{"id":603,"date":"2011-03-14T11:23:00","date_gmt":"2011-03-14T11:23:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=603"},"modified":"2011-03-14T11:23:00","modified_gmt":"2011-03-14T11:23:00","slug":"soborno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/03\/14\/soborno\/","title":{"rendered":"Soborno"},"content":{"rendered":"<p><P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES\"><FONT size=3>A los ni\u00f1os no les gustan las verduras y las legumbres. Es m\u00e1s, no les gusta casi nada de lo que ahora se considera una dieta saludable: verduras y legumbres, frutas, pescado,\u2026 Es como si la dieta mediterr\u00e1nea fuera s\u00f3lo apta para mayores. Parte de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os es ense\u00f1arles a comer saludablemente. Para conseguirlo, padres y maestros, a veces, recompensan a los ni\u00f1os. <\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES\"><FONT size=3>Neofobia <\/FONT><\/SPAN><SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"><FONT size=3>es la aversi\u00f3n a todo lo nuevo, e incluye probar nuevos alimentos. Es habitual en ni\u00f1os y j\u00f3venes y se cura con el tiempo. La neofobia a los alimentos es m\u00ednima en los beb\u00e9s, crece r\u00e1pidamente hacia los dos a\u00f1os y desciende lentamente con posterioridad. Estos cambios son consistentes con la hip\u00f3tesis de que la neofobia tiene una funci\u00f3n protectora para la salud y el desarrollo de los ni\u00f1os. Es entre los dos y los cinco a\u00f1os cuando el ni\u00f1o se independiza progresivamente de sus padres y es cuando comienza a elegir qu\u00e9 quiere comer y qu\u00e9 es lo que no le apetece. Y rechazan muchos, si no todos, los alimentos nuevos, aunque m\u00e1s o menos la mitad de lo que no quieren comer son plantas.<br \/>\nLucy Cooke y su grupo, de <?xml:namespace prefix = st1 ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags\" \/><st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Universidad\">la Universidad<\/st1:PersonName> de Londres, estudiaron la neofobia a los alimentos en ni\u00f1os de dos a seis a\u00f1os. En primer lugar, no hay relaci\u00f3n con la edad y el sexo, es decir, la neofobia no disminuye entre los dos y los seis a\u00f1os, y se comportan igual ni\u00f1os y ni\u00f1as. Rechazan, en principio, verduras, fruta y carne, y aceptan dulces, alimentos salados y, en parte, los huevos. Es decir, no es neofobia indiscriminada ni mucho menos, ni es el gusto el que interviene en la elecci\u00f3n de los alimentos.<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre neofobia y consumo de alimentos confirma, para Cooke y sus colaboradores, que aquella es un rasgo adaptativo. Los alimentos que los ni\u00f1os rechazan son, en potencia, los m\u00e1s peligrosos para su salud. Las toxinas abundan en las plantas, en las frutas y, sobre todo, en las verduras. La carne es el vector m\u00e1s importante de las bacterias que contaminan los alimentos. Por tanto, para un ni\u00f1o, que habitualmente se lleva a la boca todo lo que encuentra, evitar estos alimentos es beneficioso. Por otra parte, con el tiempo, la neofobia desaparece y acepta probar nuevos alimentos (en nuestra actual sociedad, como se considera joven hasta los 35 a\u00f1os, pues ser\u00e1 a esa edad cuando el individuo, por fin, comenzar\u00e1 a comer de todo). Los adultos deben guiar a los ni\u00f1os con una exposici\u00f3n regular y rutinaria a nuevos alimentos, en especial, verduras, frutas y carne, para ampliar y variar su dieta. Los adultos deben comer nuevos alimentos delante de los ni\u00f1os y estos aceptar\u00e1n mejor lo nuevo si ven que los adultos lo hacen. O, seg\u00fan Cooke, existe otro m\u00e9todo muy eficaz: el soborno.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"><FONT size=3>Trabajan con 472 ni\u00f1os, de <st1:metricconverter w:st=\"on\" ProductID=\"4 a\">4 a<\/st1:metricconverter> 6 a\u00f1os, que ordenan de m\u00e1s a menos preferido seis alimentos: zanahoria, pimiento rojo, guisantes, berza, calabaza y apio. El alimento que queda en cuarto lugar es el que utilizar\u00e1n en el estudio principal de su trabajo. Ese cuarto puesto es para los guisantes. <o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"><FONT size=3>Ahora dividimos a los ni\u00f1os en cuatro grupos: si comen los guisantes, los primeros cien reciben una pegatina de premio; los segundos