{"id":624,"date":"2011-05-10T15:24:00","date_gmt":"2011-05-10T15:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=624"},"modified":"2011-05-10T15:24:00","modified_gmt":"2011-05-10T15:24:00","slug":"colores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/05\/10\/colores\/","title":{"rendered":"Colores"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family: \"Arial\",\"sans-serif\"\">Colores y emociones se asocian en nuestro \u00e1nimo, en nuestra conducta y, es inevitable, en el lenguaje. El rojo pasi\u00f3n, el naranja \u00e1cido o el blanco terror\u00edfico son asociaciones habituales. Parece interesante suponer si estas asociaciones, que van del color que vemos a la emoci\u00f3n que sentimos, se repiten en otros idiomas. Empecemos por el muestro y veamos que ocurre en espa\u00f1ol. Lo han estudiado Cristina Soriano y Javier Valenzuela, de la Universidad de Murcia, con un cuestionario que eval\u00faa si los colores son positivos o negativos, definen su influencia como excitante o relajante, y su potencia como fuerte o d\u00e9bil. Lo hacen sobre cuatro colores considerados b\u00e1sicos desde la \u00f3ptica y, adem\u00e1s, como los m\u00e1s antiguos que recibieron nombre en todos los idiomas: rojo, azul, verde y amarillo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family: \"Arial\",\"sans-serif\"\">Responden al cuestionario 115 estudiantes de la Universidad de Murcia, con edades que van de los 20 a los 46 a\u00f1os. Los resultados demuestran que amarillo, rojo y verde son colores positivos, mientras que el azul es negativo; el amarillo es el m\u00e1s positivo. El rojo y el azul son opuestos si se enfrentan, y lo mismo ocurre con la pareja amarillo-verde. El color m\u00e1s poderoso es el rojo y el m\u00e1s d\u00e9bil el amarillo; es m\u00e1s, si el rojo se enfrenta a los otros tres colores, de uno en uno, los gana a todos. En cuanto a su influencia, amarillo, verde y azul son relajantes mientras que el rojo es excitante. En este aspecto tambi\u00e9n el rojo gana a todos, aunque tambi\u00e9n hay cierto antagonismo entre el amarillo y el verde.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family: \"Arial\",\"sans-serif\"\">En conclusi\u00f3n, el rojo es el color m\u00e1s positivo, m\u00e1s potente y m\u00e1s excitante; el amarillo es un buen color, relajante y d\u00e9bil; el verde es tambi\u00e9n buen color, m\u00e1s o menos relajante y d\u00e9bil (las diferencias con el verde son m\u00e1s bien de grado); y el azul es un mal color, algo relajante y de poca fuerza.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family: \"Arial\",\"sans-serif\"\">Y hasta podemos hacer una r\u00e1pida aplicaci\u00f3n de lo que hemos aprendido de colores y emociones. Es un trabajo de Craig Roberts y su grupo, de la Universidad de Liverpool, que consiste es fotografiar a varios universitarios de ambos sexos, cada uno de ellos llevando hasta seis camisetas de diferentes colores, y ense\u00f1arlas a otros universitarios, tambi\u00e9n de ambos sexos, para que punt\u00faen su atractivo. Los colores de las camisetas son rojo, negro, azul, verde, amarillo y blanco. Da igual que las chicas punt\u00faen a los chicos o viceversa, siempre son m\u00e1s atractivas las camisetas roja y negra y las que menos gustan la amarilla y la blanca. Tambi\u00e9n da el mismo resultado si los chicos punt\u00faan a los chicos; por el contrario, si las chicas punt\u00faan a las chicas no hay colores predominantes y todos se punt\u00faan casi igual. Me hubiera gustado alg\u00fan control sobre el triunfo de las camisetas \u201creds\u201d, precisamente en Liverpool.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family: \"Arial\",\"sans-serif\"\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%; font-family:\"Arial\",\"sans-serif\";mso-ansi-language:EN-US\" lang=\"EN-US\">*Roberts, S.C., R.C.Owen &#038; J.Havlicek. 2010. Distinguishing between perceiver and wearer effects in clothing color-associated attributions. Evolutionary Psychology 8: 350-364.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%; font-family:\"Arial\",\"sans-serif\";mso-ansi-language:EN-US\" lang=\"EN-US\">*Soriano, C. &#038; J. Valenzuela. 2009. Emotion and color across lanuages: implicit associations in Spanish color terms. Social Science Information 48: 421-445.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colores y emociones se asocian en nuestro \u00e1nimo, en nuestra conducta y, es inevitable, en el lenguaje. El rojo pasi\u00f3n, el naranja \u00e1cido o el blanco terror\u00edfico son asociaciones habituales. Parece interesante suponer si estas asociaciones, que van del color que vemos a la emoci\u00f3n que sentimos, se repiten en otros idiomas. Empecemos por el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/624"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=624"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/624\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=624"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}