{"id":701,"date":"2011-11-30T12:48:32","date_gmt":"2011-11-30T11:48:32","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=701"},"modified":"2011-11-30T12:48:32","modified_gmt":"2011-11-30T11:48:32","slug":"tragos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/11\/30\/tragos-2\/","title":{"rendered":"Tragos"},"content":{"rendered":"<p>Hay quien calcula, incluso afirma que con precisi\u00f3n o eso afirma, el alcohol que tendr\u00e1 en sangre a partir del volumen de bebida consumida. Para ello utiliza, a efectos de lo que muestra el alcohol\u00edmetro, lo que informala Direcci\u00f3nGeneralde tr\u00e1fico. Todo el mundo sabe que 0.3 miligramos de alcohol por litro de sangre es el valor l\u00edmite a partir de el cual comienza la sanci\u00f3n. Y, tambi\u00e9n, todo el mundo sabe que ese l\u00edmite se alcanza con una cerveza, un cubata o un par de copas de vino. Y, por si fuera poco, tambi\u00e9n hay quien asegura que a \u00e9l esas cantidades no le afectan, que puede beber vasos y copas y que no alcanzar\u00e1 el valor l\u00edmite. Adem\u00e1s, aguanta el alcohol o lo metaboliza mejor o quien sabe que otra excusa m\u00e1s encuentra para seguir bebiendo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sabemos que la concentraci\u00f3n de alcohol en sangre depende del sexo, del peso y de otros factores y, entre ellos, hay uno que William Kerr y su grupo, del Grupo de Investigaci\u00f3n del Alcohol de Emeryville, en California, llevan a\u00f1os estudiando. Ese factor a investigar es la cantidad real de bebida que sirven en bares y restaurantes.<\/p>\n<p>El estudio lo hacen en 80 bares y restaurantes de 10 condados del norte de California. Los visitan tres o cuatro investigadores que piden vino tinto y blanco, cerveza, bebida fuerte y mezclas como cubata o gin tonic. Miden la cantidad servida y toman muestras para analizar la concentraci\u00f3n de alcohol en el laboratorio y recomparan los resultados con las cantidades y concentraciones de alcohol que dan las instituciones oficiales (el equivalente de nuestra DGT)<\/p>\n<p>El vino se en una cantidad un 43% mayor que la considerada est\u00e1ndar. Con la cerveza ocurre algo parecido; la dosis es un 22% superior. Y las mezclas de alcohol tambi\u00e9n son, de media, un 42% mayores que las ofrecidas por las instituciones oficiales. Y no se encuentran diferencias significativas entre establecimientos ni entre pueblos o condados.<\/p>\n<p>En resumen, el consumo de alcohol puede ser, sobre todo en vino y mezclas, hasta un 40% superior a lo que indican las cifras oficiales. As\u00ed, consumimos m\u00e1s alcohol del que hab\u00edamos calculado.<\/p>\n<p>Pues bien, puede ser, no se puede negar lo anterior, pero, dir\u00e1n algunos, es algo inevitable pues en cada establecimiento sirven como quieren. Por ejemplo, seguro que influye la forma y el tama\u00f1o del vaso: alto o bajo, ancho o estrecho, copa o jarra,\u2026 Tambi\u00e9n William Kerr y sus colegas han investigado este asunto. Para ello visitan los consabidos 80 bares y restaurantes de los 10 condados de los 21 pueblos del norte de California. Piden de nuevo lo mismo que antes y miden la cantidad de bebida, analizan en el laboratorio la concentraci\u00f3n de alcohol y fotograf\u00edan (dicen que en una mesa discreta o en el servicio) el vaso para conocer su tama\u00f1o, forma y lo lleno que llega a la mesa. Sin entrar en detalles, sea el vaso como sea, la cantidad de alcohol ingerida no depende de su forma (alto, bajo, ancho, estrecho, vaso, jarra) sino de su tama\u00f1o. El sentido com\u00fan y la ciencia se al\u00edan en esta investigaci\u00f3n: cuanto m\u00e1s grande es el vaso, m\u00e1s bebida tiene y, por tanto, m\u00e1s alcohol ingerimos.<\/p>\n<p>Los trabajos de Kerr demuestran que los bebedores no pueden calcular con seguridad la cantidad de alcohol que ingieren a partir de las cifras oficiales. Hay demasiada variabilidad en lo que se sirve en bares y restaurantes. Y, si a pesar de todo lo intentan, piensen que esas cifras dan una cifra de alcohol menor que la real. Por lo menos en el Norte de California. T\u00e9nganlo en cuenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Kerr, W.C. y 3 colaboradores. 2008. Alcohol content variation of bar and restaurant drinks inNorthern California. Alcohol: Clinical and Experimental Research 32: 1623-1629.<\/p>\n<p>*Kerr, W.C. y 3 colaboradores. 2009. Large drinks are no mistake: Glass size, not shape, affects alcoholic beverage drink pours. Drug and Alcohol Review 28: 360-365.<\/p>\n<p>*Kerr, W.C. &#038; T. Stockwell. 2011. Understanding standard drinks and drinking guidelines. Drug and Alcohol Review DOI:10.1111\/j.1465-3362.2011.00374.x<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay quien calcula, incluso afirma que con precisi\u00f3n o eso afirma, el alcohol que tendr\u00e1 en sangre a partir del volumen de bebida consumida. Para ello utiliza, a efectos de lo que muestra el alcohol\u00edmetro, lo que informala Direcci\u00f3nGeneralde tr\u00e1fico. 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