{"id":65,"date":"2008-06-03T00:25:00","date_gmt":"2008-06-03T00:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=65"},"modified":"2008-06-03T00:25:00","modified_gmt":"2008-06-03T00:25:00","slug":"miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/06\/03\/miedo\/","title":{"rendered":"Miedo"},"content":{"rendered":"<p><em>Miedo. Del <\/em><A title=\"lat\u00edn, latino o latina\"><em>lat.<\/em><\/a><em>  metus. 1. m. Perturbaci\u00f3n angustiosa del \u00e1nimo por un riesgo o da\u00f1o real o  imaginario.<\/em> As\u00ed define el miedo el <A href=\"http:\/\/buscon.rae.es\/draeI\/\">Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola<\/a>. Todos  tenemos miedo, antes, despu\u00e9s o siempre, de esto, de aquello, de lo de m\u00e1s all\u00e1,  o de todo a la vez. Pero Kenneth Kendler y su grupo, de la Universidad de  Virginia en Richmond, se preguntaron si nuestros miedos son siempre los mismos o  cambian con la edad. La intuici\u00f3n y un m\u00ednimo de reflexi\u00f3n personal nos indican  que s\u00ed, que nuestros miedos nos son los mismos a lo largo de nuestra vida.  Kendler y sus colegas intentan demostrarlo o, con m\u00e1s precisi\u00f3n, intentan  conocer si nuestra propensi\u00f3n al miedo es estable o din\u00e1mica. Para ello rastrean  el desarrollo de 2490 gemelos, desde los ocho hasta los veinte a\u00f1os, y les  interrogan por sus miedos de los ocho a los nueve a\u00f1os, de los trece a los  catorce, de los dieciseis a los diecisiete y de los diecinueve a los veinte. Los  cuestionarios tratan de tres tipos generales de miedo que engloban situaciones  espec\u00edficas para cada individuo: miedo a un animal, miedo a una situaci\u00f3n y  miedo a una herida con sangre.<br \/>\nPara los tres tipos de miedo, los autores  encuentran que los miedos se atenuan y cambian con la edad. Es decir, los miedos  a los ocho a\u00f1os disminuyen y son sustituidos por otros a cada uno de los tramos  de edad investigados. Por ejemplo, los adolescentes desarrollan un miedo, a  veces de gran intensidad, a las situaciones de gran importancia social. Como  tratamos con gemelos, en la ni\u00f1ez comparten ambiente y miedos y, seg\u00fan crecen,  van adquiriendo un ambiente m\u00e1s personal y, tambi\u00e9n, miedos m\u00e1s personales. En  los miedos a una situaci\u00f3n, no hay diferencias entre sexos; en cambio, en los  miedos a animales y a la sangre, los sexos no reaccionan exactamente igual.  <\/p>\n<p>*Kendler, K.S., C.O. Gardner, P. Annas, M.C. Neale, L.J. Eaves &#038; P.  Lichtenstein. 2008. A longitudinal twin study of fears from middle childhood to  early adulthood.<em> Archives of General Psychiatry<\/em> 65: 421-429.<br \/>\n*Kendler, K.S., C.O. Gardner, P. Annas &#038; P. Lichtenstein. 2008. The  development of fears from early adolescence to young adulthood: a multivariate  study. <em>Psychological Medicine<\/em> 25: 1-11. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miedo. Del lat. metus. 1. m. Perturbaci\u00f3n angustiosa del \u00e1nimo por un riesgo o da\u00f1o real o imaginario. As\u00ed define el miedo el Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola. Todos tenemos miedo, antes, despu\u00e9s o siempre, de esto, de aquello, de lo de m\u00e1s all\u00e1, o de todo a la vez. Pero Kenneth Kendler y su [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}