{"id":724,"date":"2012-01-18T15:52:28","date_gmt":"2012-01-18T14:52:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=724"},"modified":"2012-01-18T15:52:28","modified_gmt":"2012-01-18T14:52:28","slug":"adelgazar-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2012\/01\/18\/adelgazar-2\/","title":{"rendered":"Adelgazar"},"content":{"rendered":"<p>Cuesta esfuerzo y supone determinaci\u00f3n y compromiso. Y comer menos, es obvio. O por lo menos y en lenguaje m\u00e1s t\u00e9cnico, ingerir menos calor\u00edas de las gastadas. Si lo conseguimos, las tomamos de nuestras reservas de grasa, de esos michelines que se colocan donde todos sabemos y algunos sentimos. David Levitsky y Carly Pacanowsky, de la Universidad Cornell de Ithaca, en Estados Unidos, han demostrado que se puede adelgazar sin pasar hambre y, adem\u00e1s, con alimentos envasados comerciales.<\/p>\n<p>Son 17 voluntarios, universitarios de Cornell, con 10 mujeres, una edad media de 24.8 a\u00f1os y un \u00cdndice de Masa Corporal medio de 21.2, los que participan en el estudio. Se hacen dos grupos y el experimento dura cinco semanas. Durante la primera semana, todos comen lo que quieren de un buffet libre. En las semanas segunda y tercera, uno de los grupos elige y come uno de los siguientes alimentos comerciales: Chef Boyardee Pasta, Smucker\u2019s Uncrustables, Kashi Bar, Lean Pocket y Campbell\u2019s Soup in Hand. Estos productos y en las dosis comerciales tienen una media de 200 kcal. El otro grupo, en estas segunda y tercera semanas, sigue con el buffet libre. Y en las dos \u00faltimas semanas, ambos grupos se intercambian y el primero pasa al buffet libre y el segundo a los alimentos envasados comerciales. Todo lo que comen en el buffet es controlado y pesado por los investigadores.<\/p>\n<p>En primer lugar, lo que comen en el buffet tiene el doble de calor\u00edas que los alimentos envasados y, as\u00ed, la ingesta de calor\u00edas en un 10% menor cada d\u00eda.\u00a0 Sin embargo, esta disminuci\u00f3n en la toma de calor\u00edas no aumenta el apetito en el desayuno y en la cena y los voluntarios declaran que no sienten m\u00e1s hambre durante el d\u00eda, ni siquiera en la cena, y tampoco por ello se sienten menos \u201cllenos\u201d despu\u00e9s de comer.<\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico, al final de las correspondientes dos semanas de alimentos envasados de cada grupo han perdido peso, m\u00e1s o menos medio kilo en diez d\u00edas. Ya ven, la diferencia entre comer lo que uno quiere y lo que ofrece un alimento envasado es que este \u00faltimo tiene menos calor\u00edas, y este control de la raci\u00f3n provoca la p\u00e9rdida de peso. Y, muy importante, los que adelgazan no sienten hambre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Levitsky, D.A. &#038; C. Pacanowski. 2011.\u00a0\u00a0 Losing weight without dieting. Use of commercial foods as meal replacements for lunch produces an extended energy deficit. Appetite 57: 311-317.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuesta esfuerzo y supone determinaci\u00f3n y compromiso. Y comer menos, es obvio. O por lo menos y en lenguaje m\u00e1s t\u00e9cnico, ingerir menos calor\u00edas de las gastadas. Si lo conseguimos, las tomamos de nuestras reservas de grasa, de esos michelines que se colocan donde todos sabemos y algunos sentimos. 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