{"id":771,"date":"2012-06-19T09:59:39","date_gmt":"2012-06-19T08:59:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=771"},"modified":"2012-06-19T09:59:39","modified_gmt":"2012-06-19T08:59:39","slug":"autoestima-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/06\/19\/autoestima-2\/","title":{"rendered":"Autoestima"},"content":{"rendered":"<p>Hay quien con solo mirarse al espejo siente como su autoestima crece por momentos. Y hay tambi\u00e9n muchos a los que les pasa lo contrario; para ellos, el espejo es un chisme peligroso. Y, en un curioso giro imaginativo, Amy Gonzales y Jeffrey Hancock, de la Universidad Cornell de Ithaca, en Estados Unidos, se preguntan si ocurre algo parecido cuando se mira en su propia p\u00e1gina de Facebook. Y eso sabiendo, claro est\u00e1, que todo lo que all\u00ed aparece lo ha puesto el que ahora se mira en su espejo virtual, el espejo m\u00e1s grande y generoso de su mundo virtual.<\/p>\n<p>Nos cuentan los autores que se han publicados algunos trabajos sobre este asunto pero que, quiz\u00e1 porque aplican m\u00e9todos diferentes, llegan a conclusiones opuestas. As\u00ed, para unos Facebook sube la autoestima pero, para otros, m\u00e1s bien la disminuye. Los autores, para aclarar este embrollo, trabajan con 63 universitarios, de ellos 47 son mujeres, y los distribuyen en tres grupos: en uno de ellos, cada voluntario se sienta en una habitaci\u00f3n con un ordenador apagado y un espejo en la pared; los del segundo grupo visitan su p\u00e1gina de Facebook; y los del tercer grupo permanecen en una habitaci\u00f3n vac\u00eda. De los 63 voluntarios, 21 pasan por los tres grupos y el resto est\u00e1 en uno o en dos grupos. Con los cuestionarios adecuados se mide la autoestima y el comportamiento respecto a Factbook de los voluntarios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del an\u00e1lisis estad\u00edstico de los resultados queda claro que Facebook tiene un efecto positivo sobre la autoestima, incluso por encima del m\u00e9todo tradicional de mirarse en el espejo. Pero, para que funcione, se debe mirar el sitio de Facebook de cada uno; si se miran los sitios de otros, la autoestima disminuye. Parece que somos bastante vulnerables. Como ven, dentro de Facebook, lo que mejora la autoestima es el espejo virtual que all\u00ed hemos colocado. Es m\u00e1s, Gonzales y Hancock han encontrado que si, adem\u00e1s de mirar nuestro perfil, lo cambiamos a\u00f1adiendo textos o im\u00e1genes, la autoestima mejora todav\u00eda m\u00e1s. All\u00ed hemos colocado lo que queremos que se sepa de nosotros, lo bueno, lo que uno, quiz\u00e1 querr\u00eda llegar a ser. Mirarlo siempre nos har\u00e1 sentirnos bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Gonzales, A.L. &#038; J.T. Hancock. 2011. Mirror, mirror on my Facebook wall: Effects of exposure to Facebook on self-esteem. Cyberpsychology, Bahevior, and Social Networking 14: 79-83.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay quien con solo mirarse al espejo siente como su autoestima crece por momentos. Y hay tambi\u00e9n muchos a los que les pasa lo contrario; para ellos, el espejo es un chisme peligroso. Y, en un curioso giro imaginativo, Amy Gonzales y Jeffrey Hancock, de la Universidad Cornell de Ithaca, en Estados Unidos, se preguntan [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/771"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=771"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/771\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}