{"id":69,"date":"2009-02-02T17:23:00","date_gmt":"2009-02-02T17:23:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=69"},"modified":"2009-02-02T17:23:00","modified_gmt":"2009-02-02T17:23:00","slug":"lider","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/02\/02\/lider\/","title":{"rendered":"L\u00edder"},"content":{"rendered":"<p>Nuestra creencia en la democracia se basa en que las decisiones del grupo son superiores a la suma de las decisiones de los componentes del grupo. A menudo, las decisiones tomadas por consenso son todav\u00eda m\u00e1s acertadas que las tomadas por simple votaci\u00f3n. Incluso otros procesos sociales como Google o Wikipedia tambi\u00e9n se basan en el consenso del grupo. Por las investigaciones de David Sumpter y su grupo, de la Universidad de Uppsala, en Suecia, sabemos que cuantos m\u00e1s individuos forman el grupo, m\u00e1s acertada es la decisi\u00f3n tomada por consenso. Para alcanzar el acuerdo, de alguna manera, los miembros del grupo deben integrar los diferentes y dispersos conocimientos que tienen sobre el asunto en cuesti\u00f3n. Podr\u00eda ser que cada individuo copie a los que tiene m\u00e1s cerca pero, aparte de que alguno tiene que ser el primero, esta simple copia puede llevar a decisiones equivocadas (\u00bfOvejas lanz\u00e1ndose por un barranco asustadas por el lobo?). Seg\u00fan Sumpter y sus colegas, cada individuo maneja su informaci\u00f3n y, de alguna manera, todos ellos fallan en compartirla. <\/p>\n<p> Los experimentos de Uppsala se hicieron con peque\u00f1os grupos (uno, dos, cuatro y ocho ejemplares) del pez de agua dulce espinoso (<EM>Gasterosteus aculeatus)<\/EM>, que deb\u00edan alcanzar el consenso para seguir a una de las dos r\u00e9plicas (deb\u00edan elegir un l\u00edder) que se les daban para elegir. Los peces distingu\u00edan ambas r\u00e9plicas y segu\u00edan la m\u00e1s adecuada (\u00bfatractiva?) con mayor acierto seg\u00fan aumentaba el n\u00famero de miembros del grupo. Eligen la r\u00e9plica mayor sobre la menor, o la m\u00e1s gruesa sobre la m\u00e1s delgada. Ante las dos r\u00e9plicas, unos peces van detr\u00e1s de una de ellas y otro grupo detr\u00e1s de la otra; el resto espera, y cuando ya est\u00e1n establecidos los dos grupos, se suma al m\u00e1s grande ellos.<\/p>\n<p> En nuestra especie, John Dyer y su grupo, de la Universidad de Leeds, para estudiar este asunto han organizado varios experimentos con cuarenta grupos de ocho estudiantes cada uno. El grupo desea llegar a un recurso o iniciar cualquier movimiento que significa una migraci\u00f3n hacia un recurso. Pero los individuos tienen informaci\u00f3n dispersa, contradictoria e insuficiente para elegir la direcci\u00f3n del movimiento. Si dentro del grupo hay una minor\u00eda bien informada, el resto seguir\u00e1 a este subgrupo, sin que sea evidente comunicaci\u00f3n verbal o alg\u00fan tipo de se\u00f1al para que se produzca el seguimiento, la mayor\u00eda sigue sin m\u00e1s a quien parece que sabe lo que hace. Cuando no hay acuerdo, este se toma r\u00e1pidamente por mayor\u00eda y el tiempo en llegar al destino no cambia excesivamente; es decir, el consenso es posible y muy eficaz. Dyer a\u00f1ade que la posici\u00f3n inicial dentro del grupo de los individuos de la minor\u00eda que va a dirigir el movimiento es muy importante con lo que esto conlleva en cuanto a la posici\u00f3n de los dirigentes en t\u00e9rminos de control de multitudes o de evacuaciones.