{"id":811,"date":"2012-09-24T09:36:35","date_gmt":"2012-09-24T08:36:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=811"},"modified":"2012-09-24T09:36:35","modified_gmt":"2012-09-24T08:36:35","slug":"futbol-y-testosterona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/09\/24\/futbol-y-testosterona\/","title":{"rendered":"F\u00fatbol y testosterona"},"content":{"rendered":"<p>Ya se sabe, testosterona y agresividad es un binomio que adoran los medios y es aceptado por todos. Quiz\u00e1 no sea tan segura esa relaci\u00f3n, pero es tema para otro d\u00eda, hoy vamos a comentar, con Benjamin Trumble y su grupo de la Universidad de Washington en Seattle, como, en las competiciones entre machos, se producen picos agudos de testosterona en muchas especies, incluida la nuestra. Estos picos, entre otros efectos, aumentan el rendimiento muscular o redistribuyen las c\u00e9lulas del sistema inmune en la periferia, cerca de la piel, por si reproducen heridas. Se ha propuesto que, en los machos, la concentraci\u00f3n de testosterona es baja durante casi todo el tiempo, cuando se dedican a buscar alimento o a cuidar las cr\u00edas, y solo aumenta en situaciones concretas como la actividad sexual o la defensa.<\/p>\n<p>En nuestra sociedad es habitual sustituir los enfrentamientos entre comunidades por competiciones deportivas y, es l\u00f3gico, se han encontrado picos de testosterona en muchos deportes, desde el judo hasta el ajedrez. Y tambi\u00e9n, claro est\u00e1, en el f\u00fatbol. Hay un cierto debate sobre si la testosterona aumenta solo en los ganadores de la competici\u00f3n o en todos los participantes, y tambi\u00e9n sobre si aparecen los picos en el deporte en todas las culturas. Para resolver alguno de estos enigmas, Benjamin Trumble ha conseguido que ind\u00edgenas de la tribu Tsimane, de la Amazon\u00eda boliviana, jueguen un torneo de f\u00fatbol y ha medido la concentraci\u00f3n de testosterona antes y despu\u00e9s de los partidos.<\/p>\n<p>Los Tsimane conocen el f\u00fatbol y es uno de sus pasatiempos habituales; lo suelen jugar unos tres d\u00edas por semana. Los partidos organizados por los investigadores se jugaron entre los equipos de ocho pueblos de los Tsimane (en total, son unos 15000) en agosto de 2010. Se tomaron muestras de saliva, para medir la testosterona, a 88 jugadores 15 minutos antes de los partidos, 10 minutos despu\u00e9s de acabar y 1 hora m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Los resultados son claros: como media, la concentraci\u00f3n de testosterona aumenta algo m\u00e1s del 30% respecto a la concentraci\u00f3n antes de empezar a jugar. Una hora despu\u00e9s, la concentraci\u00f3n todav\u00eda es un 15% mayor. Y se da en todos los jugadores, ganen o pierdan; vale con participar. De toas formas, tienen un nivel algo m\u00e1s alto de hormona los que marcaron los goles y aquellos que sus compa\u00f1eros y contrarios consideran que jugaron bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Trumble, B.C. y 6 colaboradores. 2012. Physical competition increases testosterone among Amazonian forager-horticulturalists: a test of the challenge hypotheses. Proceedings of the Royal Society B doi:10.1098\/rspb.2012.0455<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya se sabe, testosterona y agresividad es un binomio que adoran los medios y es aceptado por todos. 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