{"id":727,"date":"2012-01-25T13:09:59","date_gmt":"2012-01-25T12:09:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=727"},"modified":"2012-01-25T13:09:59","modified_gmt":"2012-01-25T12:09:59","slug":"peligro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/01\/25\/peligro-2\/","title":{"rendered":"Peligro"},"content":{"rendered":"<p>Los m\u00e9dicos forenses han descrito, no a menudo pero sin ser una rareza, accidentes fatales causados por alguna t\u00e9cnica de autoerotismo. Sin embargo, el equipo de E. Koops, del Instituto de Medicina Legal de Hamburgo, tras una experiencia de 20 a\u00f1os de autopsias y 40 casos de muerte por autoerotismo, ha encontrado tres casos que, por su rareza, han descrito en una publicaci\u00f3n de 2005.<br \/>\nEl primer caso es el de un bombero de 28 a\u00f1os que se colg\u00f3 de un puente con un arn\u00e9s de su trabajo y varios cinturones, alguno de los cuales le rodeaba el cuello. Muri\u00f3 por asfixia, no ahorcado, sino porque los m\u00fasculos que intervienen en la respiraci\u00f3n no pudieron funcionar por el propio peso del difunto (lo mismo ocurre con los crucificados). Iba cubierto por varias capas de pl\u00e1stico muy ce\u00f1ido y llevaba ropa interior femenina.<br \/>\nUn estudiante de 16 a\u00f1os es el protagonista del segundo caso. El muerto iba vestido con un traje femenino de gimnasia y se hab\u00eda envuelto en pl\u00e1stico, sujeto con cinta el\u00e1stica de embalar y, adem\u00e1s, se autoestrangul\u00f3 con un cable el\u00e9ctrico. Alrededor del cad\u00e1ver, que apareci\u00f3 en su habitaci\u00f3n, se encontraron varias revistas pornogr\u00e1ficas.<br \/>\nY, finalmente, un hombre de 28 a\u00f1os, discapacitado con absoluta p\u00e9rdida de movilidad debido a una distrofia muscular progresiva, convenci\u00f3 a su enfermera de 20 a\u00f1os, tal como confes\u00f3 a la polic\u00eda, a que le envolviera en dos bolsas de basura, le tapase la boca con cinta pl\u00e1stica y le encerrase en un contenedor de basura en el que muri\u00f3 por asfixia.<\/p>\n<p>Podemos seguir con este cat\u00e1logo de casos que, adem\u00e1s, al ingenio e imaginaci\u00f3n de nuestra especie, en este caso aplicados a un aspecto muy concreto. Por ejemplo, Clive Cooke y su equipo, del Centro M\u00e9dico Reina Isabel II de Nedlands, en Australia, cuentan como en su laboratorio de Patolog\u00eda Forense hicieron la autopsia a un hombre de 57 a\u00f1os que muri\u00f3 de un ataque al coraz\u00f3n cuando se masturbaba con un secador de pelo y una aspiradora.<\/p>\n<p>O podemos entrar en la revisi\u00f3n de 408 casos de muerte por autoerotismo publicada por Anne Sauvageau y St\u00e9phanie Racette, del Laboratorio de Ciencias Judiciales y Medicina Legal de Qu\u00e9bec, y elegir algunos. Aquel de un hombre de 56 a\u00f1os que muere por insertarse un calzador en el ano, provocarse una herida con hemorragia y una peritonitis mortal; o las muertes por asfixia provocadas con butano, propano, \u00f3xido nitroso, \u00e9ter, tetracloroetileno y otros cuantos gases a cual m\u00e1s raro; o, para terminar con esta revisi\u00f3n, la muerte por hipertermia, o sea, exceso de calor de un hombre de 46 a\u00f1os que apareci\u00f3 vestido con siete leotardos, uno encima de otro.<\/p>\n<p>Para finalizar, el caso que nos cuentan R.L. O\u2019Halloran y P.E. Dietz, de la Oficina del Forense del Condado de Ventura, en California, de aquel hombre de 42 a\u00f1os que muri\u00f3 asfixiado al colgarse de la pala de una excavadora de la que se hab\u00eda enamorado, a la que puso el nombre de Stone y a la que dedicada poes\u00edas. Entre los poemas, destaca el verso que dice \u201cvolar hasta el cielo con mi amigo Stone\u201d. Deseo lo haya conseguido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Cooke, C.T., G.A. Cadden &#038; K.A. Margolius. 1994. Autoerotic deaths: four cases. Pathology 26: 276-280.<\/p>\n<p>*Koops, E., W. Janssen, S. Anders &#038; K. P\u00fcschel. 2005. Unusual phenomenology of autoerotic fatalities. <em>Forensic Science International<\/em>\u00a0147S: S65-S67.<\/p>\n<p>*O\u2019Halloran, R.L. &#038; P.E. Dietz. 1993. Autoeroptic fatalities with power hydraulics. Journal of Forensic Sciences 38: 359-364.<\/p>\n<p>*Sauvegeau, A. &#038; S. Racette. 2006. Autoerotic deaths in the literature from 1954 to 2004: A review. Journal of Forensic Sciences 51: 140-146.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los m\u00e9dicos forenses han descrito, no a menudo pero sin ser una rareza, accidentes fatales causados por alguna t\u00e9cnica de autoerotismo. Sin embargo, el equipo de E. 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