{"id":782,"date":"2012-07-18T14:38:12","date_gmt":"2012-07-18T13:38:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=782"},"modified":"2012-07-18T14:38:12","modified_gmt":"2012-07-18T13:38:12","slug":"madres-hijos-y-la-tele","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/07\/18\/madres-hijos-y-la-tele\/","title":{"rendered":"Madres, hijos y la tele"},"content":{"rendered":"<p>Hay muchas cosas que se pueden hacer con los hijos mejor que sentarlos delante de la tele y que nos dejen tranquilos. Por ejemplo, ver la tele con ellos o, mejor, jugar con ellos o, incluso, contar o leer un cuento. Desde que la primera tele lleg\u00f3 a nuestra casa, hace ya d\u00e9cadas, se ha investigado sobre su influencia sobre los ni\u00f1os. Es obvio que hay beneficios pero, por lo visto, son muchos m\u00e1s los perjuicios. Amy Nathanson y Eric Rasmussen, de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus, nos cuentan que una exposici\u00f3n excesiva a la televisi\u00f3n puede provocar en los ni\u00f1os desde problemas f\u00edsicos hasta empeorar su rendimiento en los estudios, pasando por disfunciones en la capacidad cognitiva o problemas de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Y nuestros autores se preguntan por qu\u00e9. Nathanson y Rasmussen contribuyen a encontrar algunas respuestas con un estudio de la influencia de la televisi\u00f3n en la relaci\u00f3n entre madre e hijo entre los 6 meses y los 6 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Participan 73 madres con sus hijos, con una edad media de 32 a\u00f1os, estudios medios y en un 86% cauc\u00e1sicas. Cada madre con su hijo acude al campus para sesiones que duran aproximadamente una hora. En el laboratorio se reproduce una sala de estar con su sof\u00e1, su mesita con revistas y, por supuesto, el aparato de televisi\u00f3n. Las sesiones se dividen en tres fases de 10 minutos en las que las madres ven la tele con sus hijos, leen un libro o juegan con juguetes y, en la segunda media hora, simplemente interaccionan con el ni\u00f1o. Toda la sesi\u00f3n se graba en video y se toma nota de la frecuencia de comunicaci\u00f3n de la madre con el hijo, del tipo de respuesta (afirmativa, negativa, imitativa,\u2026), de la falta de respuesta y de cualquier otra conducta de relaci\u00f3n entre ambos.<\/p>\n<p>Cuando se analizan los resultados, los autores descubren que, despu\u00e9s de ver la tele, la comunicaci\u00f3n entre la madre y el hijo disminuye y, sobre todo, son menos de palabra que despu\u00e9s de leer un libro y, a menudo, despu\u00e9s de jugar juntos. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n encuentran que hablar con el hijo, mientras no sea solo para dar \u00f3rdenes, se relaciona con in mejor nivel del ni\u00f1o en leer, escribir y hablar.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, ver la tele crea un ambiente que no favorece la comunicaci\u00f3n la madre y el hijo mientras que leer un libro y jugar con el ni\u00f1o promueve una relaci\u00f3n eficaz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Nathanson, A.I. &#038; E.E. Rasmussen. 2011. TV viewing compared to book reading and toy playing reduces responsive maternal communication with toddlers and preschoolers. Human Communication Research 37: 465-487.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay muchas cosas que se pueden hacer con los hijos mejor que sentarlos delante de la tele y que nos dejen tranquilos. 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