{"id":558,"date":"2010-11-20T10:34:00","date_gmt":"2010-11-20T10:34:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=558"},"modified":"2010-11-20T10:34:00","modified_gmt":"2010-11-20T10:34:00","slug":"envidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/11\/20\/envidia\/","title":{"rendered":"Envidia"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt\"><span class=\"elema\"><strong><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">envidia.<\/span><\/strong><\/span><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top:5.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm;margin-left:24.0pt; margin-bottom:.0001pt\"><span class=\"eetimo\"><span style=\"font-family:Arial; mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">(Del<\/span><\/span><span class=\"apple-converted-space\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family: \"Arial Unicode MS\"\"> <\/span><\/span><span class=\"eetimo\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">lat.<\/span><\/span><span class=\"apple-converted-space\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family: \"Arial Unicode MS\"\"> <\/span><\/span><span class=\"eetimo\"><em><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">invid?a<\/span><\/em><\/span><span class=\"eetimo\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">).<\/span><\/span><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top:5.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm;margin-left:24.0pt; margin-bottom:.0001pt\"><A name=\"0_1\"><\/a><st1:metricconverter productid=\"1.?f\" w:st=\"on\"><span class=\"eordenaceplema\"><strong><span style=\"font-family:Arial;  mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">1.<\/span><\/strong><\/span><span class=\"apple-converted-space\"><strong><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:  \"Arial Unicode MS\"\"> <\/span><\/strong><\/span><span class=\"eabrv\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">f<\/span><\/span><\/st1:metricconverter><span class=\"eabrv\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">.<\/span><\/span><span class=\"apple-converted-space\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family: \"Arial Unicode MS\"\"> <\/span><\/span><span class=\"eacep\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">Tristeza o pesar del bien ajeno.<\/span><\/span><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family: \"Arial Unicode MS\"\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top:5.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm;margin-left:24.0pt; margin-bottom:.0001pt\"><A name=\"0_2\"><\/a><st1:metricconverter productid=\"2.?f\" w:st=\"on\"><span class=\"eordenaceplema\"><strong><span style=\"font-family:Arial;  mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">2.<\/span><\/strong><\/span><span class=\"apple-converted-space\"><strong><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:  \"Arial Unicode MS\"\"> <\/span><\/strong><\/span><span class=\"eabrvnoedit\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">f<\/span><\/span><\/st1:metricconverter><span class=\"eabrvnoedit\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">.<\/span><\/span><span class=\"apple-converted-space\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family: \"Arial Unicode MS\"\"> <\/span><\/span><span class=\"eacep\"><span style=\"font-family:Arial;mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\">Emulaci\u00f3n, deseo de algo que no se posee.<\/span><\/span><span style=\"font-family:Arial; mso-fareast-font-family:\"Arial Unicode MS\"\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial; \"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">A veces cuesta vencer la melancol\u00eda que produce el bien ajeno. Sobre este asunto, Julio Cabrales, de la Universidad Carlos III de Madrid, pone de ejemplo un sencillo juego que provoca resultados sorprendentes. Hay dos jugadores y un mont\u00f3n de dinero a repartir entre ellos. Uno de los jugadores es el que propone c\u00f3mo repartirlo, y el otro jugador acepta o no seg\u00fan le parezca bien o mal la propuesta. Pero, si este segundo jugador no acepta el reparto, no hay dinero para ninguno de los dos. En este juego han participado gentes de todo tipo y condici\u00f3n e, incluso, se ha hecho con monos capuchinos. Los resultados, casi universales, son que las propuestas que supongan un beneficio desigual para el que propone son rechazadas por el segundo jugador aunque, es evidente, se quede sin nada. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Desde el punto de vista econ\u00f3mico, no tiene sentido pues la decisi\u00f3n supone p\u00e9rdidas para todos (o, mejor, no ganancias). Aunque el que propone haga un reparto desigual a su favor, siempre le toca algo al segundo jugador. Quiz\u00e1 resentimiento por una injusticia evidente o quiz\u00e1 envidia porque el otro tiene m\u00e1s: justicia o envidia, esta es la cuesti\u00f3n. O es posible que e este juego sean lo mismo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Aversi\u00f3n a la desigualdad, as\u00ed define Cabrales la envidia que, adem\u00e1s, considera que est\u00e1 codificada en los genes (hasta los monos responden igual a este juego). Hay que tener en cuenta que el juego no es tan inocente como parece pues lo que aqu\u00ed se gana se invierte en asuntos muy importantes, por ejemplo, en buscar pareja para la reproducci\u00f3n; no se puede permitir que otro consiga ventajas en tema tan esencial. Todos sin nada implica igualdad; lo que no debe haber son ventajas. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">En la base del juego est\u00e1 el que las personas interaccionan porque quieren lo mismo y no llega para todos. Y esto tambi\u00e9n es muy antiguo: nuestros ancestros tambi\u00e9n tuvieron que aprender a repartir y, seguro, a alguno de ellos no le gustaba el reparto.