{"id":420,"date":"2010-10-10T15:11:00","date_gmt":"2010-10-10T15:11:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=420"},"modified":"2010-10-10T15:11:00","modified_gmt":"2010-10-10T15:11:00","slug":"longevidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/10\/10\/longevidad\/","title":{"rendered":"Longevidad"},"content":{"rendered":"<p>He escuchado por la radio una noticia sobre el aumento de la longevidad en nuestro pa\u00eds y, en particular, en las mujeres, que aventajan a los hombres en algo m\u00e1s de siete a\u00f1os de esperanza de vida (84.3 a\u00f1os frente a 77.2). Y en la radio se preguntaban cu\u00e1l era la raz\u00f3n de esta diferencia, y la respuesta, siempre, es la duda. Tal como dicen los anglosajones, la soluci\u00f3n llegar\u00e1 cuando resolvamos el dilema <em>nature or nurture<\/em>, es decir, <em>naturaleza o crianza<\/em> o, dicho de otra manera, <em>gen\u00e9tica o modo de vida<\/em>. Cualquiera dir\u00eda que la respuesta es, y as\u00ed nos comprometemos lo m\u00ednimo, una mezcla de ambas alternativas. Veamos la bibliograf\u00eda.<\/p>\n<div>Entro en las bases de datos buscando lo \u00faltimo y me encuentro un trabajo de Manabu Kawahara y Tomohiro Kono, de la Universidad Agr\u00edcola de Tokyo, que han estudiado la longevidad de los ratones hembras preparados en el laboratorio a partir de dos ovocitos, es decir, sin intervenci\u00f3n de los espermatozoides. Son lo que se llama ratones bimaternales (BM). Obtienen 13 hembras que comparan con otras 13 hembras obtenidas por el m\u00e9todo tradicional. Los ratones BM viven 186 d\u00edas m\u00e1s que los ratones tradicionales (841.5 d\u00edas de vida de media frente a 655.5 d\u00edas) que es casi un tercio m\u00e1s de vida. El r\u00e9cord de longevidad est\u00e1 en 1045 d\u00edas frente a 996. Todo el experimento est\u00e1 controlado en cuanto a dieta y condiciones ambientales. A los ratones se les pesa a los 49 y a los 600 d\u00edas de vida y los ratones BM, los que m\u00e1s viven, son m\u00e1s peque\u00f1os y delgados. Adem\u00e1s, por la mayor presencia de uno de los gl\u00f3bulos blancos en sangre, se puede deducir que tienen un mejor sistema inmunol\u00f3gico.<\/div>\n<div>En fin, seg\u00fan los autores, en el espermatozoide hay un gen en el cromosoma 9, que est\u00e1 activado y as\u00ed pasa al embri\u00f3n, y regula el crecimiento post-embrionario que, por lo que se sabe, interviene en la regulaci\u00f3n de la longevidad. En fin, que la respuesta a por qu\u00e9 las mujeres viven m\u00e1s est\u00e1 en los espermatozoides de sus padres.<\/div>\n<div>Pero el dilema es gen\u00e9tica o modo de vida. Ya hemos visto que la gen\u00e9tica tiene su parte pero, como ya sospech\u00e1bamos, tambi\u00e9n el modo de vida tiene algo que decir. Por ejemplo, Axel Carlsson y su grupo, del Instituto Karolinska de Huddinge, en Suecia, han estudiado la influencia de h\u00e1bitos peligrosos para la salud en la mortalidad. Durante 26 a\u00f1os han hecho el seguimiento de 3064 personas, de 18 a 64 a\u00f1os, y han anotado si beben alcohol, fuman, su \u00cdndice de Masa Corporal y si hacen ejercicio. Por ejemplo, consumir moderadamente alcohol no cambia la mortalidad. Controlar dos de los h\u00e1bitos disminuye la mortalidad a la mitad tanto en hombres como en mujeres, y controlar los tres factores es muy beneficioso para los hombres. Teniendo en cuenta todos los factores, los hombres tienen un 70% m\u00e1s de riesgo de morir que las mujeres, as\u00ed que, si lo consiguen, son los que obtienen m\u00e1s beneficios. En resumen, que tambi\u00e9n los h\u00e1bitos de conducta influyen en la longevidad.<\/div>\n<div>Pero, las dudas aparecen cuando nos preguntamos cu\u00e1l es la causa de esta diferencia de longevidad entre sexos. Seg\u00fan Jos\u00e9 Vi\u00f1a y Consuelo Borr\u00e1s, de la Universidad de Valencia, la respuesta est\u00e1 en los muy conocidos antioxidantes que destruyen los radicales libres y as\u00ed se evita el deterioro de nuestras c\u00e9lulas. Y, nos aseguran, el proceso se inicia en la s\u00edntesis de estr\u00f3genos, las hormonas femeninas, que inducen la aparici\u00f3n de enzimas antioxidantes que destruyen los radicales libres, disminuyen el estr\u00e9s oxidativo y, en consecuencia, aumenta la longevidad en las mujeres.<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>*Carlsson, A.C., H. Theobald &#038; P.E. W\u00e4ndell. 2010. Health factors and longevity in men and women: a 26-year follow-up study. <em>European Journal of Epidemiology<\/em> 25: 547-551.<\/div>\n<div>*Kawahara, M. &#038; T. Kono. 2010. Longevity in mice without a father. <em>Human Reproduction <\/em>DOI:10.1093\/humrep\/dep400<\/div>\n<div>*Vi\u00f1a, J. &#038; C. Borr\u00e1s. 2010. Women live longer than men: Understanding molecular mechanisms offers oppotunities to intervene by using estrogenic compounds. <em>Antioxidants &#038; Redox Signalling<\/em> 13: 269-278.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He escuchado por la radio una noticia sobre el aumento de la longevidad en nuestro pa\u00eds y, en particular, en las mujeres, que aventajan a los hombres en algo m\u00e1s de siete a\u00f1os de esperanza de vida (84.3 a\u00f1os frente a 77.2). Y en la radio se preguntaban cu\u00e1l era la raz\u00f3n de esta diferencia, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/420"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/420\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}