{"id":380,"date":"2009-11-08T11:48:00","date_gmt":"2009-11-08T11:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=380"},"modified":"2009-11-08T11:48:00","modified_gmt":"2009-11-08T11:48:00","slug":"mas-marihuana-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/11\/08\/mas-marihuana-ii\/","title":{"rendered":"M\u00e1s marihuana (II)"},"content":{"rendered":"<p><IMG class=imgdcha id=img_0 src=\"\/labiologiaestupenda\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/107-l.JPG\">Bueno, (como dec\u00edamos ayer y a ver si conseguimos terminarlo hoy) sigamos con la marihuana. Para empezar a comparar con los da\u00f1os que produce el tabaco, lo m\u00e1s obvio es analizar los compuestos que aparecen en el humo del tabaco y de la marihuana. As\u00ed lo han hecho David Moir y sus colegas, del Servicio de Salud de Canad\u00e1 en Ottawa. Utilizaron marihuana y tabaco a granel, comprados a un proveedor conocido, todo de la misma cosecha, liado en el mismo papel con la misma m\u00e1quina de hacer cigarrillos y quemado en una m\u00e1quina de producir humo marca Cerulean, como la que se ve en la imagen funcionando a toda marcha. El humo se conduce a los diferentes sistemas de an\u00e1lisis. Los resultados demuestran que algunos de los componentes del humo del tabaco se encuentran tambi\u00e9n en el humo de la marihuana, lo cual es l\u00f3gico puesto que ambos humos son el resultado de quemar un vegetal, aunque las diferencias pueden ser en la cantidad. Por ejemplo, en el humo de la marihuana hay unas 20 veces m\u00e1s amon\u00edaco que en el humo de tabaco. Tambi\u00e9n hay cianuro, \u00f3xidos de nitr\u00f3geno y algunas aminas 5 veces m\u00e1s que en el tabaco. Por el contrario, hay menos hidrocarburos arom\u00e1ticos polic\u00edclicos en la marihuana que en el tabaco. Los autores concluyen que, siendo algunos de estos compuestos cancer\u00edgenos, se deber\u00edan investigar uno por uno en el humo de la marihuana.<\/p>\n<p> Sin embargo, fueron dos trabajos de Sarah Aldington y su grupo, del Instituto de Investigaci\u00f3n M\u00e9dica de Wellington, en Nueva Zelanda, los que han creado una gran pol\u00e9mica sobre los peligros de la marihuana al llegar a los medios de comunicaci\u00f3n. Estos estudios, hechos sobre m\u00e1s de 300 enfermos neozelandeses, demuestran que, a juicio de Sarah Aldington, para problemas de obstrucci\u00f3n de los conductos del sistema respiratorio fumar un porro equivale a fumar 2,5-5 cigarrillos. El enfisema pulmonar, en cambio, y como ya vimos ayer, aparece con m\u00e1s frecuencia en los que fuman s\u00f3lo tabaco y tabaco y marihuana simult\u00e1neamente.<\/p>\n<p> En su segundo trabajo, Aldington y su grupo relacionan la marihuana con el c\u00e1ncer de pulm\u00f3n. Tambi\u00e9n con m\u00e1s de 300 enfermos de Nueva Zelanda y, despu\u00e9s de los diagn\u00f3sticos y estudios estad\u00edsticos, llegan a la conclusi\u00f3n de que por cada a\u00f1o de fumar un porro al d\u00eda, el riesgo de c\u00e1ncer crece un 8%; para el tabaco, el aumento del riesgo es del 7% por fumar un paquete al d\u00eda durante un a\u00f1o. En resumen, el riesgo de c\u00e1ncer de pulm\u00f3n aumenta a largo plazo con el uso de marihuana, tal como ya se acepta para el tabaco. Recordad que, seg\u00fan el trabajo de David Moir, los compuestos del humo de ambas plantas son similares aunque, a menudo, en concentraciones distintas.