{"id":517,"date":"2010-08-19T16:26:00","date_gmt":"2010-08-19T16:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=517"},"modified":"2010-08-19T16:26:00","modified_gmt":"2010-08-19T16:26:00","slug":"ola-frio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/08\/19\/ola-frio\/","title":{"rendered":"Ola de fr\u00edo"},"content":{"rendered":"<p>En la entrada anterior os comentaba la relaci\u00f3n entre la mortalidad por enfermedades respiratorias y el aumento de temperatura exagerado en las conocidas y temidas olas de calor. Pero la especie humana tiene un rango de temperatura ideal para vivir, rango impuesto por nuestra historia evolutiva y que, con el desarrollo tecnol\u00f3gico, intentamos salt\u00e1rnoslo por medio de la calefacci\u00f3n y el aire acondicionado. Es decir, que, es obvio, el fr\u00edo es igual de peligroso que el calor, lo que ocurre es que no estamos en la estaci\u00f3n adecuada y lo tenemos olvidado en estas circunstancias. Nada m\u00e1s unos datos breves sobre los peligros del fr\u00edo tomados de un estudio de Krishnan Bhaskaran y su grupo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.<\/p>\n<div>Han repasado las estad\u00edsticas de admisi\u00f3n por infarto de miocardio en los hospitales de 15 grandes \u00e1reas urbanas de Inglaterra y Gales, incluyendo Londres, Manchester, Liverpool, Southampton, Norwich o Cardiff. Son, en total, 84010 datos, o sea, 57 admisiones por d\u00eda, y se refieren a los a\u00f1os entre 2003 y 2006.<\/div>\n<div>Una vez realizados los c\u00e1lculos estad\u00edsticos adecuados, los autores llegan a una primera conclusi\u00f3n: la reducci\u00f3n de la temperatura en un 1\u00baC supone 200 infartos m\u00e1s. Y esa disminuci\u00f3n de 1\u00baC implica que el n\u00famero de infartos aumentar\u00e1 un 2% en los siguientes 28 d\u00edas, con el efecto m\u00e1s fuerte en las dos primeras semanas. Las personas de 75 a 84 a\u00f1os, con historial de enfermedad cardiovascular, son los que m\u00e1s peligro corren.<\/div>\n<div>En conclusi\u00f3n, es f\u00e1cil comprender porque la gr\u00e1fica de temperatura de nuestra especie en relaci\u00f3n con la mortalidad tiene forma de U: mayor mortalidad a bajas y altas temperaturas y menor mortalidad en el rango central de temperaturas, es decir, en la temperatura \u00f3ptima para nuestra especie.<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>*Bhaskaran, K., S. hajat, A. Haines, E. Herrett, P. Wilkinson &#038; L. Smeeth. 2010. Short term effects of temperature on risk of myocardial infarction in England and Wales. time series regression analysis of the Myocardial Ischaemia national Audit Project (MINAP) registry. <em>British Medical Journal <\/em>doi:10.1136\/bmj.c3823<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la entrada anterior os comentaba la relaci\u00f3n entre la mortalidad por enfermedades respiratorias y el aumento de temperatura exagerado en las conocidas y temidas olas de calor. Pero la especie humana tiene un rango de temperatura ideal para vivir, rango impuesto por nuestra historia evolutiva y que, con el desarrollo tecnol\u00f3gico, intentamos salt\u00e1rnoslo por [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/517"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=517"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/517\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}