cien reciben un encendido elogio; los terceros cien no reciben nada; y los ni\u00f1os que quedan hasta 472 comen otra verdura de la lista. Los tres primeros grupos, adem\u00e1s, antes de cenar reciben una charla de \u00e1nimo sobre lo buenas que son las verduras y legumbres para la salud y sobre eso tan conocido de que \u201chay que comer de todo\u201d. Se mide el peso de los guisantes que comen durante el experimento y al mes y a los tres meses. <o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"><FONT size=3>Los tres primeros grupos, durante el experimento, comen m\u00e1s que el cuarto grupo; es decir, que la explicaci\u00f3n previa tiene su efecto. Adem\u00e1s, esos tres grupos, tambi\u00e9n durante el experimento, comen casi lo mismo. Es a los tres meses cuando la diferencia es m\u00e1s evidente: el primer grupo come <st1:metricconverter w:st=\"on\" ProductID=\"58 gramos\">58 gramos<\/st1:metricconverter> de guisantes de media; el segundo grupo, <st1:metricconverter w:st=\"on\" ProductID=\"44 gramos\">44 gramos<\/st1:metricconverter>; el tercer grupo, <st1:metricconverter w:st=\"on\" ProductID=\"35 gramos\">35 gramos<\/st1:metricconverter>; y el cuarto grupo, algo m\u00e1s de <st1:metricconverter w:st=\"on\" ProductID=\"25 gramos\">25 gramos<\/st1:metricconverter>.<o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"><FONT size=3>En conclusi\u00f3n, hay que conseguir que el ni\u00f1o coma verduras y legumbres, y una vez que lo ha hecho durante unos d\u00edas, cambia su gusto y lo seguir\u00e1 haciendo con naturalidad. Es lo que Cooke y su grupo llaman efecto \u201cexposici\u00f3n\u201d. Est\u00e1 visto que el soborno es un buen sistema pero Cooke nos avisa que hay que tener cuidado con qu\u00e9 se soborna: por ejemplo, si se hace con dulces, es posible que el ni\u00f1o coma m\u00e1s guisantes para conseguir m\u00e1s dulces, lo que no es recomendable desde el punto de vista nutricional.<o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"><FONT size=3>Y, volviendo a la neofobia y su base biol\u00f3gica de evitar plantas t\u00f3xicas, este segundo experimento demuestra que una vez que se ha comido la nueva planta durante un tiempo, y visto que no hace da\u00f1o al ni\u00f1o, \u00e9ste ya puede cambiar su gusto y aceptarla. Seguir rechaz\u00e1ndola le impedir\u00eda utilizar al completo todos los alimentos que se encuentran en el entorno. <o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"><o:p><FONT size=3> <\/FONT><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: EN-GB\" lang=EN-GB><FONT size=3>*Cooke, L., J. Wardle &#038; E.L. Gibson. 2003. Relationship between parental report of food neophobia and everyday food consumption in 2-6-year-old children. <EM><SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\">Appetite<\/SPAN><\/EM> 41: 205-206.<o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p> <FONT size=3><SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: EN-GB\" lang=EN-GB>*Cooke, L. y 6 colaboradores. 2011. Eaten for pleasute or profit: The effect of incentives on children\u2019s enjoyment of vegetables. Psychological Science 22: 190-196.<br \/>\n*Wardle, J., M.-L. Herrera, L. Cooke &#038; E.L. Gibson. 2003. Modifying children&#8217;s food preferences: the effects of exposure and reward on acceptance of an unfamiliar vegetable. <\/SPAN><EM><SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\">European Journal of Clinical Nutrition<\/SPAN><\/EM><SPAN style=\"FONT-FAMILY: Arial\"> 57: 341-348.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/FONT><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los ni\u00f1os no les gustan las verduras y las legumbres. Es m\u00e1s, no les gusta casi nada de lo que ahora se considera una dieta saludable: verduras y legumbres, frutas, pescado,\u2026 Es como si la dieta mediterr\u00e1nea fuera s\u00f3lo apta para mayores. Parte de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os es ense\u00f1arles a comer saludablemente. [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/603"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=603"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/603\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=603"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=603"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=603"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}