{"id":683,"date":"2011-10-25T16:15:47","date_gmt":"2011-10-25T15:15:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=683"},"modified":"2011-10-25T16:15:47","modified_gmt":"2011-10-25T15:15:47","slug":"miedos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/10\/25\/miedos-2\/","title":{"rendered":"Miedos"},"content":{"rendered":"<p>Tenemos miedo a muchas cosas. Por ejemplo, tenemos miedo a las serpientes y, en cambio, no tenemos miedo a los p\u00e1jaros (excepto, quiz\u00e1, Alfred Hitchcock). Muchas serpientes son venenosas y los p\u00e1jaros no lo son (se conoce s\u00f3lo un grupo de aves con veneno en sus plumas). Como nos explican Carlos Navarrete y sus colegas de la Universidad Estatal de Michigan en East Lansing, desde el punto de vista evolutivo, hay miedos que se mantienen y su desaparici\u00f3n en nuestra especie es casi imposible pues est\u00e1n justificados como m\u00e9todo de defensa, tal como ocurre con las serpientes. Por el contrario, el miedo a las aves, de aparecer alguna vez, desaparecer\u00eda con rapidez por ser in\u00fatil.<\/p>\n<p>El grupo de Navarrete propone que esta diferencia en la desaparici\u00f3n r\u00e1pida o lenta de nuestros miedos tambi\u00e9n se da en las relaciones con nuestros semejantes. Trabajan con 200 voluntarios, todos ellos de las facultades de Psicolog\u00eda de las universidades de Harvard y Estatal de Michigan, con 165 blancos y 35 negros, incluyendo 98 mujeres, con edades de18 a61 a\u00f1os y una edad media de 21.8 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Todos ellos contestan a diferentes encuestas que revelan sus opiniones sobre personas de su raza y de la otra raza. Se les condiciona, por medio de descargas el\u00e9ctricas d\u00e9biles y observaci\u00f3n de fotograf\u00edas, a tener miedo a rostros de su raza y de la otra raza y, despu\u00e9s, se mide el tiempo de desaparici\u00f3n de esos miedos creados en el laboratorio. Los resultados demuestran con claridad que el miedo a los rostros de su raza y de la otra raza desaparecen con igual rapidez excepto en un caso, ante los rostros de hombres de la otra raza. Tanto blancos como negros y hombres como mujeres pierden r\u00e1pidamente el miedo a las personas de su grupo y de fuera de su grupo, menos a los machos del otro grupo. En este caso se tarda hasta cinco veces m\u00e1s de tiempo en perder el miedo. Si la xenofobia, o sea, el miedo y el rechazo a las personas de fuera del grupo propio, existe es ante los hombres de esa especie, no ante las mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Navarrete, C.D. y 5 colaboradores. 2009. Fear extinction to an out-group face. The role of target gender. Psychological Science 20: 155-158.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tenemos miedo a muchas cosas. Por ejemplo, tenemos miedo a las serpientes y, en cambio, no tenemos miedo a los p\u00e1jaros (excepto, quiz\u00e1, Alfred Hitchcock). Muchas serpientes son venenosas y los p\u00e1jaros no lo son (se conoce s\u00f3lo un grupo de aves con veneno en sus plumas). Como nos explican Carlos Navarrete y sus colegas [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/683"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/683\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}