{"id":383,"date":"2009-11-13T18:08:00","date_gmt":"2009-11-13T18:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=383"},"modified":"2009-11-13T18:08:00","modified_gmt":"2009-11-13T18:08:00","slug":"colesterol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/11\/13\/colesterol\/","title":{"rendered":"Colesterol"},"content":{"rendered":"<p>Entre los productos qu\u00edmicos que contienen fl\u00faor en su composici\u00f3n est\u00e1n los Polifluoroalkilos (PFCs, de ahora en adelante). Han tenido y tienen, desde 1950, m\u00faltiples usos comerciales: <A id=link_0 title=http:\/\/www.firp.ula.ve\/archivos\/cuadernos\/S301.pdf href=\"http:\/\/www.firp.ula.ve\/archivos\/cuadernos\/S301.pdf\">surfactantes<\/A>, lubricantes, revestimientos textiles y de papel, abrillantadores, envolturas de alimentos o espumas ign\u00edfugas. Su funci\u00f3n m\u00e1s caracter\u00edstica y por la que son m\u00e1s utilizados es que repelen el agua. Con todas las precauciones debidas a que no tengo confirmaci\u00f3n en la literatura cient\u00edfica que he consultado, los PFCs entran en la composici\u00f3n de productos comerciales tan conocidos como el Tefl\u00f3n, el Stainmaster, el Scotchgard de 3M y el Gore-Tex.<\/p>\n<p> Hasta hace no muchos a\u00f1os, se consideraba que, en cuanto a la salud humana y de los ecosistemas, los PFCs eran productos inertes. Sin embargo, en una revisi\u00f3n de Antonia Calafat y su grupo, del Centro para la Prevenci\u00f3n y Estudio de Enfermedades de Atlanta, se revelaba que los PFCs est\u00e1n, en concentraciones medibles, en la sangre de los norteamericanos; en realidad, en el 98% de los norteamericanos. Sin embargo, segu\u00eda sin conocerse ning\u00fan efecto nocivo a pesar de estar presente en la sangre de casi toda la poblaci\u00f3n. Incluso alguno de los PCFs hab\u00eda bajado de concentraci\u00f3n en sangre entre 1999 y 2004 debido, seguramente, a un cambio en el m\u00e9todo de su fabricaci\u00f3n. Adem\u00e1s, seg\u00fan Christopher Lau y su equipo, de la Agencia de Protecci\u00f3n Ambiental de Estados Unidos en Research Triangle Pak, Carolina del Norte, tampoco se conoc\u00eda su v\u00eda de entrada en el cuerpo humano. Sin embargo, tanto Antonia Calafat como Christopher Lau ya empiezan a revisar y presentar algunos estudios sobre la posible toxicidad de estos compuestos en animales de laboratorio.<\/p>\n<p> Sin embargo, acaban de presentarse dos trabajos que ya relacionan efectos perniciosos en nuestra especie con la concentraci\u00f3n de PFCs en sangre. En el primero, Chunyuan Fei y sus colaboradores, de la Universidad de California en Los Angeles, han encontrado una relaci\u00f3n entre algunos de los PCFs y una disminuci\u00f3n de la fecundidad en mujeres. Las concentraciones m\u00e1s altas en sangre se relacionan estad\u00edsticamente (recordar que esto significa que hay relaci\u00f3n pero que sea causa y efecto; esto se debe demostrar con otro tipo de aproximaci\u00f3n) con el mayor n\u00famero de meses que la mujer tarda en quedar embarazada en un embarazo planeado. El estudio est\u00e1 hecho con mujeres danesas.<\/p>\n<p> Y en el segundo estudio, dirigido por Jessica Nelson, de la Universidad de Boston, se ha encontrado una relaci\u00f3n que, a mi parecer, es totalmente inesperada y hasta curiosa: las mayores concentraciones de algunos de los PCFs se relacionan con una mayor concentraci\u00f3n de colesterol en sangre. Otra vez es la estad\u00edstica la que nos descubre una relaci\u00f3n, pero nada m\u00e1s. C\u00f3mo pueden estos PCFs influir en la concentraci\u00f3n de colesterol es algo que todav\u00eda no se conoce.<\/p>\n<p> Como ven, los PCFs no son tan inertes como parec\u00eda, entran en el cuerpo humano, y tienen, con seguridad, m\u00e1s de un efecto. Queda mucho por investigar.<\/p>\n<p> *Calafat, A.M., L.-Y. Wong, Z. Kuklenyik, J.A. Reidy &#038; L.L. Needham. 2007. Polyfluoroalkyl chemicals in the U.S. population: data from the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) 2003-2004 and comparisons with NHANES 1999-2000. <EM>Environmental Health Perspectives <\/EM>115: 1596-1602.<\/p>\n<p> *Fei, C., J.K. McLaughlin, L. Lipworth &#038; J. Olsen. 2009. Maternal levels of perfluorinated chemicals and subfecundity. <EM>Human Reproduction <\/EM>24: 1200-1205.<\/p>\n<p> *Lau, C., K. Anitole, C. Hodes, D. Lai, A. Pfahles-Hutchens &#038; J. Seed. 2007. Perfluoroalkyl acids: A review of monitoring and toxicological findings. <EM>Toxicological Sciences <\/EM>99: 366-394.<\/p>\n<p> *Nelson, J.W., E.E. Hatch &#038; T.F. Webster. 2009. Exposure to polyfluoroalkyl chemicals and cholesterol, body weight, and insulin resistance in the general U.S. population. <EM>Environmental Health Perspectives <\/EM>doi:10.1289\/ehp.0901165<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los productos qu\u00edmicos que contienen fl\u00faor en su composici\u00f3n est\u00e1n los Polifluoroalkilos (PFCs, de ahora en adelante). Han tenido y tienen, desde 1950, m\u00faltiples usos comerciales: surfactantes, lubricantes, revestimientos textiles y de papel, abrillantadores, envolturas de alimentos o espumas ign\u00edfugas. 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