{"id":614,"date":"2011-04-04T13:09:00","date_gmt":"2011-04-04T13:09:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=614"},"modified":"2011-04-04T13:09:00","modified_gmt":"2011-04-04T13:09:00","slug":"con-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/04\/04\/con-perdon\/","title":{"rendered":"Con perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Aunque hay emociones negativas, incluso patol\u00f3gicas, que generan inquietud y desgracia, tambi\u00e9n las hay que generan bienestar. Son las emociones positivas y, entre ellas, est\u00e1 el perd\u00f3n, con su capacidad de empat\u00eda, de reconciliaci\u00f3n, comprensi\u00f3n y, finalmente, de olvido. Tambi\u00e9n debe haber, en el perd\u00f3n, superaci\u00f3n del odio, del rencor, de la rabia y del deseo de venganza. En suma, hay que enfrentar los acontecimientos de la vida con actitudes positivas y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, liberadoras. Carmen Maganto y Maite Garaigordobil, de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> del Pa\u00eds Vasco \/Euskal Herriko Unibertsitatea, han investigado si nuestra capacidad de perd\u00f3n cambia con el sexo, la edad y otras circunstancias.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Las autoras han trabajado con 140 voluntarios de ambos sexos, 70 de ellos j\u00f3venes de <st1:metricconverter productid=\"17 a\" w:st=\"on\">17 a<\/st1:metricconverter> 25 a\u00f1os, y los otros 70 sus padres o madres, de <st1:metricconverter productid=\"45 a\" w:st=\"on\">45 a<\/st1:metricconverter> 60 a\u00f1os; en total, 50 hombres y 90 mujeres. Son 22 hijos, 48 hijas, 28 padres y 42 madres. Los j\u00f3venes, en su<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>mayor\u00eda, son universitarios reclutados con la condici\u00f3n de que tambi\u00e9n participasen sus padres. Todos ellos responden a un cuestionario sobre su capacidad de perd\u00f3n y a otro sobre los factores que influyen en el perd\u00f3n. La capacidad de perd\u00f3n incluye el olvido, la falta de rencor, la reconciliaci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y la empat\u00eda, la reparaci\u00f3n por el castigo y el no sufrir por lo sucedido. Y los factores que ayudan a perdonar son que se haya hecho justicia por la ley, las creencias religiosas, el paso del tiempo, y que haya arrepentimiento y solicitud de perd\u00f3n. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Aumenta la capacidad de perdonar, es decir, se perdona con m\u00e1s facilidad si se ha hecho justicia, si ha habido arrepentimiento y se ha pedido perd\u00f3n y con el paso del tiempo, esto \u00faltimo sobre todo para los hijos. Y lo hacen con m\u00e1s facilidad los que tienen m\u00e1s empat\u00eda y los que ya no sufren por el mal que recibieron. En cuanto a la edad, los padres perdonan con m\u00e1s facilidad que los hijos; y respecto al sexo, las mujeres perdonan con m\u00e1s facilidad que los hombres, sobre todo por su mayor capacidad de comprensi\u00f3n y empat\u00eda. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">El perd\u00f3n se identifica con la falta de rencor, con la reconciliaci\u00f3n y con la empat\u00eda. La reconciliaci\u00f3n es m\u00e1s importante para los hombres y la empat\u00eda para las mujeres.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">*Maganto, C. &#038; M. Garaigordobil. 2010. Evaluaci\u00f3n del perd\u00f3n: Diferencias generacionales y deferencias de sexo. Revista Latinoamericana de Psicolog\u00eda 42: 391-403.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque hay emociones negativas, incluso patol\u00f3gicas, que generan inquietud y desgracia, tambi\u00e9n las hay que generan bienestar. Son las emociones positivas y, entre ellas, est\u00e1 el perd\u00f3n, con su capacidad de empat\u00eda, de reconciliaci\u00f3n, comprensi\u00f3n y, finalmente, de olvido. 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