{"id":483,"date":"2010-05-30T16:41:00","date_gmt":"2010-05-30T16:41:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=483"},"modified":"2010-05-30T16:41:00","modified_gmt":"2010-05-30T16:41:00","slug":"dormir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/05\/30\/dormir\/","title":{"rendered":"Dormir"},"content":{"rendered":"<p>Dormir es agradable, necesario, relajante y qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s. Sin embargo, el sue\u00f1o es uno de los mayores enigmas de la biolog\u00eda. No sabemos su valor adaptativo, o sea, qu\u00e9 utilidad tiene desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n. Dir\u00e1n que sirve para descansar o para quitar el sue\u00f1o cuando llevamos tiempo sin dormir, pero esto es un razonamiento circular: estamos cansados porque no hemos dormido y dormimos para quitar el cansancio. Una cosa cosa justifica la otra pero ninguna de ellas se justifica por s\u00ed misma. Hay animales que no duermen, En realidad, como cuenta Mark Opp, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, en mam\u00edferos y aves est\u00e1 bien documentado el sue\u00f1o pero tambi\u00e9n otros animales duermen, incluso en invertebrados. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 hay que dormir? Es m\u00e1s, hasta es una inversi\u00f3n m\u00e1s bien rara puesto que el tiempo perdido en dormir, es decir, en ese estado de conciencia reducida y de p\u00e9rdida de control de lo que ocurre a nuestro alrededor, es peligroso puesto que nos puede atacar un depredador, quiz\u00e1 perdemos recursos porque nos lo arrebata alg\u00fan competidor o podemos, al quedarnos dormidos, hasta perder alguna oportunidad de reproducirnos. Tanto riesgo implica que el premio por dormir, desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n, debe ser enorme y superar el coste de las oportunidades perdidas y los peligros asumidos.<\/p>\n<div>El sue\u00f1o es parecido en las especies en que se ha estudiado pero la conducta de dormir var\u00eda mucho de unos animales a otros; por ejemplo, en mam\u00edferos, la necesidad de sue\u00f1o va de 3 a 20 horas al d\u00eda, seg\u00fan la especie (las ovejas, menos de 4 horas, y los erizos m\u00e1s de 17). Esto implica que el centro del problema del sue\u00f1o debe estar muy abajo en la escala biol\u00f3gica, seguramente a nivel celular y molecular, y venir de muy antiguo en la evoluci\u00f3n.<\/div>\n<div>La relaci\u00f3n entre el sue\u00f1o y el sistema inmune, es decir, nuestro sistema de defensa ante el ataque de organismos extra\u00f1os, es, m\u00e1s que conocida, sospechada hace tiempo. Est\u00e1 demostrado que personas con falta de sue\u00f1o tienen su sistema inmune deprimido.Y, por el contrario, quienes sufren infecciones, sobre todo graves y prolongadas, tienen alterado el ciclo de sue\u00f1o y duermen m\u00e1s. O, como ejemplo, en las personas con falta de sue\u00f1o las vacunas tienen la mitad de eficacia.<\/div>\n<div>Una de las t\u00e9cnicas que nos revela el mal o buen funcionamiento del sistema inmune es el recuento de gl\u00f3bulos blancos en la sangre. Como estas c\u00e9lulas est\u00e1n el centro del sistema inmune, su n\u00famero nos da una pista de lo que el organismo est\u00e1 invirtiendo, en ese momento concreto, en su sistema de defensa. Algo as\u00ed como que el n\u00famero de militares de un pa\u00eds nos da una idea somera de lo que ese pa\u00eds invierte en defensa. Brian Preston y sus colegas, del Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Evolutiva de Leipzig, en Alemania, han intentado relacionar el recuento de gl\u00f3bulos blancos en la sangre de 26 especies de mam\u00edferos con el tiempo de sue\u00f1o que tiene cada una de ellas. Adem\u00e1s, relacionan estos dos con el n\u00famero de par\u00e1sitos que soportan en estado salvaje.<\/div>\n<div>Los resultados demuestran que quienes m\u00e1s duermen, tienen m\u00e1s gl\u00f3bulos blancos en la sangre. Y cuando se cuentan por separados los cinco tipos de gl\u00f3bulos blancos que tenemos, cuatro de ellos se relacionan con las horas de sue\u00f1o. En cuanto al n\u00famero de par\u00e1sitos y para las 12 especies de las que se tienen datos, se observa que, por cada 10 horas por d\u00eda de aumento de sue\u00f1o, el parasitismo desciende 24 veces.<\/div>\n<div>En resumen, quiz\u00e1 no sea la \u00fanica raz\u00f3n, pero es evidente que una de las razones de la inversi\u00f3n en sue\u00f1o es conseguir una mayor inversi\u00f3n en la defensa contra los par\u00e1sitos.<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>*Opp, M.R. 2009. Sleeping to fuel the immune system: mammalian sleep and resistance to parasites. <em>BMC Evolutionary Biology<\/em> 9:8 DOI:10.1186\/1471-2148-9-8<\/div>\n<div>*Preston, B.T., I. Capellini, P. McNamara, R.A. Barton &#038; C.L. Nunn. 2009. Parasite resistance and the adaptative significance of sleep. <em>BMC Evolutionary Biology<\/em> 9:7 DOI:10.1186\/1471-2148-9-7<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dormir es agradable, necesario, relajante y qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s. Sin embargo, el sue\u00f1o es uno de los mayores enigmas de la biolog\u00eda. No sabemos su valor adaptativo, o sea, qu\u00e9 utilidad tiene desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n. 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