{"id":781,"date":"2012-07-09T18:51:02","date_gmt":"2012-07-09T17:51:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=781"},"modified":"2012-07-09T18:51:02","modified_gmt":"2012-07-09T17:51:02","slug":"el-parasito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/07\/09\/el-parasito\/","title":{"rendered":"El par\u00e1sito"},"content":{"rendered":"<p>Toxoplasma gondi es un protozoo par\u00e1sito infeccioso y causante de la toxoplasmosis. Esta enfermedad puede ser leve y sin s\u00edntomas o grave e, incluso, mortal, sobre todo si afecta al feto en mujeres embarazadas en lo que se llama toxoplasmosis cong\u00e9nita. El ciclo vital del toxoplasma es complicado y pasa por varios hu\u00e9spedes secundarios y uno definitivo, en el que tiene lugar su reproducci\u00f3n sexual. El hu\u00e9sped definitivo es un felino y, entre ellos, tambi\u00e9n en el gato.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la reproducci\u00f3n sexual, que tiene lugar en el intestino del felino, los quistes o huevos se eliminan con las heces y, por suciedad o por ingesti\u00f3n de las heces, el Toxoplasma entra en los hu\u00e9spedes secundarios que son mam\u00edferos\u00a0 y entre ellos est\u00e1n la rata, el rat\u00f3n, la oveja, el cerdo, muchas especies de caza y el hombre. En estos hu\u00e9spedes secundarios el quiste o huevo se desarrolla y forma quistes secundarios que, en general y seg\u00fan la especie, se alojan en el m\u00fasculo y en el cerebro. Nuestra especie se infecta o por quistes en comida sin lavar (verduras, frutas, huevos, leche, agua,\u2026) o por ingerir carne con quistes musculares. En todos los casos se puede evitar la infecci\u00f3n con limpieza o cocinando los alimentos. El par\u00e1sito vuelve a los felinos para completar su ciclo vital cuando cazan un animal contaminado y comen su carne con quistes musculares.<\/p>\n<p>El Toxoplasma gondii est\u00e1 extendido por todo el mundo y, en nuestra especie, los expertos aseguran que de un tercio a la mitad de la humanidad han pasado la enfermedad, claro est\u00e1 que leve y asintom\u00e1tica, y presentan en sangre anticuerpos contra el par\u00e1sito. Buscar estos anticuerpos es la manera m\u00e1s sencilla de localizar al Toxoplasma.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, las autoridades sanitarias no tienen la obligaci\u00f3n de averiguar la presencia de este par\u00e1sito en la poblaci\u00f3n y, por ello, los datos publicados por universidades y hospitales, a trav\u00e9s de proyectos no coordinados, son pocos y con gran dispersi\u00f3n en el tiempo y en el espacio. Algunos de estos trabajos nos pueden dar una idea de la presencia del Toxoplasma en Espa\u00f1a: el 28% de la poblaci\u00f3n en un estudio en Barcelona, el 18% en Salamanca, el 16% en Albacete, el 11% en Elche, casi el 50% en drogadictos del sur de la Pen\u00ednsula,\u2026 En nuestro entorno m\u00e1s cercano, en el Pa\u00eds Vasco y en un trabajo publicado en 1997, los anticuerpos del Toxoplasma se localizan en el 30-50% de la poblaci\u00f3n. Estos porcentajes tan variables, en muchos casos, se deben a que diferentes colectivos tienen cifras muy distintas. Por ejemplo, los inmigrantes que viven en Espa\u00f1a tienen porcentajes a menudo cercanos al 50% y, si se unen a los nacidos aqu\u00ed, elevan mucho el resultado final. Adem\u00e1s, los porcentajes vienen de estudios realizados en diferentes a\u00f1os y es evidente que la presencia del par\u00e1sito est\u00e1 disminuyendo con los a\u00f1os, quiz\u00e1 debido a mejoras en la higiene de personas y alimentos.<\/p>\n<p>Y ahora volvamos al ciclo vital del Toxoplasma. Ya vimos que los hu\u00e9spedes definitivos son felinos y, entre ellos, el gato. Para estudiar el ciclo vital en el laboratorio, lo habitual y m\u00e1s sencillo es utilizar gatos y ratas o ratones de laboratorio. Cristina Afonso y sus colegas del Instituto Gulbenkian de Ciencias de Oeiras, en Portugal, nos cuentan que, si el gato necesita comerse al rat\u00f3n infectado para completar el ciclo vital del par\u00e1sito, quiz\u00e1 este haga algo para que ambos, depredador y presa, se encuentren. Y nos dicen que los ratones infectados tienen una conducta alterada respecto de los gatos y, por ejemplo, no sienten aversi\u00f3n al olor a gato e, incluso, hasta les puede gustar el aroma del felino. Por otra parte, los ratones salvajes infectados tienden a caer m\u00e1s en las trampas que ponen los investigadores, o sea, que se arriesgan de m\u00e1s y se vuelven demasiado audaces lo que significa, tambi\u00e9n que caen a menudo en las garras de los felinos. Ya ven, no huir de los gatos y hacerse los valientes consigue que los ratones acaben en el est\u00f3mago de los gatos y que el Toxoplasma complete su ciclo vital.