<\/p>\n<p> Pero, \u00bfc\u00f3mo y qu\u00e9 zona del cerebro interviene en este consenso social? A menudo, tomamos la decisi\u00f3n simplemente porque las reglas sociales as\u00ed lo exigen, y no nos supone mayor esfuerzo (por ejemplo, parar ante un sem\u00e1foro en rojo). Sin embargo, en otras ocasiones existe un desacuerdo entre individuos; para evitar el desacuerdo, debemos aprender comportamientos. Ello implica que zonas del cerebro que intervienen en el aprendizaje, tambi\u00e9n lo hacen en la comunicaci\u00f3n social (zona cingulada rostral y el striatum ventral, sin m\u00e1s detalles que lo \u00fanico que hacen es complicar m\u00e1s este asunto). La amplitud del desacuerdo es tambi\u00e9n un adelanto de lo que costar\u00e1 aceptar la mayor\u00eda social; cu\u00e1nto m\u00e1s en desacuerdo estemos con el grupo, m\u00e1s nos costar\u00e1 adecuarnos a su comportamiento. Pero, al final aprendemos; en general, no hay m\u00e1s remedio, excepto para los que acaban por salir del grupo. Que, por otra parte, es una elecci\u00f3n respetable. Curiosamente, el tema sobre el que estos grupos es sobre el atractivo de una cara, tal como Vasily Klucharev y sus colaboradores, de la Universidad de Nijmegen, en Holanda, plantearon estos experimentos.<\/p>\n<p> Y uno se pregunta, en una sociedad democr\u00e1tica, que todos estos estudios de consenso y conformidad sociales se aplicar\u00e1n, ante todo, a las elecciones. Y el resultado de esas elecciones supondr\u00e1 un acuerdo social sobre nuestros dirigentes durante un tiempo determinado. Y, como somos muchos los electores, seg\u00fan hemos visto, la elecci\u00f3n debe ser enormemente acertada. En consluci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 buscamos al elegir a nuestros l\u00edderes en una sociedad democr\u00e1tico?. Pues, qui\u00e9n lo iba a decir, buscamos a los m\u00e1s simples. Seg\u00fan Gian Vittorio Caprara y su grupo, de la Universidad de Roma, aseguran que la compleja personalidad humana se puede simplificar, con esfuerzo, en cinco rasgos principales: energ\u00eda y extroversi\u00f3n; empat\u00eda y amistad; consciencia; estabilidad emocional; e inteligencia y apertura a nuevas experiencias. Despu\u00e9s de diferentes encuestas en la poblaci\u00f3n en general, entre personalidades y entre pol\u00edticos, la conclusi\u00f3n es que con ser en\u00e9rgico e innovador por una parte, y honrado y cre\u00edble por otra, ya vale para ser un estupendo pol\u00edtico. O, quiz\u00e1, vale con s\u00f3lo parecerlo. En fin, la simpleza (\u00bfo la sencillez?) siempre ser\u00e1n recompensadas.<\/p>\n<p> *Caprara, G.V., C. Barbaranelli &#038; P.G. Zimbardo. 1997. Politicians&#8217; uniquely simple personalities. <EM>Nature <\/EM>385: 493.<\/p>\n<p> *Dyer, J.R.G., C.C. Ioannou, L.J. Morrell, D.P. Croft, Id: Couzin, D.A. Waters &#038; J. Krause. 2008. Consensus decision making in human crowds. <EM>Animal Behaviour <\/EM>75: 461-470.<\/p>\n<p> *Klucharev, V., K. Hytonen, M. Rijpkema, A. Smidts &#038; G. Fern\u00e1ndez. 2009. Reinforcement learning signal predicts social conformity. <EM>Neuron <\/EM>61: 140-151.<\/p>\n<p> *Sumpter, D.J.T., J. Krause, R. James, I.D. Couzin &#038; A.J.W. Ward. 2008. Consensus decision making by fish. <EM>Current Biology <\/EM>18: 1773-1777.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra creencia en la democracia se basa en que las decisiones del grupo son superiores a la suma de las decisiones de los componentes del grupo. A menudo, las decisiones tomadas por consenso son todav\u00eda m\u00e1s acertadas que las tomadas por simple votaci\u00f3n. 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