{"id":418,"date":"2010-01-23T11:06:00","date_gmt":"2010-01-23T11:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=418"},"modified":"2010-01-23T11:06:00","modified_gmt":"2010-01-23T11:06:00","slug":"mordiscos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/01\/23\/mordiscos\/","title":{"rendered":"Mordiscos"},"content":{"rendered":"<p>Hace unas semanas hablamos de instintos desatados y de terribles mordiscos (querida Anasan, aqu\u00ed va lo prometido). La bibliograf\u00eda que demuestra que nos mordemos unos a otros (tambi\u00e9n nos amamos unos a otros y, a veces, coinciden en lugar y hora amores y mordiscos) es abundante. Por ejemplo, Robert Griego y sus colegas, del Colegio Baylor de Medicina de Houston, ya escrib\u00edan en 1995 que la mitad de los estadounidenses ser\u00eda mordido por otro bicho, incluyendo entre los bichos a las personas, por lo menos una vez en su vida; m\u00e1s o menos, esto significa unos dos millones de mordiscos al a\u00f1o, la mayor\u00eda de los cuales no son graves y no demandan servicios m\u00e9dicos. A pesar de todo, el 1% de las visitas a urgencias se deben a mordiscos. Las mordeduras humanas ocupan el tercer lugar, tras perros (80-90%) y gatos (5-15%), con un porcentaje muy variable que va del 3% hasta el 23% en ambientes urbanos. En los hombres, los mordiscos suelen ser mordidos en manos, brazos y hombros, y en las mujeres en pechos, genitales, piernas y brazos.<br \/>\nEn la India debe ocurrir algo parecido, tal como nos recuerdan Pradnya Patil y su grupo, del Hospital KEM de Mombay. En un estudio sobre 388 pacientes con mordiscos humanos que han acudido a su hospital, los autores encuentran que las v\u00edctimas tienen una edad media de 28 a\u00f1os, aunque van de los 16 a los 78 a\u00f1os en las edades extremas, y el 50,3% tiene la mordedura en la mano o en los dedos, el 23,5% en una extremidad y el 17,8% en el cuello o la cabeza.<br \/>\nY, para acabar, vamos a Inglaterra. All\u00ed, Mark Harrison, del Hospital de la Universidad James Cook de Middlesbrough, ha hecho un estudio similar con pacientes que llegaron con mordeduras al hospital entre los a\u00f1os 2003 y 2006. En primer lugar, el propio autor sostiene que la cultura de la borrachera semanal, tan propia de Inglaterra, es la culpable de que se sigan produciendo este tipo de heridas. En segundo lugar, nos dice que suponen el 0,1% de las visitas a urgencias, lo que supone diez veces menos de lo que ocurr\u00eda en Estados Unidos. Harrison identifica 3136 casos de mordeduras, de los que 421 son humanas (o sea, una cada tres d\u00edas); la mayor\u00eda se producen en j\u00f3venes entre 16 y 25 a\u00f1os. Todos los autores destacan la peligrosidad de estas heridas pues se infectan con mucha facilidad; antes de la existencia de los antobi\u00f3ticos, m\u00e1s de un tercio de los mordidos en una extremidad la perd\u00edan por la aparici\u00f3n de gangrena. Sin embargo, Harrison afirma que, en los casos que ha estudiado, el 17% no recibe antibi\u00f3ticos o el 21% no es vacunado contra el t\u00e9tanos. Por mordeduras humanas hay casos demostrados de transmisi\u00f3n de bacterias, como el <EM>Clostridium <\/EM>del t\u00e9tanos, o de virus como herpex, hepatitis o SIDA. En todo caso, la recuperaci\u00f3n es dif\u00edcil y costosa en tiempo y sufrimiento.<\/p>\n<p>*Griego, R.D., T. Rosen, I.F. Orengo &#038; J.E. Wolf. 1995. Dog, cat, and human bites: A review. <EM>Journal of American Academy of Dermatology <\/EM>33: 1019-1029.<\/p>\n<p>*Harrison, M. 2009. A 4-year review of human bite injuries presenting to emergency medicine and proposed evidence-based guidelines. <EM>Injury <\/EM>40: 826-830.<br \/>\n*Patil, P.D., T.S. Panchabhai &#038; S.C. Galwankar. 2010. Managing human bites. <EM>Journal of Emergencies Trauma and Shock <\/EM>2: 186-190.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unas semanas hablamos de instintos desatados y de terribles mordiscos (querida Anasan, aqu\u00ed va lo prometido). La bibliograf\u00eda que demuestra que nos mordemos unos a otros (tambi\u00e9n nos amamos unos a otros y, a veces, coinciden en lugar y hora amores y mordiscos) es abundante. 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