{"id":602,"date":"2011-03-10T14:45:00","date_gmt":"2011-03-10T14:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=602"},"modified":"2011-03-10T14:45:00","modified_gmt":"2011-03-10T14:45:00","slug":"la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/03\/10\/la-luna\/","title":{"rendered":"La Luna"},"content":{"rendered":"<p><P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\">Somos consecuencia de nuestra historia evolutiva. Aunque a algunos les cueste aceptarlo, somos otra especie animal, muy especial, eso s\u00ed, para nosotros mismos, y a menudo como animales funcionamos, con nuestras propias e intransferibles peculiaridades. Y como toda nuestra historia evolutiva ha transcurrido en el planeta Tierra, sus caracter\u00edsticas geof\u00edsicas han modelado nuestro organismo: respiramos ox\u00edgeno exhalamos di\u00f3xido de carbono a su atm\u00f3sfera, bebemos agua, nuestros huesos resisten su fuerza de gravedad,&#8230; nuestros ojos ven dentro de un espectro de longitudes de onda que aqu\u00ed se da,\u2026 Lo queramos o no, y aunque intentamos cambiarlo, seguimos ciclos diarios, mensuales, estacionales y anuales. Algunos de estos ciclos los notamos con m\u00e1s fuerza que otros. Por ejemplo, el ciclo diario de sue\u00f1o y vigilia en relaci\u00f3n con el jet lag o los turnos nocturnos de trabajo; quiz\u00e1 somos menos sensibles a los ciclos m\u00e1s largos. Adem\u00e1s, en nuestro af\u00e1n por controlar nuestro entorno, nos estamos aislando en viviendas con control de temperatura y luz artificial que nos alejan de los ciclos habituales.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\">Entre esas obligaciones geof\u00edsicas que nos impone nuestro planeta est\u00e1 el ciclo lunar de 29.53 d\u00edas. Russell Foster y Till Roenneberg, de las universidades de Oxford y de la Ludwig-Maximilians <SPAN style=\"mso-spacerun: yes\"> <\/SPAN>de M\u00fanich, han repasado lo publicado hasta ahora sobre la influencia del ciclo lunar para nuestra especie. En lo m\u00e1s hondo de lo que podemos llamar nuestra memoria fisiol\u00f3gica, siempre seremos un resultado m\u00e1s de la fuerza de las mareas: cada 12.8 horas, las aguas, empujadas por la luna, suben y bajan, y lo hacen todav\u00eda con m\u00e1s \u00edmpetu dos veces al mes, con las mareas vivas. Por otra parte, la aparici\u00f3n y desaparici\u00f3n de semejante artefacto luminoso en el cielo nocturno <SPAN style=\"mso-spacerun: yes\"> <\/SPAN>desde muy antiguo nos ha llamado la atenci\u00f3n. Por ello, los primeros calendarios que desarrollaron nuestros antepasados fueron lunares, y dejaron testimonio de ello en<SPAN style=\"mso-spacerun: yes\">  <\/SPAN>las paredes de la cueva de Lascaux o con grabado con rayas y muescas en huesos o piedras. Y de ah\u00ed a pensar que las fases de la luna influyen en nuestra conducta s\u00f3lo hay un paso. Pero Foster y Roenneberg ya nos avisan de que no hay ninguna evidencia de ello. Repasemos un par de ejemplos.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\">Primero, el nacimiento. Como repasan Ismini Staboulidou y sus colegas de la Universidad de Hannover, en Alemania, aunque las evidencias parezcan a veces contradictorias, los estudios con garant\u00edas metodol\u00f3gicas no encuentran ninguna relaci\u00f3n entre la fase de la luna, sobre todo la luna llena, y el n\u00famero de nacimientos o el sexo del reci\u00e9n nacido. Han analizado los 6724 nacimientos que tuvieron lugar en el hospital universitario de Hannover entre el 1 de enero de 2000 y el 31 de diciembre de 2006. Como dec\u00eda, no hay relaci\u00f3n entre ninguna de las cuatro fases de la luna y el n\u00famero de nacimientos, ni con el n\u00famero de ces\u00e1reas, el peso o la longitud de los reci\u00e9n nacidos, ni con la circunferencia de la cabeza o el sexo. Argumentan que se pueden dar ligeros aumentos de cualquiera de estos par\u00e1metros en relaci\u00f3n a la fase lunar porque el ciclo lunar es de 29.5 d\u00edas y las fases son cuatro; la divisi\u00f3n no es exacta, 7.375 d\u00edas cada fase, con lo que<SPAN style=\"mso-spacerun: yes\">  <\/SPAN>se suele simplificar poniendo tres fases de 7d\u00edas y una fase de 8 d\u00edas, y esta peque\u00f1a ventaja de un d\u00eda trastoca los c\u00e1lculos y se puede llegar a conclusiones equivocadas.