{"id":703,"date":"2011-12-05T12:04:42","date_gmt":"2011-12-05T11:04:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=703"},"modified":"2011-12-05T12:04:42","modified_gmt":"2011-12-05T11:04:42","slug":"canticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/12\/05\/canticos\/","title":{"rendered":"C\u00e1nticos"},"content":{"rendered":"<p>Los p\u00e1jaros cantan y, algunos de ellos, mucho tanto en cantidad como en variedad. El canto t\u00edpico de los machos de cada especie, ese canto que nos suena a poco que nos guste pasear por el campo, est\u00e1 seleccionado en el proceso evolutivo para atraer a la pareja y para competir entre machos. Es un rasgo entre gen\u00e9tico y cultural que se adquiere, en parte, por imitaci\u00f3n. Los j\u00f3venes aprenden, seg\u00fan crecen, escuchando a los adultos. Por tanto, se puede plantear la hip\u00f3tesis de que, en poblaciones peque\u00f1as, el canto ser\u00e1 m\u00e1s pobre pues habr\u00e1 menos maestros de los que aprender. Y esta hip\u00f3tesis es la que Paola Laiolo y su grupo, dela Estaci\u00f3nBiol\u00f3gicade Do\u00f1ana, se han propuesto demostrar.<\/p>\n<p>Lo han hecho con las poblaciones de alondra de Dupont o alondra ricot\u00ed (Chersophilus duponti) de las estepas del Valle del Ebro, entre campos de cereales y barbechos. La desaparici\u00f3n y fragmentaci\u00f3n de su h\u00e1bitat est\u00e1 llevando a la alondra de Dupont a la desaparici\u00f3n. Los autores estudian 19 poblaciones de la alondra entre 2004 y 2007, poblaciones grandes y peque\u00f1as en las que hay entre 2 y 48 machos, y obtienen muestras de los cantos de 155 machos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de analizar casi 6000 espectros de sonido de los cantos de estos machos, el grupo de Laiolo concluye que el canto de la alondra de Dupont\u00a0 se compone de hasta 12 secuencias, cada una de ellas con un m\u00e1ximo de 13 notas. A continuaci\u00f3n relacionan las caracter\u00edsticas de los cantos con par\u00e1metros de la poblaci\u00f3n como el n\u00famero de j\u00f3venes por a\u00f1o o el tama\u00f1o total. Encuentran que, como planteaba la hip\u00f3tesis inicial, el canto es menos rico y variado en las poblaciones peque\u00f1as m\u00e1s cercanas a la extinci\u00f3n. En estos grupos, el n\u00famero de secuencias de canto no pasa de tres o cuatro. Hay pocos machos adultos de los que aprender cantos m\u00e1s variados. Adem\u00e1s, el n\u00famero de j\u00f3venes que aprenden tambi\u00e9n es menor. Hay pocos maestros y pocos alumnos y, en pocas generaciones, el acervo cultural es m\u00e1s y m\u00e1s pobre.<\/p>\n<p>Paola Laiolo, adem\u00e1s de confirmar su hip\u00f3tesis, ha comenzado a utilizar la riqueza de los cantos de aves como un marcador de la salud de la poblaci\u00f3n. Como hemos visto, con canto m\u00e1s pobre, poblaci\u00f3n en peligro de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Laiolo, P. 2010. The emerging significance of bioacoustics in animal species conservation. Biological Conservation 143: 1635-1645.<\/p>\n<p>*Laiolo, P. y 3 colaboradores. 2008. Song Diversity predicts the viability of fragmented bird populations. PLoS ONE 3: e1822.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los p\u00e1jaros cantan y, algunos de ellos, mucho tanto en cantidad como en variedad. El canto t\u00edpico de los machos de cada especie, ese canto que nos suena a poco que nos guste pasear por el campo, est\u00e1 seleccionado en el proceso evolutivo para atraer a la pareja y para competir entre machos. 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