{"id":692,"date":"2011-11-08T10:53:48","date_gmt":"2011-11-08T09:53:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=692"},"modified":"2011-11-08T10:53:48","modified_gmt":"2011-11-08T09:53:48","slug":"rosa-y-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/11\/08\/rosa-y-azul\/","title":{"rendered":"Rosa y azul"},"content":{"rendered":"<p>Es de general conocimiento y solo algunas lo discuten: los ni\u00f1os, de azul, y las ni\u00f1as, de rosa. Y desde que hay ecograf\u00edas, esto es as\u00ed incluso desde antes del nacimiento. Por lo menos en la cultura occidental. En realidad, no es que sea una diferencia crom\u00e1tica general a\u00fan en nuestro entorno cultural. En un estudio publicado en Estados Unidos en la d\u00e9cada de los ochenta, el 75% de los padres visten a sus ni\u00f1as de rosa y el 79% ponen a sus hijos de azul. O sea, es lo que ya intu\u00edamos, son los padres los que visten a sus hijos. A esta edad, poco pueden decir los v\u00e1stagos.<\/p>\n<p>Hay quien asegura que esta diferencia en el color es innata y, por tanto, debe tener una justificaci\u00f3n evolutiva. Por ejemplo, se ha dicho que las ni\u00f1as prefieren el rosa porque as\u00ed realizar\u00e1n con m\u00e1s eficacia la recogida de frutos, labor que, por lo que parece, corresponde a las hembras de la especie. En fin, un asunto poco claro que Vanesa LoBue y Judy DeLoache, de las universidades Rutgers de Newark y de Virginia respectivamente, se han propuesto aclarar en algunos aspectos.<\/p>\n<p>Los participantes en sus experimentos son 192 ni\u00f1os divididos en seis grupos iguales de 32 ni\u00f1os, chicos y chicas en igual n\u00famero, seg\u00fan la edad:7 a11 meses, y 1, 2, 3, 4 y 5 a\u00f1os. A cada ni\u00f1o le ofrecen, para que elija, dos objetos de pl\u00e1sticos iguales (pelota, caja, vaso,\u2026), uno de ellos rosa y el otro de otro color (verde, azul, amarillo o naranja).<\/p>\n<p>Hasta los dos a\u00f1os, ni\u00f1os y ni\u00f1as eligen el objeto sin tener en cuenta el color. Pero, a partir de esta edad, comienzan a diferenciarse y no solo porque las chicas elijan m\u00e1s el objeto rosa, sino porque los chicos evitan elegir ese color. Cuando llegan a los 5 a\u00f1os, el 60% de las ni\u00f1as elige rosa y, por el contrario, solo lo hace el 20% de los ni\u00f1os. En un segundo experimento, nuestras autoras afinan el momento en que comienzan a diferenciar su elecci\u00f3n ni\u00f1os y ni\u00f1as. El m\u00e9todo es el mismo pero solo participan ni\u00f1os de entre 2 y 3 a\u00f1os. El cambio ya es evidente a los 2 a\u00f1os y medio.<\/p>\n<p>Estos resultados, que demuestran que la elecci\u00f3n de colores no es innata sino que aparece a los a\u00f1os de vida y se consolida seis meses despu\u00e9s, no apoya la hip\u00f3tesis que apoya su base biol\u00f3gica. Parece una actitud que se aprende, que quiz\u00e1 se desarrolle a partir del entorno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*LoBue, V. &#038; J.S. DeLoache. 2011. Pretty in Pink: The early development of gender-stereotyped colour preferences. British Journal of Developmental Psychology 29: 656-667.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es de general conocimiento y solo algunas lo discuten: los ni\u00f1os, de azul, y las ni\u00f1as, de rosa. Y desde que hay ecograf\u00edas, esto es as\u00ed incluso desde antes del nacimiento. Por lo menos en la cultura occidental. 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