{"id":376,"date":"2009-11-02T22:29:00","date_gmt":"2009-11-02T22:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=376"},"modified":"2009-11-02T22:29:00","modified_gmt":"2009-11-02T22:29:00","slug":"frutos-secos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/11\/02\/frutos-secos\/","title":{"rendered":"Frutos secos"},"content":{"rendered":"<p>Hoy algo suave, que se me hace tarde; una especie de aperitivo con frutos secos que, a ello vamos, no engordan a pesar de la mala fama que tienen. Maira Bes-Rastrollo y su equipo, de la Universidad de Navarra y de la Escuela de Salud P\u00fablica de Harvard, lo han demostrado tras estudiar el historial de 51188 enfermeras norteamericanas, de 20 a 45 a\u00f1os, sin enfermedades cardiovasculares, diabetes o c\u00e1ncer. En particular, estudiaron su ingesta de frutos secos as\u00ed como sus cambios de peso entre 1991 y 1999. Y descubrieron que las mujeres que confesaban (\u00bfpor qu\u00e9 me saldr\u00e1 este verbo en esta frase, como sin querer?) comer frutos m\u00e1s de dos veces por semana engordaban algo menos (engordaban en esos 8 a\u00f1os unos 5 kilos) que aquellas que casi nunca los com\u00edan (engordaban unos 5,5 kilos). Da igual el tipo de fruto seco ingerido: cacahuetes, almendras, nueces, avellanas,&#8230; Y los resultados no est\u00e1n influidos por la situaci\u00f3n de partida, es decir, porque la enfermera, al comienzo del estudio, tuviera peso normal, sobrepeso u obesidad. Cuando se hizo un examen estad\u00edstico que inclu\u00eda m\u00e1s datos del estilo de vida de las enfermeras, el consumo de frutos secos m\u00e1s de dos veces por semana vuelve a estar asociado con un peque\u00f1o descenso del riesgo de obesidad. Resultados muy parecidos ha obtenido el equipo de la Universidad de Navarra dirigido por Maira Bes-Rastrollo, con 8865 universitarios graduados en su universidad; las cifras son extraordinariamente similares entre las enfermeras americanas y los universitarios navarros, lo que implica que las posibles diferencias en el resto de sus modos de vida no influyen en la acci\u00f3n de los frutos secos.<\/p>\n<p> En conclusi\u00f3n, los frutos secos no engordan y, por lo menos en mujeres de mediana edad y en j\u00f3venes de la Universidad de Navarra, incluso protegen contra la obesidad. Seg\u00fan los autores, las prote\u00ednas y fibras de los frutos secos dan sensaci\u00f3n de saciedad, sus grasas aumentan la producci\u00f3n de calor (o sea, se queman m\u00e1s calor\u00edas) y crece el gasto de energ\u00eda en reposo. Y, esto es obvio, los frutos secos deben entrar en la dieta sustituyendo a otros alimentos energ\u00e9ticos; si se a\u00f1aden a la dieta, sin m\u00e1s, es inevitable que acaben a quien los coma.<\/p>\n<p> *Bes-Rastrollo, M., J. Sabat\u00e9, E. G\u00f3mez-Gracia, A. Alonso, J.A. Mart\u00ednez &#038; M.A. Mart\u00ednez-Gonz\u00e1lez. 2007. Nut consumption and weigh gain in a Mediterranean cohort: The SUN Study. <EM>Obesity <\/EM>15: 107-116.<\/p>\n<p> *Bes-Rastrollo, M., N.M. Wedick, M.A. Mart\u00ednez-Gonz\u00e1lez, T.Y. Li, L. Sampson &#038; F.B. Hu. 2009. Prospective study of nut consumption, long-term weight change, and obesity risk in women. <EM>American Journal of Clinical Nutrition <\/EM>89: 1913-1919.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy algo suave, que se me hace tarde; una especie de aperitivo con frutos secos que, a ello vamos, no engordan a pesar de la mala fama que tienen. 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