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\">Ahora la luna nos va a llevar de la cuna a locura en nuestro viaje por el ciclo lunar y por nuestras vidas. Hasta existe t\u00e9rmino en Diccionario de la Lengua para esta relaci\u00f3n entre luna y locura: se dice lun\u00e1tico de aquel que padece locura, pero no continua, sino por intervalos. El t\u00e9rmino viene del lat\u00edn lunaticus, o sea, que esto de que la luna enloquece viene de antiguo. Mark Owens y Iain McGowan, de la Universidad del Ulster en Londonderry, llaman a esta locura el efecto Transilvania, en honor del admirado y temido Conde Dr\u00e1cula. En su revisi\u00f3n de lo publicado llegan a una primera y sorprendente conclusi\u00f3n: nada menos que el 43% de los profesionales de la sanidad creen que la luna altera nuestra conducta, porcentaje que se eleva hasta un impresionante 81% entre los especialistas en salud mental. Estos expertos se apoyan en su intuici\u00f3n para sustentar esta creencia. Pero, como ocurr\u00eda con los nacimientos, en cuanto se exige un m\u00ednimo de rigor metodol\u00f3gico a los estudios publicados se encuentra que no hay la m\u00e1s m\u00ednima evidencia sobre el influjo de la luna en nuestra salud mental.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\">Volveremos sobre este tema cuando hablemos, si encuentro la bibliograf\u00eda adecuada, de luna y muerte.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\"><o:p> <\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\"><o:p><\/o:p><\/SPAN><SPAN lang=EN-US style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'; mso-ansi-language: EN-US\">*Foster, R.G. &#038; T. Roenneberg. <\/SPAN><SPAN style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'\">2008. Human responses to the geophysical daily, animal and lunar cycles<\/SPAN><SPAN lang=EN-US style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'; mso-ansi-language: EN-US\">. Current Biology 18: R784-R794.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN lang=EN-US style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'; mso-ansi-language: EN-US\">*Owens, M. &#038; I. McGowan. 2006. Madness and<SPAN style=\"mso-spacerun: yes\">  <\/SPAN>the Moon: The lunar cycle and psychopathology. German Journal of Psychiatry 9: 123-127. <o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\"><SPAN lang=EN-US style=\"FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Arial','sans-serif'; mso-ansi-language: EN-US\">*Staboulidou, I., P. Soergel, B. Vaske &#038; P. Hilemanns. 2008. The influence of lunar cycle on frequency of birth, birth complications, neonatal outcome and the gender: A retrospective analysis. Acta Obstetrica et Gynecologica 87: 875-879.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos consecuencia de nuestra historia evolutiva. Aunque a algunos les cueste aceptarlo, somos otra especie animal, muy especial, eso s\u00ed, para nosotros mismos, y a menudo como animales funcionamos, con nuestras propias e intransferibles peculiaridades. Y como toda nuestra historia evolutiva ha transcurrido en el planeta Tierra, sus caracter\u00edsticas geof\u00edsicas han modelado nuestro organismo: respiramos [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/602"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=602"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/602\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}