{"id":592,"date":"2011-02-21T13:37:00","date_gmt":"2011-02-21T13:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=592"},"modified":"2011-02-21T13:37:00","modified_gmt":"2011-02-21T13:37:00","slug":"munecas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/02\/21\/munecas\/","title":{"rendered":"Mu\u00f1ecas"},"content":{"rendered":"<p><P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 12pt\">Las diferencias de sexo en cuanto a los juguetes que prefieren ni\u00f1os y ni\u00f1as son consistentes y similares en todas las culturas. As\u00ed, las chicas juegan m\u00e1s con mu\u00f1ecas y los chicos con juguetes que simulan armas o que tienen ruedas. Estas se pueden explicar por las ense\u00f1anzas y el ejemplo de personas mayores o de ni\u00f1os de m\u00e1s edad, por el t\u00edpico rechazo de los chicos a seguir la conducta del otro sexo, y por las diferencias innatas en la preferencia de juegos con juguetes espec\u00edficos (armas o mu\u00f1ecas). Por una de estas razones o por m\u00e1s de una funcionando en conjunto. Las pruebas de que hay factores biol\u00f3gicos (innatos) detr\u00e1s de esta conducta se han publicado en varios trabajos. Y, recientemente, en dos estudios sobre la conducta de los monos, obviamente emparentados con nuestra especie y que nos pueden dar pistas sobre esos fundamentos biol\u00f3gicos.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 12pt\">Hace un par de a\u00f1os, Janice Hassett, de la Universidad Emory de Atlanta, public\u00f3 un trabajo sobre las preferencias de los macacos respecto a diferentes juguetes. El grupo original son 135 animales, machos y hembras, que viven en cautividad desde hace m\u00e1s de 25 a\u00f1os.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 12pt\">Los autores dan a elegir a 23 hembras y 11 machos de ese grupo entre<SPAN style=\"mso-spacerun: yes\">  <\/SPAN>juguetes con ruedas (vag\u00f3n de tren, cami\u00f3n, coche, gr\u00faa, carito del super y d\u00e1mper) y<SPAN style=\"mso-spacerun: yes\">  <\/SPAN>juguetes \u201cafelpados\u201d (Winnie, Raggedy Ann, peluches de Koala, armadillo, oso, tortuga y Scooby Doo). La elecci\u00f3n se hace en pruebas que duran 25 minutos, dejando un juguete de cada tipo al aire libre, a la vista y grabando la elecci\u00f3n en video. Los machos eligen cinco veces m\u00e1s los juguetes con ruedas que los \u201cafelpados\u201d, mientras que las hembras no tienen una preferencia tan marcada. Seg\u00fan Hassett, lo mismo hacen ni\u00f1os y ni\u00f1as. Se deduce que la conducta de las chicas ser\u00eda lo que les deja el negativismo de los chicos a elegir juguetes de \u201cchicas\u201d.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 12pt\">El segundo trabajo lo han publicado Sonya Kahlenberg, del Colegio Bates de Lewiston, en Maine, y Richard Wrangham, de la Universidad de Harvard, y trata de chimpanc\u00e9s que viven en libertad en el Parque Nacional Kibale de Uganda. Utilizan catorce a\u00f1os de observaciones de estos animales. En concreto, han observado a menudo que algunos ejemplares llevan palos utilizando los gestos como si llevaran una cr\u00eda; o sea, que juegan a las mu\u00f1ecas. Lo hacen, sobre todo, las hembras menores de diez a\u00f1os. Por el contrario, los machos, j\u00f3venes o adultos, utilizan los palos para las peleas, sean reales o simuladas. Otro uso que dan los chimpanc\u00e9s a los palos, esta vez sin distinci\u00f3n de sexos, es para explorar agujeros en busca de agua o de miel.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 12pt\"><o:p> <\/o:p><\/SPAN><SPAN style=\"LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 12pt; mso-ansi-language: EN-US\" lang=EN-US>*Hassett, J.M., E.R. Siebert &#038; K. Wallen. 2008. Sex differences in rhesus monkey toy preferences parallel those of children. Hormones Behaviour 54: 359-364.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"MARGIN: 0cm 0cm 10pt\" class=MsoNormal><SPAN style=\"LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 12pt; mso-ansi-language: EN-US\" lang=EN-US>*Kahlenberg, S.M. &#038; R.W. Wrangham. 2010. Sex differences in chimpances\u2019 use of sticks as play objects resemble those of children. Current Biology 20: R1067-R1068.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las diferencias de sexo en cuanto a los juguetes que prefieren ni\u00f1os y ni\u00f1as son consistentes y similares en todas las culturas. As\u00ed, las chicas juegan m\u00e1s con mu\u00f1ecas y los chicos con juguetes que simulan armas o que tienen ruedas. Estas se pueden explicar por las ense\u00f1anzas y el ejemplo de personas mayores o [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/592"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=592"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/592\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}