{"id":445,"date":"2010-05-18T17:26:00","date_gmt":"2010-05-18T17:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=445"},"modified":"2010-05-18T17:26:00","modified_gmt":"2010-05-18T17:26:00","slug":"caricias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/05\/18\/caricias\/","title":{"rendered":"Caricias"},"content":{"rendered":"<p>La caricia de la madre anima al ni\u00f1o y le da sentimientos de seguridad y, as\u00ed confortado, se lanza a explorar el mundo y asume riesgos, sin enterarse de ello, que sin caricias no hubiera aceptado. Jonathan Levav, de la Universidad Columbia de Nueva York, y Jennifer Argo, de la Universidad de Alberta en Canad\u00e1, se preguntaron si algo parecido ocurr\u00eda entre adultos, y para encontrar una respuesta estudiaron el efecto del contacto f\u00edsico en una forma de conducta exploratoria y de toma de riesgos muy t\u00edpica de nuestra civilizaci\u00f3n: la inversi\u00f3n financiera. La hip\u00f3tesis que plantearon es si el contacto f\u00edsico crea un sentimiento de seguridad que anima a tomar decisiones financieras arriesgadas.<br \/>\nEn todos los experimentos, los participantes tienen formaci\u00f3n financiera y creen que participan en un trabajo sobre la conducta de los consumidores. Cada experimento se realiza en solitario con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda de uno de los miembros del equipo que, se asegura, tiene un atractivo medio sobre el otro sexo. El contacto f\u00edsico es una palmadita en el hombro del sujeto.<br \/>\nEn el primer experimento se da a elegir a los sujetos entre un dinero seguro y un juego arriesgado que puede dar el doble de ganancias. Al llegar a la zona de experimentaci\u00f3n, el experimentador lleva al sujeto al cub\u00edculo correspondiente d\u00e1ndole una palmadita en el hombro (1 segundo m\u00e1ximo) o sin palmada y, una vez instalado en su lugar, se aleja hasta una zona de espera que no ve el sujeto. Los tocados eligen un 50% m\u00e1s el juego arriesgado que el pago seguro; y la respuesta es igual en hombres y en mujeres. <\/p>\n<p> En el segundo experimento, se compara el efecto de la palmadita en el hombro con un apret\u00f3n de manos.  Los resultados indican que la palmadita, como en el primer experimento, lleva a la toma de riesgos, mientras que el apret\u00f3n de manos no funciona. Los sujetos reciben un dinero al llegar y deben invertirlo en un valor que devuelve un 4% sin riesgos y un valor con mayores oscilaciones. Los resultados indican que los participantes tocados por una mujer son los que toman m\u00e1s riesgos, otra vez un 50% m\u00e1s. Seg\u00fan los autores, esto se debe a que ese sutil toque de mujer nos recuerda las caricias de la madre, aquellas caricias que nos impulsaban a explorar nuestro entorno.<br \/>\nEste trabajo demuestra claramente que la crisis financiera mundial que todos sufrimos, y sufrimos cada vez m\u00e1s, no es culpa de quien invirti\u00f3 mal y asumi\u00f3 riesgos sino de quien acarici\u00f3 a quien invirti\u00f3 mal y lo lanz\u00f3 a asumir riesgos exagerados. O de su madre que fue quien le ense\u00f1\u00f3 a apreciar estas caricias. En fin, cada d\u00eda se aprende algo nuevo.<\/p>\n<p>*Levav, J. &#038; J.J. Argo. 2010. Physical contact and financial risk-teaking. <EM>Psychological Science <\/EM>en prensa<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La caricia de la madre anima al ni\u00f1o y le da sentimientos de seguridad y, as\u00ed confortado, se lanza a explorar el mundo y asume riesgos, sin enterarse de ello, que sin caricias no hubiera aceptado. 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