{"id":643,"date":"2011-07-01T11:59:00","date_gmt":"2011-07-01T11:59:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=643"},"modified":"2011-07-01T11:59:00","modified_gmt":"2011-07-01T11:59:00","slug":"hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/07\/01\/hombres\/","title":{"rendered":"Hombres"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Calentamiento global, cambio clim\u00e1tico, gases invernadero, huella de carbono, desarrollo sostenible,\u2026, todos ellos y muchos m\u00e1s t\u00e9rminos y conceptos que hace no muchos a\u00f1os no exist\u00edan. Pero ya hemos aprendido que en la base de esas desgracias que nos auguran est\u00e1 el consumo de energ\u00eda, tenga el origen que tenga, y que lleva a investigar c\u00f3mo, d\u00f3nde, cu\u00e1nto de qu\u00e9 manera la gastamos. En los hogares, es evidente que el gasto en energ\u00eda depende de los ingresos y de la parte de esos ingresos que se pueda dedicar a este apartado. As\u00ed se ha demostrado en muchos pa\u00edses. Tambi\u00e9n influye, es obvio, el estilo de vida y, por ejemplo, vivir en la ciudad gasta entre un 10% y un 15% menos de energ\u00eda que vivir en el campo sin dedicarse a la agricultura o la ganader\u00eda.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Todo esto nos cuentan Riita Raty y Annika Carlsson-Kanyama, de <st1:personname productid=\"la Agencia Sueca\" w:st=\"on\"><st1:personname productid=\"la Agencia\" w:st=\"on\">la Agencia<\/st1:personname> Sueca<\/st1:personname> de Investigaci\u00f3n para <st1:personname productid=\"la Defensa\" w:st=\"on\">la Defensa<\/st1:personname> de Estocolmo. Adem\u00e1s, y como planteamiento del trabajo que vamos a ver, nos dan el resultado de un trabajo anterior que introduce el sexo como una variable m\u00e1s del gasto de energ\u00eda en el hogar. As\u00ed, el gasto de energ\u00eda en la producci\u00f3n y transporte de alimentos, lo que se llama \u201cde la granja a la mesa\u201d, es mayor en los hombres, de un 14% a un 21%, que en las mujeres, sobre todo por un mayor consumo de carne. Algo parecido ocurre con el transporte: los hombres gastan m\u00e1s energ\u00eda en todas las edades y en todos los niveles de ingresos. Las mujeres viajan a distancias m\u00e1s cortas y utilizan veh\u00edculos m\u00e1s eficientes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Las autoras del estudio utilizan bases de datos de gastos en el hogar de varios pa\u00edses europeos: Alemania, Grecia, Noruega y Suecia. Para empezar el consumo de energ\u00eda cambia seg\u00fan el pa\u00eds. Para las mujeres, el consumo m\u00e1s bajo se da en Grecia mientras que en Alemania es casi el doble, casi el triple en Noruega y un 50% m\u00e1s en Suecia. Y, sobre estas cifras, los hombres de cada pa\u00eds gastan todav\u00eda m\u00e1s energ\u00eda: un 39% m\u00e1s en Grecia, un 8% m\u00e1s en Alemania, un 6% m\u00e1s en Noruega y un 22% m\u00e1s en Suecia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Es el transporte, otra vez, uno de los apartados que marca la diferencia entre hombres y mujeres, algo m\u00e1s del 30% de la distancia entre ambos sexos. Los hombres gastan m\u00e1s en la adquisici\u00f3n, uso y mantenimiento del coche. Tambi\u00e9n gastan m\u00e1s en restaurantes, tabaco y alcohol, sobre todo en Grecia en que la diferencia entre hombres y mujeres es de hasta cuatro veces m\u00e1s. Por el contrario, las mujeres consumen m\u00e1s energ\u00eda en los apartados de alimentaci\u00f3n, higiene, productos para el hogar y salud.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Est\u00e1 claro los hombres consumen m\u00e1s energ\u00eda que las mujeres, por lo menos en varios pa\u00edses europeos. Las pol\u00edticas que traten de mitigar la emisi\u00f3n de gases y el calentamiento global deben tener en cuenta estas conclusiones.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Raty, R. &#038; A. Carlsson-Kanyama. 2010. Energy consumption by gender in some European countries. Energy Policy 38: 646-649.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Calentamiento global, cambio clim\u00e1tico, gases invernadero, huella de carbono, desarrollo sostenible,\u2026, todos ellos y muchos m\u00e1s t\u00e9rminos y conceptos que hace no muchos a\u00f1os no exist\u00edan. 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