{"id":523,"date":"2010-09-08T15:26:00","date_gmt":"2010-09-08T15:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=523"},"modified":"2010-09-08T15:26:00","modified_gmt":"2010-09-08T15:26:00","slug":"espejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/09\/08\/espejo\/","title":{"rendered":"Espejo"},"content":{"rendered":"<p><IMG id=img_0 class=imgizqda src=\"\/labiologiaestupenda\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/gueguen.bmp\">Se dice, quiz\u00e1 sea cierto, que una imagen vale m\u00e1s que mil palabras. Por otra parte, tambi\u00e9n se afirma que un espejo nunca miente. Nicolas Gu\u00e9guen y sus colegas, de la Universidad del Sur de Breta\u00f1a en Lorient, Francia, han conseguido unir estas dos creencias de una manera ciertamente original. <\/p>\n<p>A la obesidad le llaman la epidemia del siglo XXI, es obvio que en los pa\u00edses del Primer Mundo. Entre los alimentos que provocan esta epidemia est\u00e1 el az\u00facar refinado o las grasas, ambos componentes muy importantes de algunas de las salsas que m\u00e1s utilizamos, y entre ellas, la mayonesa, el ketchup o la mostaza. As\u00ed, provocar conductas que disminuyan el consumo de estas salsas es una de las v\u00edas de prevenci\u00f3n y cambio de comportamiento que pueden ayudar a disminuir la obesidad.<\/p>\n<p>Gu\u00e9guen y su grupo han conseguido este menor consumo con una t\u00e9cnica sencilla y barata: han colocado un espejo en el mostrador donde se sirven estas salsas en un comedor universitario de autoservicio. La muestra son 941 estudiantes de 18 a 22 a\u00f1os. Los sujetos son observados cuando pasan por el mostrador con las salsas, mostrador que en unos casos tiene el espejo y en otros, no. El muestreo se hizo durante seis d\u00edas repartidos en dos semanas, entre las 12 y las 13 horas que es el pico de llegada de los estudiantes al comedor. No todos consumen salsas y muchos ni siquiera se acercan al mostrador que han preparado los investigadores: aproximadamente, el 23% salsea su comida. El espejo est\u00e1 colocado de tal manera que todo el que quiera se ve la cabeza y el t\u00f3rax. Los autores del trabajo toman nota de si el sujeto se mira en el espejo, qu\u00e9 tipo de salsa coge y cuantas veces presiona el dosificador.<br \/>\nQue haya o no espejo no influye en que se tome salsa: 22.15% con espejo y 23.84% sin espejo. Consumen m\u00e1s mayonesa y ketchup los hombres que las mujeres; para la mostaza no influye el sexo. Por tanto, los hombres consumen m\u00e1s salsas que las mujeres. S\u00f3lo el 5.2% se mira en el espejo cuando se sirve la salsa, sin diferencias entre sexos. Pero los pocos que se miran en el espejo, sean del sexo que sean, consumen menos salsa. Es evidente que hay que conseguir que m\u00e1s consumidores se miren en el espejo.<\/p>\n<p>*Gu\u00e9guen, N., A.-S. Delcroix, L. Dubern, M. Dulin, O. Faye, C. Grau, H. Kerzerho, A. Le Bourvellec, J. Le Caignec &#038; A. Le Guen. 2010. La tecnique de &#8220;l&#8217;exposition au miroir&#8221; modifie-t-elle le comportement alimentaire? Une illustration dans un restaurant universitaire. <EM>Cahiers de Nutrition et de Di\u00e9t\u00e9tique <\/EM>45: 37-43.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se dice, quiz\u00e1 sea cierto, que una imagen vale m\u00e1s que mil palabras. Por otra parte, tambi\u00e9n se afirma que un espejo nunca miente. Nicolas Gu\u00e9guen y sus colegas, de la Universidad del Sur de Breta\u00f1a en Lorient, Francia, han conseguido unir estas dos creencias de una manera ciertamente original. 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