{"id":641,"date":"2011-06-27T16:36:00","date_gmt":"2011-06-27T16:36:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=641"},"modified":"2011-06-27T16:36:00","modified_gmt":"2011-06-27T16:36:00","slug":"madre-e-hijo-ix-placentofagia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/06\/27\/madre-e-hijo-ix-placentofagia\/","title":{"rendered":"Madre e hijo (IX): Placentofagia"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial; \">Hay un mont\u00f3n de sitios en Internet que recomiendan comer la placenta despu\u00e9s del parto. En realidad, hay un mont\u00f3n de sitios en Internet que recomiendan cualquier cosa que se les ocurra, aunque esto de comer la placenta parece interesante. La raz\u00f3n que dan es que algo bueno tendr\u00e1 la placenta cuando se la comen todos los mam\u00edferos, incluidos los herb\u00edvoros, tan vegetarianos ellos, excepto nosotros y las camellas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Cuando Mark Kristal, de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la  Universidad<\/st1:personname> de Nueva York en Buffalo, y Maria Menger, del Instituto Max Planck de Andechs, en Alemania, investigaron las culturas humanas para constatar que nadie se com\u00eda la placenta, encontraron algunas que s\u00ed lo hac\u00edan, aunque no existen razones ni fisiol\u00f3gicas ni evolutivas para ello. La mayor\u00eda la entierra o la quema. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">La placenta es el \u00f3rgano intermedio que, en mam\u00edferos, regula los intercambios de todo tipo que ocurren entre la madre y el feto. Al final del parto, tras el nacimiento del ni\u00f1o, se expulsa la placenta, conectada por el cord\u00f3n umbilical, y gran cantidad de l\u00edquido amni\u00f3tico. A continuaci\u00f3n, excepto nosotros y el camello, la madre se come la placenta y sorbe el l\u00edquido amni\u00f3tico que recubre al reci\u00e9n nacido. Por qu\u00e9 lo hacen es la inc\u00f3gnita sin resolver: es un alimento y no hay que desaprovecharlo; hay que limpiar el lugar y evitar, la suciedad, las infecciones y atraer a depredadores; y, sobre todo, puede influir en esta conducta el contenido de la placenta.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">De nuevo Mark Kristal, en un trabajo posterior, afirma que la ingesti\u00f3n de la placenta y de los l\u00edquidos acompa\u00f1antes supone el inicio de la relaci\u00f3n madre-hijo. Adem\u00e1s, comer la placenta supone la toma de analg\u00e9sicos que reducen los dolores del parto. Estos analg\u00e9sicos se llaman, en conjunto, Factor de Aumento del Opioide de <st1:personname productid=\"la Placenta\" w:st=\"on\">la  Placenta<\/st1:personname> (POEF, en ingl\u00e9s). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Para precisar m\u00e1s que es este POEF hay que atender al trabajo de Peter Apari y Lajos Rozsa, de <st1:personname productid=\"la Universidad Eotvos\" w:st=\"on\"><st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> Eotvos<\/st1:personname> y del Museo H\u00fangaro de Historia Natural de Budapest, respectivamente, que aseguran que, a partir del tercer mes de embarazo, la placenta sintetiza beta-endorfina y, simult\u00e1neamente, esta endorfina aparece en concentraciones crecientes en la sangre de la madre. La beta-endorfina no s\u00f3lo es analg\u00e9sica sino que es una mol\u00e9cula de recompensa y es responsable de que nos sintamos bien y con buen \u00e1nimo. O sea, que esta endorfina consigue que la madre se sienta a gusto durante el embarazo. <span style=\"mso-spacerun:yes\"> <\/span>Apari y Rozsa proponen que el feto va tranquilizando a la madre y condicion\u00e1ndola para que, despu\u00e9s del parto, quede \u201cenganchada\u201d al beb\u00e9 y le d\u00e9 los cuidados que precisa.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Quiz\u00e1 sea as\u00ed, quiz\u00e1 el que en nuestra especie no se coma la placenta es la causa de la tristeza y de la depresi\u00f3n post parto, como si fuese una desintoxicaci\u00f3n de las endorfinas de la placenta, quiz\u00e1\u2026, pero todo esto todav\u00eda es una hip\u00f3tesis. Sin embargo, empezamos a tener datos concretos sobre el papel analg\u00e9sico de la placenta y del l\u00edquido amni\u00f3tico como los que han obtenido Luiz Carlos Pinheiro Machado Filho y su grupo, de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la  Universidad<\/st1:personname> de Guelph en Ontario, Canad\u00e1, estudiando el nivel del dolor seg\u00fan el aumento de la temperatura en vacas parturientas. Es el l\u00edquido amni\u00f3tico que la vaca chupa de la piel del ternero la que tiene el poder analg\u00e9sico, aunque los mismos autores aseguran que en ratas es la placenta la que mitiga el dolor.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">En fin, que ya ven que la placenta lleva endorfinas, que tiene efectos analg\u00e9sicos y que, quiz\u00e1, d\u00e9 buen \u00e1nimo. Queda la duda de por qu\u00e9 somos los \u00fanicos mam\u00edferos, sin olvidar al camello, que no comemos la placenta despu\u00e9s del parto. A aquellos que pretenden llevar una vida natural y promueven la ingesti\u00f3n de la placenta, he de avisarles de que, para que no pierda sus<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>beneficiosas cualidades, debe comerse\u2026 cruda. Y, si esto les parece muy sacrificado, siempre hay, que los hay, multitud de sitios en Internet en los que se dan recetas para cocinar la placenta. Que aproveche. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Apari, P. &#038; L. Rozsa. 2006. Deal in the womb: Fetal opiates, parent-offspring conflicto, and the future of midwifery. Medical Hypotheses 67: 1189-1194.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Kristal, M.B. 1980. Placentophagia: A biobehavioral enigma (or De gustibus non disputandum est). <\/span><span style=\"font-family:Arial; mso-ansi-language:ES\">Neuroscience &#038; Biobehavioral Reviews 4: 141-.150.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Kristal, M.B. 1991. Enhancement of opioide-mediated analgesia: A solution to the enigma of placentophagia. Neuroscience &#038; Biobehavioral Reviews 15: 425-435.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"NO-BOK\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: NO-BOK\">*Menges, M. 2007. Evolutionbiologische aspekte der Plazentophagie. Anthropologie Anzeiger 65: 97-108.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Pinheiro Machado Filho, L.C., J.F. Hurnik &#038; J.H. Burton. 1997. The effect of amniote fluid ingestion on the nociception of cows. Physiology &#038; Behavior 62: 1339-1344.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay un mont\u00f3n de sitios en Internet que recomiendan comer la placenta despu\u00e9s del parto. En realidad, hay un mont\u00f3n de sitios en Internet que recomiendan cualquier cosa que se les ocurra, aunque esto de comer la placenta parece interesante. 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