{"id":575,"date":"2011-01-03T09:14:00","date_gmt":"2011-01-03T09:14:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=575"},"modified":"2011-01-03T09:14:00","modified_gmt":"2011-01-03T09:14:00","slug":"promesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2011\/01\/03\/promesas\/","title":{"rendered":"Promesas"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Son tantos los boleros que cantan a las promesas de amor rotas que se puede uno preguntar si eso es lo habitual o s\u00f3lo se rompen los compromisos en el amor, que nuestra cultura convierte en rom\u00e1ntico y a menudo tr\u00e1gico y nuestra biolog\u00eda rebaja a prosaico \u00e9xito reproductor. Sin embargo, podemos averiguar, por la neurobiolog\u00eda, si hacer una promesa nos convierte, sin m\u00e1s, en futuros mentirosos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">El grupo de Thomas Baumgartner, de la Universidad de Zurich, ide\u00f3 un experimento de esos que parece un juego pero que deja nuestras miserias, como especie, al aire m\u00e1s fr\u00edo y cruel. Su intenci\u00f3n era estudiar qu\u00e9 circuitos cerebrales se ponen en marcha cuando hacemos una promesa y, de rebote, encontraron los circuitos que nos indican que esa promesa la vamos a romper. Prometer, de manera fiable, es evolutivamente bueno para el grupo; provoca cooperaci\u00f3n, colaboraci\u00f3n y confianza pero, tambi\u00e9n, una promesa lleva en s\u00ed<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>misma la posibilidad de la mentira y el enga\u00f1o.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Nos cuenta Baumgartner que una promesa se hace en tres fases: primero la persona decide prometer (etapa de promesa); en segundo lugar, la persona analiza como la promesa afecta a sus relaciones con la otra persona (fase de anticipaci\u00f3n); y, finalmente, en la fase de decisi\u00f3n, el sujeto, teniendo en cuenta la fase de anticipaci\u00f3n, decide qu\u00e9 va a hacer con la promesa, cumplirla o romperla. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Utilizan un juego para estudiar estas hip\u00f3tesis, un juego para dos jugadores. El jugador A recibe dos monedas y el jugador B ninguna. Si A le da a B sus dos monedas, este las quintuplica y recibe diez. Es decir, si A le da a B dos monedas, A no tiene nada y B tiene diez. Si A no le da a B sus dos monedas, entonces A tiene dos monedas, B no tiene ninguna y el juego se acaba. Entramos en la segunda fase del juego: si B le da a A cinco monedas, cada uno tiene cinco y ambos ganan; si B no le da monedas a A, entonces B tiene diez y A nada y el juego acaba. Antes de empezar B promete dar monedas a A siempre, casi siempre, a veces o nunca. Y, claro est\u00e1, puede mantener su promesa o romperla. Todas las transacciones tienen lugar en un esc\u00e1ner para obtener la resonancia magn\u00e9tica del cerebro y saber qu\u00e9 zonas se activan.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">El juego se hace con 24 universitarios y el primer resultado que se obtiene, casi de inmediato, es que los jugadores, casi todos, se distribuyen en dos grupos que podemos llamar \u201chonestos\u201d y \u201cdeshonestos\u201d y agrupan a los que tienden a mantener las promesas y a los que no lo hacen. Hay unos pocos que a veces cumplen y otras no.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">En cuanto a la actividad cerebral, en los \u201cdeshonestos\u201d ya se activan en la fase de promesa, la primera del proceso de prometer, zonas del cerebro (\u00ednsula anterior, corteza cingulada anterior, giro frontal inferior) que tienen que ver con los conflictos emocionales. Seg\u00fan los autores, estos sujetos, ya desde la fase de promesa, cuando est\u00e1n prometiendo, ya han decidido romper la promesa y, por ello, tienen un conflicto emocional. O sea, que se sienten mal y se activan las \u00e1reas cerebrales que tienen que ver con las emociones y los conflictos. En cambio, el cerebro de los \u201chonestos\u201d, mientras prometen, est\u00e1 mucho m\u00e1s calmado y con menos actividad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">En resumen, los que van a romper una promesa ya lo han decidido desde el mismo momento en que la hacen y el mal rollo que eso les supone, hace que su actividad cerebral les delate.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Baumgartner, T., U. Fischbacher, A. Feierabend, K. Lutz &#038; E. Fehr. 2009. The neural circuitry of a broken promise. Neuron 64: 756-770.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son tantos los boleros que cantan a las promesas de amor rotas que se puede uno preguntar si eso es lo habitual o s\u00f3lo se rompen los compromisos en el amor, que nuestra cultura convierte en rom\u00e1ntico y a menudo tr\u00e1gico y nuestra biolog\u00eda rebaja a prosaico \u00e9xito reproductor. 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