{"id":545,"date":"2010-10-27T15:24:00","date_gmt":"2010-10-27T15:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=545"},"modified":"2010-10-27T15:24:00","modified_gmt":"2010-10-27T15:24:00","slug":"narices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/10\/27\/narices\/","title":{"rendered":"Narices"},"content":{"rendered":"<p>Vemos por dos ojos, ligeramente separados, que nos permiten distinguir la imagen de cada ojo; nos proporcionan visi\u00f3n estereosc\u00f3pica integrando en el cerebro la informaci\u00f3n de cada ojo y consiguiendo un resultado final en tres dimensiones. O\u00edmos por dos o\u00eddos, uno a cada lado de la cabeza, y tambi\u00e9n, con gran facilidad, podemos separar el sonido que nos llega a cada uno de ellos. Sin embargo, los dos orificios de nuestra nariz, muy cercanos entre s\u00ed, no parece que permitan distinguir los olores que lleguen mayoritariamente a cada uno de ellos. As\u00ed, de primeras, creemos que la informaci\u00f3n llega al cerebro mezclado la informaci\u00f3n olorosa que llega a mabos orificios de la nariz. Pero Wen Zhou y Denise Chen, de la Universidad Rice de Houston, han ideado un experimento que demuestra lo contrario y, es m\u00e1s, con resultados por lo menos curiosos. <\/p>\n<div>Zhou y Chen trabajan con doce voluntarios y dos botellas que contienen, una de ellas, fenil etil alcohol, que huele a rosas, y la otra con n-butanol, que huele como un rotulador. En principio, ninguno de los olores provoca rechazo y son adecuados para el experimento. Cada una de las botellas lleva un sistema que se adapta perfectamente a un agujero de la nariz y, de esta manera, ambas botellas se pueden oler simult\u00e1neamente, una en cada agujero. Los doce participantes huelen las botellas veinte veces, con descanso entre uno ensayo y el siguiente pues nuestro olfato necesita descanso a menudo ya que se satura con facilidad. <\/div>\n<div>Todos los participantes experimentan como el olor que les llega es una vez a rosas y otra a rotulador, como si un interruptor dejara pasar al cerebro una vez el olor de una botella y, a continuaci\u00f3n, el olor de la otra; algunos reconocen que el paso de un olor a otro es dr\u00e1stico. Nunca se percibe una mezcla de olores, siempre es o uno u otro. En realidad, ambos olores est\u00e1n presentes a la vez, pero el cerebro s\u00f3lo revela uno de ellos. Los autores reconocen que no saben si el filtro que deja pasar a uno de los olores sobre el otro se encuentra en las c\u00e9lulas sensoriales de la nariz o en el centro de interpretaci\u00f3n del cerebro.<\/div>\n<div>Al fin, resulta que nuestro sentido del olfato, nuestra nariz, funciona como ojos y o\u00eddos, recibiendo informaci\u00f3n doble, un olor por cada agujero de la nariz, con la integraci\u00f3n en el cerebro.<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>*Zhou, W. &#038; D. Chen. 2009. Binaral rivalry between the nostrils and in the cortex. <em>Current Biology<\/em> 19: 1561-1565.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vemos por dos ojos, ligeramente separados, que nos permiten distinguir la imagen de cada ojo; nos proporcionan visi\u00f3n estereosc\u00f3pica integrando en el cerebro la informaci\u00f3n de cada ojo y consiguiendo un resultado final en tres dimensiones. O\u00edmos por dos o\u00eddos, uno a cada lado de la cabeza, y tambi\u00e9n, con gran facilidad, podemos separar el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/545"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=545"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/545\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}