<\/p>\n<p> Estos estudios de Aldington provocaron una gran pol\u00e9mica, no s\u00f3lo en los medios y entre los partidarios y contrarios a la legalizaci\u00f3n de la marihuana, sino tambi\u00e9n entre los cient\u00edficos expertos en estos asuntos. As\u00ed, C. Brambilla y M. Colonna, del Instituto Albert Bonniot de La Tronche, en Francia, y editores del <EM>European Respiratory Journal<\/EM>, apoyaron la conclusi\u00f3n principal de Aldington, es decir, que fumar porros aumenta el riesgo de contraer c\u00e1ncer de pulm\u00f3n. Por el contrario, y en una carta dirigida a Brambilla y Colonna como editores de la citada revista, R.A. Sewell y dos colegas m\u00e1s, de la Universidad de Yale, aseguran que en los art\u00edculos de Aldington no se interpreta bien la estad\u00edstica utilizada y se exagera el peligro de la marihuana y lo compara con el trabajo de Hashibe y sus colaboradores, que mencionaba en la entrada de ayer, y que aseguraba que la marihuana no aumentaba el riesgo de c\u00e1ncer. <\/p>\n<p> Por otra parte, y esto siempre debe tenerse en cuenta al interpretar resultados de estad\u00edstica, en en este tipo de estudios se puede llegar a demostrar relaci\u00f3n (entre el humo del porro y el riesgo de c\u00e1ncer de pulm\u00f3n) pero lo que NO se demuestra es causalidad (es decir, que el humo del porro cause c\u00e1ncer de pulm\u00f3n). El estudio causa-efecto es otro asunto que, en general, se debe tratar en el laboratorio.<\/p>\n<p> Y, para acabar, por lo menos por un tiempo con este asunto de la marihuana, aqu\u00ed va un extraordinario caso de destrucci\u00f3n de una persona por la marihuana, seg\u00fan la conclusi\u00f3n de Albert Stuart Reece, de la Universidad de Queensland, en Australia. En su hospital ingres\u00f3 un hombre de 56 a\u00f1os con problemas respiratorios. Declar\u00f3 que fumaba hasta 7 gramos de cannabis al d\u00eda durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os (casi 64 kilos en total), adem\u00e1s de grandes cantidades de hach\u00eds. Ten\u00eda ampollas en los pulmones, osteoporosis con fracturas m\u00faltiples por aplastamiento vertebral, la dentadura destrozada, hipertensi\u00f3n, un derrame cerebral occipital extenso y envejecimiento acelerado vascular. Como ven, un desastre, una &#8220;disfunci\u00f3n severa multisistema&#8221; lo bautiza el autor del art\u00edculo. Y, seg\u00fan \u00e9l, la marihuana es culpable.<\/p>\n<p> *Aldington, S., M. Harwood, B. Cox, M. Weatherall, L. Beckert, A. Hansell, A. Pritchard, G. Robinson &#038; R. Beasley. 2008. Cannabis use and risk of lung cancer: a case-control study. <EM>Europan Respiratory Journal <\/EM>31: 280-286.<\/p>\n<p> *Aldington, S., M. Williams, M. Nowitz, M. Weatherall, A. Pritchard, A. McNaughton, G. Robinson &#038; R. Beasley. 2007. Effects of cannabis on pulmonary structure, function and symptons. <EM>Thorax <\/EM>62: 1058-1063.<\/p>\n<p> *Brambilla, C. &#038; M. Colonna. 2008. Cannabis: the next villain on the lung cancer battlefield? <EM>European Respiratory Journal <\/EM>31: 227-228.<\/p>\n<p> *Moir, D., W.S. Rickert, G. Levasseur, Y. Larose, R. Maertens, P. White &#038; S. Desjardins. 2008. A comparison of mainstream and sidestream marijuana and tobacco cigerette smoke produced under two machine smoking conditions. <EM>Chemical Research in Toxicology <\/EM>21: 494-502.<\/p>\n<p> *Reece, A.S. 2009. Severe multisystem dysfunction in a case of high level exposure to smoked cannabis. <EM>British Medical Journal Case Reports <\/EM>doi:10.1136\/bcr.08.2008.0798<\/p>\n<p> *Sewell, R.A., A.J. Cohn &#038; M.C. Chawarski. 2008. Doubts about the role of cannabis in causing lung cancer. <EM>European Respiratory Journal <\/EM>32: 815-816.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bueno, (como dec\u00edamos ayer y a ver si conseguimos terminarlo hoy) sigamos con la marihuana. Para empezar a comparar con los da\u00f1os que produce el tabaco, lo m\u00e1s obvio es analizar los compuestos que aparecen en el humo del tabaco y de la marihuana. 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