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Con otro enfoque pero similar concepto, Giorgio Coricelli y Aldo Rustichini, de la Universidad de Lyon I, en Francia, y de Minnesota en Minneapolis, en Estados Unidos, nos presentan un aspecto que consideran distintivo de la envidia. Podemos sentir disgusto porque hemos tomado una decisi\u00f3n equivocada entre dos opciones; no importa, no va m\u00e1s all\u00e1 pues s\u00f3lo nos concierne a nosotros. Pero, si esta decisi\u00f3n equivocada est\u00e1 unida a la decisi\u00f3n acertada de otro, eso ya es otra cosa. Decisi\u00f3n equivocada m\u00e1s decisi\u00f3n acertada puede hacer que cambie nuestro ranking social y alguien nos sobrepase. Resultado: envidia total. La envidia ser\u00eda, entonces, la expresi\u00f3n social del cabreo con uno mismo por haber tomado la decisi\u00f3n equivocada. Coricelli y Rustichini montan un experimento con voluntarios que deben elegir, en la pantalla del ordenador, entre dos loter\u00edas que funcionan simult\u00e1neamente. En unos ven como otro jugador elige la otra loter\u00eda, la que no ha elegido, y en otros casos juega solo y es el \u00fanico que elige. Pues bien, entre resultados, cuando el sujeto gana a otro, el jolgorio y la alegr\u00eda es mayor que cuando gana jugando solo. Adem\u00e1s, odian la desigualdad de premios, excepto si son ellos los que ganan m\u00e1s.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Estos autores, Coricelli y Rusticini, sacan una conclusi\u00f3n positiva de la envidia desde el punto de vista evolutivo: la envidia, al fijar tanto nuestra atenci\u00f3n en las decisiones acertadas de los dem\u00e1s, nos ense\u00f1a precisamente a eso, a tomar la decisi\u00f3n adecuada en cada momento. Si, por envidia, nos fijamos en c\u00f3mo lo ha hecho el que lo ha hecho bien, quiz\u00e1 aprendamos a hacerlo bien en el futuro en una situaci\u00f3n semejante.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Hasta ahora, en la envidia entra el reparto de recursos limitados pero deseados por todos, la aversi\u00f3n a la desigualdad si estoy en la parte mala del reparto, cambios en el ranking social, y aprendizaje en la toma de decisiones.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Lo ignoraba, pero he aprendido que hay un t\u00e9rmino t\u00e9cnico, una palabra en alem\u00e1n, que, mientras que sentimos envidia cuando otra persona tiene algo que queremos, Schadenfreude nombra el sentimiento de alegr\u00eda que sentimos por la desgracia ajena. Sobre todo cuando la persona envidiada cae en desgracia. Como ven, son sentimientos contrapuestos, tristeza en la envidia, alegr\u00eda en la desgracia ajena. Esta oposici\u00f3n ha llevado a Hidehiko Takahashi y sus colegas del Instituto Nacional de Ciencias Radiol\u00f3gicas de Chiba, en el Jap\u00f3n, a planificar un experimento que permita localizar en el cerebro las zonas que se activan con la envidia y la Schadenfreude. Por cierto, el art\u00edculo se titula algo as\u00ed como \u201cCuando tu recompensa es mi dolor y tu dolor mi recompensa\u201d. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">A 19 voluntarios, de una edad media de 22 a\u00f1os, se les hace creer que son los protagonistas de una especie de gui\u00f3n. Pero, de repente, aparece otra persona mejor preparada y les quita el protagonismo (envidia) y, despu\u00e9s, el gui\u00f3n lleva a que esta segunda persona caiga en desgracia y lo pierda todo (Schadenfreude). A la vez, se hace resonancia magn\u00e9tica para conocer las zonas del cerebro que se activan.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Seg\u00fan las im\u00e1genes, con la envidia se activa la corteza cingulada anterior, situada en el centro del cerebro hacia la zona frontal y que funciona para tomar decisiones y regular emociones. Con la alegr\u00eda ante la desgracia ajena, la Schadenfreude, se activa el estriado ventral, en una zona cercana a la corteza cingulada anterior; \u00e1rea antigua del cerebro que act\u00faa ante emociones placenteras y proporciona recompensas. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Seg\u00fan los autores, si queremos vivir en paz debemos tener una buena opini\u00f3n de nosotros mismos (somos protagonistas). Cuando la informaci\u00f3n que nos llega no coincide con nuestra autoestima, se activa la corteza cingulada anterior (envidia, algo hay que hacer). Sin embargo, si la informaci\u00f3n que llaga nos gusta, nuestro cerebro activa el sistema de recompensas para que nos sintamos bien y se activa el estriado ventral (desgracia ajena, alegr\u00eda, Schadenfreude). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">*Cabrales, J. 2010. The causes and economic consequences of envy. SERIEs 1: 371-386.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">*Coricelli, G. &#038; A. Rustichini. 2010. Coun<\/span><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family: Arial;mso-ansi-language:EN-GB\">terfactual thinking and emotions: regret and envy learning. Philosophical Transactions of the Royal Society B 365: 241-247.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">*Takahashi, T. y cinco colaboradores. <\/span><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-GB\">2009. When your gain is my pain and your pain is my gain: Neural correlates of envy and Schadenfreude. Science 323: 937-939.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>envidia. (Del lat. invid?a). 1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno. 2. f. Emulaci\u00f3n, deseo de algo que no se posee. A veces cuesta vencer la melancol\u00eda que produce el bien ajeno. Sobre este asunto, Julio Cabrales, de la Universidad Carlos III de Madrid, pone de ejemplo un sencillo juego que provoca resultados sorprendentes. 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