{"id":561,"date":"2010-11-29T11:48:00","date_gmt":"2010-11-29T11:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=561"},"modified":"2010-11-29T11:48:00","modified_gmt":"2010-11-29T11:48:00","slug":"distorsion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/11\/29\/distorsion\/","title":{"rendered":"Distorsi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Piensen en ello: les ordenan meter la mano en una peque\u00f1a caja de cart\u00f3n (esto me recuerda el Gom Jabbar de las Reverendas Madres Bene Gesserit en Dune de Frank Herbert), bien abierta, con la palma hacia abajo y los dedos extendidos, y que marquen, en el exterior de la caja y con la mano derecha, donde se encuentran los extremos de los cinco dedos y los nudillos. Despu\u00e9s de sacar la mano de la caja, la fotografiar\u00e1n y comparar\u00e1n con las marcas que usted puso en la caja. Este es el experimento que organizaron Matthew Longo y Patrick Haggard, del Colegio Universitario de Londres, con quince mujeres y tres hombres de 18 a 33 a\u00f1os. <\/p>\n<div>Sistem\u00e1ticamente, los resultados demuestran que los entrevistados consideran sus propios dedos m\u00e1s cortos de lo son en realidad, nada menos que una media de un 27.9% m\u00e1s cortos, llegando a casi el 40% en el dedo me\u00f1ique. Tambi\u00e9n es sorprendente que, mientras se subestima el tama\u00f1o de los dedos se sobrestima la anchura de la mano. Si comparamos el tama\u00f1o real de la mano midiendo la distancia entre los nudillos y las marcas dejadas en la caja de cart\u00f3n, sobre todo entre el \u00edndice y el me\u00f1ique, nos da que creemos que nuestra mano es hasta un 67% m\u00e1s ancha. Cuando los autores repiten ambos experimentos para la mano derecha, los resultados son similares.<\/div>\n<div>En resumen, tenemos una imagen de la mano m\u00e1s corta y m\u00e1s ancha de lo que es en realidad. O sea, tenemos una imagen distorsionada de nuestro cuerpo y, me parece a m\u00ed, ni siquiera se puede decir que esa imagen sea idealizada por lo bella o por atenerse a qui\u00e9n sabe qu\u00e9 criterios de la moda. Sin embargo, para conseguir una interacci\u00f3n eficaz con el entorno, debemos conocer nuestro cuerpo y la posici\u00f3n que ocupa respecto a nuestro exterior m\u00e1s cercano. Longo y Haggard suponen que la distorsi\u00f3n viene impuesta por c\u00f3mo el cerebro recibe la informaci\u00f3n de la posici\u00f3n del cuerpo. Si es cierta esta hip\u00f3tesis, habr\u00e1 que educar el cerebro. Quiz\u00e1 esto es lo hacen los atletas, bailarines y personas de habilidades similares, todos ellos personas con un gran control de su propio cuerpo.<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>*Longo, M.R. &#038; P. Haggard. 2010. An implicit body representation underlying human position sense. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences USA<\/em> DOI:10.1073\/pnas.1003483107<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Piensen en ello: les ordenan meter la mano en una peque\u00f1a caja de cart\u00f3n (esto me recuerda el Gom Jabbar de las Reverendas Madres Bene Gesserit en Dune de Frank Herbert), bien abierta, con la palma hacia abajo y los dedos extendidos, y que marquen, en el exterior de la caja y con la mano [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/561"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/561\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}