{"id":634,"date":"2011-06-01T15:49:00","date_gmt":"2011-06-01T15:49:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=634"},"modified":"2011-06-01T15:49:00","modified_gmt":"2011-06-01T15:49:00","slug":"sinestesia-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/06\/01\/sinestesia-ii\/","title":{"rendered":"Sinestesia (II)"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Ya vimos en una entrada reciente que sinestesia es percibir est\u00edmulos sensoriales ordinarios de manera extraordinaria, es decir, lo que entra por un canal sensorial, por uno de los sentidos, es interpretado en el cerebro como si llegara por otro canal, o sea, por otro sentido: la m\u00fasica, los sonidos o los olores e, incluso, el dolor, se ve como un color, o la lectura de n\u00fameros o letras tambi\u00e9n se siente en color,\u2026 Michelle Jarick y su grupo de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> de Waterloo en Ontario, Canad\u00e1, han estudiado a una persona, una mujer de 21 a\u00f1os a la que llaman L, que experimenta las unidades de tiempo (Meses, d\u00edas, horas) como ocupando un lugar en el espacio que la circunda. Por ejemplo, enero est\u00e1 a 30\u00ba a la izquierda de L. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Desde el siglo XIX ya se sab\u00eda que hab\u00eda personas que ve\u00edan los n\u00fameros en lugares espec\u00edficos del espacio (visualizar las matem\u00e1ticas, \u00bfhabr\u00e1 ayudado la sinestesia de este tipo a algunos de los grandes matem\u00e1ticos o f\u00edsicos de la historia?). Esta habilidad, seg\u00fan la bibliograf\u00eda revisada por Jarick, hab\u00eda servido a algunas personas para organizar sus citas y compromisos al estilo de una agenda tridimensional.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Despu\u00e9s de un par de experimentos, Jarick nos cuenta que L ordena los meses en su entorno espacial como en una especie de \u201c<st1:metricconverter productid=\"7\u201d\" w:st=\"on\">7\u201d<\/st1:metricconverter> gigante, con la observadora ante la barra superior horizontal, ante el mes de abril, de tal manera que enero se sit\u00faa a su izquierda (a unos 30\u00ba), al comienzo de la citada barra horizontal. Siguen febrero, marzo, abril (con L delante), y mayo y junio hacia su derecha. Este \u00faltimo mes, junio, aparece en el v\u00e9rtice que forman las barras horizontal y vertical del \u201c<st1:metricconverter productid=\"7\u201d\" w:st=\"on\">7\u201d<\/st1:metricconverter>. Despu\u00e9s, ya hacia abajo por la barra vertical, est\u00e1n julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Desde agosto hasta diciembre, los meses quedan por detr\u00e1s de L, a su espalda.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">L ve las horas del d\u00eda en una especie de esfera de reloj gigante y tridimensional, formando una circunferencia y ella situada ante las 6:00 horas. Arriba, en el otro polo est\u00e1n las 12:00 horas y, a continuaci\u00f3n hacia la derecha, la 1:00, las 2:00 y as\u00ed sucesivamente hasta formar la esfera completa.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Las respuestas de L son muy consistentes y se repiten sin muchos fallos; adem\u00e1s, se observa que en su comportamiento no ninguna mala intenci\u00f3n. Sin embargo, es curioso constatar que la ubicaci\u00f3n de meses o de horas se invierte cuando los nombres o las cifras se ven o cuando se oyen. Si L ve el nombre de un mes o de una hora en la pantalla de un ordenador, coloca el mes o la hora tal como he descrito (recordad, enero a la izquierda a 39\u00ba). Por el contrario, si L oye el nombre del mes o de la hora, la ubicaci\u00f3n se invierte y lo que estaba a la derecha pasa a la izquierda y viceversa (entonces enero est\u00e1 a la derecha a 30\u00ba).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><IMG src=\"\/labiologiaestupenda\/wp-content\/uploads\/sites\/23\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Jarick, M. y 4 colaboradores. <st1:metricconverter productid=\"2009. A\" w:st=\"on\">2009. A<\/st1:metricconverter> different Outlook on time: Visual and auditory month names elicit different mental vantage points for a time-space synaesthete. Cortex 45: 1217-1228.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya vimos en una entrada reciente que sinestesia es percibir est\u00edmulos sensoriales ordinarios de manera extraordinaria, es decir, lo que entra por un canal sensorial, por uno de los sentidos, es interpretado en el cerebro como si llegara por otro canal, o sea, por otro sentido: la m\u00fasica, los sonidos o los olores e, incluso, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/634"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=634"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/634\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}