{"id":750,"date":"2012-04-13T16:07:53","date_gmt":"2012-04-13T15:07:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=750"},"modified":"2012-04-13T16:07:53","modified_gmt":"2012-04-13T15:07:53","slug":"falsificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/04\/13\/falsificacion\/","title":{"rendered":"Falsificaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Lo que nos dicen, seamos conscientes de ello o no, influye en nuestra conducta. Y m\u00e1s todav\u00eda si quien nos habla es alguien que nos merece respeto, por ejemplo, un experto en la materia. As\u00ed nos ocurre en cuestiones de arte, tal como nos cuentan Mengfei Huang y sus colegas de la Universidad de Oxford.<\/p>\n<p>El arte, en cualquiera de sus expresiones, atrae con m\u00e1s o menos fuerza a todo el mundo: pintura, escultura, literatura, cine, m\u00fasica,\u2026 Y cada uno tiene su criterio sobre estas expresiones art\u00edsticas, criterio basado tanto en conocimientos como en la propia historia personal en su sentido m\u00e1s amplio. Pero sabemos muy poco de los mecanismos cerebrales que est\u00e1n en la base de nuestros gustos y criterios sobre el arte. Sabemos muy poco de eso que se ha dado en llamar neuroest\u00e9tica, cuyo objetivo es conocer por qu\u00e9 encontramos algo atractivo y, a veces, hasta hermoso en nuestro entorno.<\/p>\n<p>Huang propone que la experiencia est\u00e9tica, para que sea completa, se debe basar en la autenticidad de la obra observada. Una obra falsa, que sabemos que lo es, impide que la disfrutemos a tope. Para confirmar su hip\u00f3tesis, Huang y sus colegas ense\u00f1an\u00a0 una serie de retratos pintados por Rembrandt que, seg\u00fan los expertos, hay algunos que pint\u00f3 el autor y otros son obra de disc\u00edpulos o, simplemente, copias o falsificaciones, a 14 voluntarios, entre ellos 6 mujeres, con edades de20 a 27 a\u00f1os. Todos gustan del arte pero sin ser unos fan\u00e1ticos (como mucho, cinco visitas a museos al a\u00f1o) y no tienen estudios espec\u00edficamente sobre arte, aunque todos conocen a Rembrandt y le consideran un gran pintor. Se les dice si el retrato que van a ver es de Rembrandt o no y se les hace un esc\u00e1ner para conocer las \u00e1reas del cerebro que se activan durante la observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando no saben si el retrato es aut\u00e9ntico o falso, es decir, cuando creen que est\u00e1n viendo una obra de Rembrandt, las zonas del cerebro que se activan son siempre las mismas. O sea, que no saben distinguir lo verdadero y lo falso. El cerebro responde con las \u00e1reas dedicadas a la recompensa; nos sentimos satisfechos al disfrutar de la obra de un gran pintor. En cambio, cuando saben que la obra es falsa, no se disfruta de ella, pues las zonas del cerebro que se activan son aquellas dedicadas a la elaboraci\u00f3n de planes y estrategias. Los voluntarios, ante una obra declarada falsa, se lanzan a meditar c\u00f3mo y por qu\u00e9 los expertos la han declarado como tal, en qu\u00e9 se han fijado, cu\u00e1les son los detalles que revelan que no es de Rembrandt,\u2026 As\u00ed, el juicio est\u00e9tico no existe; quiz\u00e1 la falsificaci\u00f3n sea excelente y su valor como obra de arte sea importante, pero no importa, el saber que es falsa nos impide ir m\u00e1s all\u00e1. Nuestro cerebro no nos deja.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Huang, M. y 3 colaboradores. 2011. Human cortical activity evoked by the assignment of authenticity when viewing works of art. Frontiers in Human Neuroscience 5: 1-9.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que nos dicen, seamos conscientes de ello o no, influye en nuestra conducta. Y m\u00e1s todav\u00eda si quien nos habla es alguien que nos merece respeto, por ejemplo, un experto en la materia. As\u00ed nos ocurre en cuestiones de arte, tal como nos cuentan Mengfei Huang y sus colegas de la Universidad de Oxford. 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