura 1 hora y 44 minutos, y los vagones utilizados son los mismos durante todo el experimento. Entre las dos \u00faltimas paradas se recoge la basura arrojada al suelo del vag\u00f3n; por supuesto no se tiene en cuenta la que est\u00e1 en las papeleras. La basura se cuenta, clasifica y pesa. Como control, en cada viaje se intercalan vagones sin aroma a lim\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues bien, aunque la basura que los viajeros holandeses, claramente un pueblo aseado, tiran al suelo de los vagones es poca, la hay y su an\u00e1lisis permite llegar a conclusiones. La diferencia entre los vagones que huelen a lim\u00f3n y los que huelen, creo yo, simplemente a tren, es notable: En peso, la basura de los vagones sin aroma es tres veces mayor que en los vagones con aroma, y en n\u00famero de porquer\u00edas es m\u00e1s del doble. Vean que sistema m\u00e1s sencillo y agradable de mantener aseados los vagones del tren. Quiz\u00e1 funcione en otros lugares cerrados y otros medios de transporte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*de Lange, M.A. y 3 colaboradores. 2012. Making less of a mess: Scent exposure as a tool for behavioral change. Social Influence 7: 90-97.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se supone que vivir entre basura es desagradable, adem\u00e1s de poco saludable y biol\u00f3gicamente poco aconsejable; con seguridad, la evoluci\u00f3n nos ha seleccionado para evitar el peligro de la infecci\u00f3n y los malos olores nos avisan de lo que hay que evitar. 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