<\/p>\n<p>Ahora nos podemos preguntar si en nuestra especie pasa algo parecido y si nuestra conducta cambia cuando hemos pasado la toxoplasmosis. Recordad que de un tercio a la mitad de la poblaci\u00f3n mundial tiene anticuerpos contra el Toxoplasma y, despu\u00e9s de todo, no somos muy diferentes del rat\u00f3n de laboratorio. Jaroslav Flegr y su grupo, de la Universidad Charles de Praga, en la Rep\u00fablica Checa, llevan a\u00f1os estudiando la relaci\u00f3n entre la toxoplasmosis y cambios en nuestra conducta. Nos pueden servir de ejemplo algunos de los trabajos que han publicado. Las diferencias en el comportamiento entre las 136 mujeres de entre 18 y 39 a\u00f1os que no tienen anticuerpos contra el Toxoplasma y las 55 que dan positivo, son evidentes para los autores. Las mujeres con Toxoplasma son m\u00e1s inteligentes, son menos propensas a sentirse culpables de lo que hacen y presentan una mayor atenci\u00f3n a lo que ocurre en su entorno que las mujeres sin anticuerpos contra el par\u00e1sito. Y otro ejemplo de los estudios de Flegr: los militares conductores de camiones del ej\u00e9rcito checo que ingresan, por accidente de tr\u00e1fico, en el Hospital Central Militar de Praga, que tienen anticuerpos del Toxoplasma son casi seis veces m\u00e1s que los que no los tienen. O, dicho de otra manera, el Toxoplasma multiplica por seis la probabilidad de tener un accidente de tr\u00e1fico si eres un militar checo conductor de un cami\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Flegr resume lo que ha encontrado en sus investigaciones dice que los hombres con Toxoplasma son propensos a romper las reglas, son celosos y dogm\u00e1ticos, tienen m\u00e1s recursos y son desconfiados. Las mujeres con par\u00e1sito, en cambio, son m\u00e1s afectuosas, seguras de s\u00ed mismas, conscientes, persistentes, moralizantes y extrovertidas. Ambos sexos, si est\u00e1n infectados, son aprensivos y no les gustan los cambios. Todos estos cambios aparecen con la edad pues, seg\u00fan pasa el tiempo, hay cada vez m\u00e1s probabilidades de acabar infectado.<\/p>\n<p>Es obvio que detr\u00e1s de estos cambios en la conducta tiene que haber cambios en la qu\u00edmica cerebral provocados por el par\u00e1sito. Solo como ejemplo, y para terminar, Emese Prandovszky y su equipo de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, han encontrado cambios en el metabolismo del neurotransmisor dopamina en ratones infectados con Toxoplasma. El par\u00e1sito parece que provoca un aumento en la presencia de este neurotransmisor. Y, por cierto, la dopamina es el neurotransmisor implicado en la enfermedad de Parkinson y, seg\u00fan un trabajo de Ozfem Miman y su grupo de la Universidad Afyon Kocatepe de Afyonkarahisar, en Turqu\u00eda, los enfermos de Parkinson tienen casi el doble, el 42.3%, de positividad a los anticuerpos del Toxoplasma que la poblaci\u00f3n control, que queda con el 22.6%.<\/p>\n<p>*Afonso, C., V.B. Paixao &#038; R.M. Costa. Chronic Toxoplasma infection modifies the structure and the risk of host behavior. PLoS ONE 7: e32489.<\/p>\n<p>*Bartolom\u00e9 \u00c1lvarez, J. y 4 colaboradores. 2008. Prevalencia e incidencia de la enfermedad por Toxoplasma gondii en mujeres de edad f\u00e9rtil en Albacete (2001-2007). Revista Espa\u00f1ola de Salud P\u00fablica 82: 333-342.<\/p>\n<p>*de Ory Manch\u00f3n, F. 2009. Encuestas seroepidemiol\u00f3gicas en enfermedades inmunoprevenibles y su inter\u00e9s en salud p\u00fablica. Revista Espa\u00f1ola de Salud P\u00fablica 83:645-657.<\/p>\n<p>*Flegr, J. 2007. Effects of Toxoplasma on human behavior. Schizophrenia Bulletin 33: 757-760.<\/p>\n<p>*Flegr, J. y 4 colaboradores. 2009. Increased incidence of traffic accidents in Toxoplasma-infected military drivers and protective effect RhD molecule revealed by a large-scale prospective cohort study. BMC Infectious Diseases 9: 72.<\/p>\n<p>*Flegr, J. &#038; K.J. Havlicek. 1999. Changes in the personality profile of young women with latent toxoplasmosis. Folia Parasitologica 46: 22-28.<\/p>\n<p>*Guti\u00e9rrez, J., C. Rold\u00e1n &#038; M.C. Maroto. 1996. Seroprevalence of human toxoplasmosis. Microbios 85: 73-75.<\/p>\n<p>*Miman, O. y 4 colaboradores. 2010. The probable relation between Toxoplasma gondii and Parkinson\u2019s disease. Neuroscience Letters 475: 129-131.<\/p>\n<p>*Prandovszky, E. y 5 colaboradores. 2011. The neurotropic parasite Toxoplasma gondii increases dopamine metabolismo. PLoS ONE 6: e23866.<\/p>\n<p>*Rodr\u00edguez-Alarc\u00f3n G\u00f3mez, J. 1997. Infecci\u00f3n perinatal por Toxoplasma. Bolet\u00edn de la Sociedad Vasco-Navarra de Pediatr\u00eda 31: 17-21.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toxoplasma gondi es un protozoo par\u00e1sito infeccioso y causante de la toxoplasmosis. Esta enfermedad puede ser leve y sin s\u00edntomas o grave e, incluso, mortal, sobre todo si afecta al feto en mujeres embarazadas en lo que se llama toxoplasmosis cong\u00e9nita. 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